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Saludos,
Errar es humano, rectificar es de sabios.
El problema es que los errores que en apariencia Delcy quiere enmendar y que ella llama “del pasado”, todavía con el humo de la pólvora del 3 de enero flotando en el ambiente, son de una escala y una gravedad descomunal.
Llamarlos errores es minimizarlos. No fueron meras pifias fruto de la ignorancia o equivocaciones conceptuales sino un intento cruel, sistemático y deliberado por someter a Venezuela a un poder tiránico, reduciendo todos sus ámbitos posibles de libertad a la mínima expresión.
No nos arrogamos el derecho de repartir o negar perdones desde esta tribuna por errores que, insistimos, van mucho más allá de lo que pueda calificarse como error. El perdón es, además, un asunto personal. Estamos claros que Venezuela tendrá que recorrer un largo camino para corregir su rumbo, y en ese camino habrá espacio para la rectificación y el aprendizaje, pero también para la justicia y la reparación.
De momento, no hay lugar para cantos de sirena. No hay que distraerse con lo que pudieran ser simples amagues de arrepentimiento. Foco en lo esencial: abrir las compuertas a la soberanía popular, que quiere cambio y quiere democracia.
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