Yo me formé como educador. Y los maestros que tuve, algunos eran buenos, la mayoría no tan buenos, y unos otros fueron terroristas. Estos últimos vivían avergonzando a los estudiantes. Gente así merece estar en la cárcel.
Cuando escucho decir a un profesor: “yo no pongo 20 porque el 20 es mío”, sólo pienso en mis adentros: éste es un pobre diablo maltratado por la vida y que se equivocó de profesión.
El profesor cuando quiere martirizar a sus estudiantes le basta nombrar dos palabras: exposición o examen. Yo por eso los eliminé de mis clases.
Un profesor “bueno” supuestamente es aquel que raspa a todo el mundo y que nadie le aprueba, y si unos pocos le aprueban, es con 10 como máxima nota. Esos profesores, y hay que decirlo por la calle del medio, no sirven para nada. Y se les debería apartar del trabajo de inmediato.....
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