EN: https://www.elnacional.com/2026/02/preguntas-a-delcy-rodriguez/
Entremos en materia sin preámbulos: ¿está usted al tanto de la historia de Óscar Castañeda? ¿Tuvo la oportunidad de ver el video del reencuentro de Castañeda con su familia, luego de 645 días de prisión? ¿Se estremeció, se le asomaron las lágrimas?
“Hola papi, cómo estás papi, soy yo, tu hija, mírame, mírame papi"... pero Óscar no mira para donde mira, tienen que ayudarlo a caminar, se intuye que ni siquiera sabe dónde está. "Esta es tu casa”, le dice una voz. No es el hombre que entró en prisión el 27 de abril de 2024.
¿Por qué hemos tenido que llegar a esto? No es un accidente, no es una excepción, no es producto del exceso de un funcionario. Es una rutina macabra.
¿Lleva usted la cuenta de los presos políticos muertos bajo custodia del Estado? ¿Recuerda sus nombres, sus historias, las súplicas de sus familiares?
¿Por qué, si los presos políticos son tan solo “privados de libertad”, como usted se refiere a ellos, no podemos tener una lista con sus nombres, sus edades, dónde se encuentran; cuántos días, semanas, meses, años llevan encarcelados; de qué se les acusa, si se les ha juzgado, quién los representa?
¿Por qué hemos tenido que llegar a esto, señora Delcy Rodríguez?
Si no son presos políticos sino privados de libertad, ¿por qué cuando se les excarcela no pueden hablar? ¿A qué se teme? ¿Qué quieren impedir que sepamos? Seguro usted recuerda, tal vez no con todas las palabras, aunque sí al menos la sustancia, lo que dice el preámbulo de la Constitución de 1999 -"la mejor del mundo", dijeron entonces- con relación a la promesa de consolidar “los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley”. Aquí nos surge una pregunta más preocupante aún: ¿conocen la Constitución? ¿La violan conscientemente por sus intereses o por ignorancia? Cualquiera sea la respuesta es inaceptable.
¿Sabe usted quiénes fueron Carmen Dávila, Yarelis Sosa y Omaira Navas? No estaban físicamente presas, no fueron acusadas de incitar el odio, ni de participar en alguna conspiración, simplemente dieron la vida por sus hijos. Las dos primeras ni siquiera los pudieron ver en libertad, y Omaira, de la que su hijo Ramón confiesa que su amor de madre sin desaliento lo mantuvo en este mundo, apenas vivió doce días al lado de su hijo libre.
¿Por qué hemos tenido que llegar a esto? ¿Por qué el Estado, que usted ha representado y representa se ha ensañado de tal forma contra los ciudadanos? Ciudadanos de cualquier piel y credo, ciudadanos de cualquier barrio.
Ha dicho usted, señora Delcy Rodríguez, que uno de sus objetivos es mantener el poder. Debería ser consciente de que la inmensa mayoría de los venezolanos, dentro y fuera del país, los quiere fuera del gobierno. El rechazo es transversal, rotundo, definitivo. Usted aún puede escoger cómo quiere que se le recuerde: como el último obstáculo para la libertad y la democracia -la convivencia- o como la mujer que contribuyó a desmontar la máquina feroz de la represión.
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