Gracias a la intervención de la diputada Adriana Pichardo en la Asamblea Nacional, conocemos los detalles de la irrupción armada que sucedió en la sede caraqueña del partido Voluntad Popular, en pleno día y sin que sus perpetradores se ocuparan de ocultarla. Fue una invasión de hombres armados hasta los dientes, con el objeto de sembrar miedo en los predios políticos a través del intento de avasallamiento de una de las banderías más combativas y conocidas de la oposición.
Es un episodio que no sorprende, desgraciadamente. Anteriores incursiones de la misma barbarie han sucedido contra sedes partidistas en la capital y en ciudades del interior, sin que las autoridades se ocuparan de perseguir y detener a los protagonistas del delito. El ataque de VP no llama la atención porque sea insólito, porque estemos ante una peripecia excepcional, sino solo porque la violencia fue ejercida contra el partido en el cual milita el presidente Juan Guaidó. Es el botón de una muestra antigua, no solamente consentida sino también promovida por la usurpación, que con toda probabilidad se puede repetir debido a que cuenta con el entusiasmo y con el apoyo oficial......
EN: https://www.elnacional.com/opinion/el-asalto-de-vp/
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