Wednesday, May 21, 2025

Laceiba de Ramón Muchacho el 21 de mayo

 EN: Recibido por email

Saludos,

Amigos, lo ocurrido en las últimas 24 horas nos da mucho material para el análisis, despeja muchas dudas, y establece nuevas certezas.

La muerte de las sanciones petroleras. QEPD.

Las sanciones petroleras han muerto. Ese es el nuevo escenario base con el que debemos trabajar. Hay que agradecer a Grenell por su candidez:

  • “las sanciones penalizan a las empresas estadounidenses".

  • “queremos poner a Estados Unidos primero y hacer lo que sea mejor para el país. Eso implica asegurarnos de que los chinos no se lleven el petróleo venezolano.”

Si esos dos postulados reflejan el pensamiento de la administración Trump -y no tenemos motivos para dudar que así sea- las sanciones están liquidadas.

Ojo, eso no quiere decir que las van a levantar y desechar oficialmente y de forma definitiva. No. Ellas seguirán como una amenaza constante, pero sin que “la sangre llegue al río”. De extensión en extensión pues.

La administración Trump seguirá amenazando a Maduro con ellas, y usándolas como arma -devaluada- de negociación, pero el “América primero” y el lobby de Chevron se impusieron y se seguirán imponiendo en el futuro previsible.

A Chevron le quedan años de operación en Venezuela. ¡Anótenlo!

Por cierto, al parecer Obama no se dio cuenta de que las sanciones dañan a las empresas estadounidenses. Tampoco se dieron cuenta de eso Biden ni Trump 1. Tuvo que llegar Trump 2 para descubrirlo.

Imagínense cuando descubran el daño que hacen a las empresas norteamericanas las sanciones a Rusia y otros países!

No va a impulsar un cambio de régimen en Venezuela.

Tradicionalmente, los gobiernos norteamericanos han pedido y procurado el cambio de regímenes autoritarios a democráticos, la mayoría de las veces sin éxito.

Biden pidió y procuró el regreso de la democracia a Venezuela, tal como lo hizo Trump 1, y antes que ellos, Obama. Múltiples presidentes lo han hecho por décadas -sin éxito- respecto a Cuba.

Pero esta es, probablemente, la primera vez que un gobierno norteamericano rechaza expresamente la idea de impulsar, o siquiera pedir, el cambio de un régimen dictatorial y violador de los DDH.

“Cuando Trump estuvo en Arabia Saudita, fue muy claro en que no era su posición impulsar un cambio de régimen, sino pensar qué es lo mejor para Estados Unidos, qué es lo mejor para los estadounidenses, y cómo asegurarnos de que estamos haciendo todo lo posible para que EE.UU. sea más fuerte mañana” dijo Grenell.

El “América primero” implica que todo lo que no sea de interés directo e inmediato para los norteamericanos es, básicamente, irrelevante. Incluyendo a Maduro, aunque por otro lado lo acusen de haber “invadido” a los Estados Unidos con el Tren de Aragua.

Grenell es el hombre

Lo otro que queda claro es que Richard Grenell es quien está a cargo de este asunto.

No es la del Secretario de Estado Marco Rubio, sino la de Grenell, la voz más autorizada sobre Venezuela.

Habrá que prestar mucha más atención a los movimientos y declaraciones de Grenell.

Por lo pronto, y hasta nuevo aviso, no son los “principistas” como Rubio quienes están al volante, sino los “pragmáticos”, con Grenell a la cabeza.

Eso es lo que hay.

Como decía el tantas veces citado por nosotros Yogi Berra: “es mucho lo que se puede ver, con tan sólo observar”

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