Lo llamo Cartel de Sao Paulo, tal como lo han hecho algunos otros comentaristas, porque en lo esencial, el que en algún momento se autodenominó Foro de Sao Paulo, hace tiempo que perdió su disfraz. Se le cayó a pedazos.
Han transcurrido casi tres décadas, de aquel 1990, cuando Lula da Silva ―todavía faltaban 13 años para que accediera el poder, es decir, a las riquezas de la nación brasileña― creó aquella entidad que prometía contribuir a liberar a los pueblos de América Latina de la explotación y los sufrimientos. Quien indague en las hemerotecas podrá verlo por sí mismo: el foro se presentaba a sí mismo con un lenguaje mesiánico, hecho por frases que hablaban de la lucha de los oprimidos, el combate al imperialismo, la construcción de un futuro de felicidad. De aquella campaña de redención, dos promesas no deben pasar inadvertidas. Una, la que hablaba de paz como el fin primordial de la iniciativa. Otra, de carácter más táctico, según la cual esta asamblea de revolucionarios (afirmación que hoy adquiere una relevancia enorme) se comprometía a combatir la corrupción, “flagelo que carcome los derechos de los pueblos”.....
EN: http://www.el-nacional.com/noticias/editorial/cartel-sao-paulo-sin-caretas_290928
También EN: http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/cartel-sao-paulo-sin-caretas_290920
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