Wednesday, August 8, 2018

Antonio Sánchez García: Venezuela en el llegadero

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, expresa el sentimiento de todos los gobiernos de la región, y posiblemente del mundo, cuando le resta toda credibilidad al supuesto atentado contra el presidente de la República, Nicolás Maduro, acaecido el sábado 4 de agosto en el centro de Caracas. Es, también, el sentimiento mayoritariamente compartido por la opinión pública venezolana, así los supuestos responsables hayan asumido la responsabilidad por la que denominaron Operación Fénix a través de un comunicado oficial divulgado por una periodista a través de un portal de la red. Es el único indicio de su posible realidad.
Son los hechos. Nadie le otorga credibilidad al supuesto atentado, salvo sus eventuales y desconocidos autores y sus más que eventuales víctimas, que en un acto de sorprendente irresponsabilidad diplomática culpan al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, de su autoría, quien ha desmentido toda responsabilidad en el hecho. Un diputado de la llamada asamblea nacional constituyente considera vomitivo que ningún gobierno de la región –y del mundo, agregamos– haya condenado el sedicente atentado. Con lo cual se manifiesta la estricta verdad del suceso: nadie lo acepta como verídico y nadie se solidariza con sus supuestos protagonistas: víctimas o victimarios. En pocas palabras: la vida del presidente de Venezuela no es considerada como para ser tomada en serio por ningún poder político del planeta. Su soledad es tragicómica. El desinterés que causa su sobrevivencia, patético. El aislamiento de su régimen no puede ser mayor. La revolución bolivariana ha caído en su más intenso descrédito. En cuanto a sus supuestos autores, su chambonada no merece el más mínimo comentario.....

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