EN: Recibido por email
Saludos,
Gigantesco el drama de los presos políticos.
No queremos dejar ningún caso por fuera. Todos son importantes. Pero son tantos que se hace materialmente imposible incluirlos a todos en Laceiba.
Cómo no reflejar aquí el clamor de esas madres valientes, especialmente las de los niños y adolescentes que el régimen se niega a reconocer como tales, que, lejos de dejarse amedrentar, alzan su voz día a día, sin descanso, para exigir la liberación de sus hijos.
Sea a las puertas de los penales donde los tienen recluidos en precarias condiciones, o en vigilias frente al propio Ministerio Público, las aguerridas mujeres reclaman con lágrimas en los ojos, pero también con aplomo, la libertad plena, o que al menos un médico vea a quienes están en malas condiciones de salud.
El régimen se hace el sordo y de manera selectiva va excarcelando, no por humanidad sino por conveniencia. No los libera a todos, aunque son inocentes, porque quiere que el mensaje de lo que le espera a quienes protesten contra el fraude electoral quede grabado con sangre.
Pero tengan cuidado porque un día, de tanto tensar la cuerda, se puede reventar.
La caída de Bashar al-Ásad
Comencemos con esta cita:
“De dos maneras. Gradualmente, y luego de repente”
Esa fue la respuesta que dio Mike, personaje de una novela de Hemingway (“Fiesta” / The Sun Also Rises, 1926) cuando le preguntaron cómo se había arruinado.
Desde entonces la frase ha sido ampliamente utilizada en diversos campos, desde la ciencia y la tecnología, hasta la teoría de los sistemas complejos.
Sirve para ilustrar la forma en que caen algunos regímenes autoritarios, desde la Unión Soviética y el Muro de Berlín, hasta, probablemente, el de al-Ásad: Un proceso que es muy largo, lento y gradual, hasta que alcanza el “punto de inflexión” tras el cual todo sucede rápidamente.
Bashar al-Ásad, aferrado al poder por más de veinte años; salvado por Putin cuando su régimen estuvo a punto de caer; y aliado incondicional de todos los enemigos de Occidente; ahora depende nuevamente de que Putin, o Irán, lo salven.
Pero la capacidad de ambos está muy disminuida en este momento, gracias a Ucrania e Israel, respectivamente.
Se veía fuerte e indestructible, pero al parecer su régimen se estaba desmoronando “gradualmente”, y ahora cae “de repente”.
Atención. El régimen de terror de Bashar al-Ásad no ha caído mientras nos aventuramos a escribir estas líneas, pero pende de un hilo mientras su supervivencia depende de otros.
Todo parece indicar que presenciaremos otra caída histórica que apenas ayer parecía imposible.
Por cierto, al-Ásad “ganó” las elecciones para su cuarto mandato seguido de siete años con el 95,2% de los votos. Prohibió el voto de refugiados y desplazados. Los observadores internacionales independientes y representantes de países occidentales calificaron las elecciones de farsa. Naciones Unidas las condenó y anunció que no tienen "mandato".
¿A quién se les parece?
¡Feliz fin de semana para todos
No comments:
Post a Comment