EN: https://www.elnacional.com/2026/01/las-excarcelaciones-y-la-paz/
Un comunicado del Ministerio del Poder Popular para el Servicio Penitenciario -largo nombre para tan penosa gestión- afirma que las medidas de excarcelación de los últimos días “contribuyen a consolidar la paz en todo el pueblo venezolano”. Como si no hubiera sucedido nada en los doce primeros días de este año, el texto del Servicio (sic) Penitenciario traza una continuidad sin sobresaltos entre Maduro y Delcy Rodríguez. Como si no hubiera sucedido nada en los doce primeros días de este año, se dice que las medidas de excarcelación adoptadas han beneficiado a personas privadas de libertad “por hechos asociados a alterar el orden constitucional y atentar contra la estabilidad de la nación.”
Por ese camino, estamos lejos de alcanzar la paz entre los venezolanos.
¿Puede haber un hecho asociado a la alteración del orden constitucional más grave que el fraude constitucional del 28 de julio de 2024, refrendado con la ratificación en el poder de Nicolás Maduro el 10 de enero del año pasado?
El régimen que ahora encabezan Delcy Rodríguez y su hermano Jorge cree estar en semejante situación a la que se vivía antes de los ataques del 3 de enero y la captura y extracción de Maduro? ¿Resultará esta vez la estrategia de ganar tiempo, haciendo creer que se cambia sin que nadie cambie?
El manejo calculado de las excarcelaciones, sin transparencia, sin información verificable de un proceso que debería conducir a la libertad sin condiciones de todos presos políticos, es una muestra de que el poder madurista sigue intacto y de que a los venezolanos se les considera, cuando menos, ingenuos, fáciles presas de sus engaños.
Una declaración, también del día de ayer, de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela advierte muy claramente que las excarcelaciones de los últimos días -116 según el Servicio (sic) Penitenciario y poco más de 50 según verificación de ONG’s- “están muy lejos de cumplir con las obligaciones internacionales de Venezuela en materia de derechos humanos”. Y le recuerda al Estado -y sus presuntas instituciones- que lo que se ha documentado profusamente es “el uso generalizado y sistemático de la detención arbitraria como herramienta de represión.”
Entre los excarcelados de las últimas horas están dos ciudadanos italianos, uno de ellos, Alberto Trentini, fue detenido el 15 de noviembre de 2024 en un control de carretera mientras viajaba a Guasdualito. Licenciado en historia moderna y contemporánea, con diez años de trabajo en cooperación internacional, Trentini había llegado a Venezuela en representación de la organización Humanity & Inclusion, con el objetivo de ayudar a personas con discapacidades. Después de su captura, nada se supo de él durante dos meses, el tiempo que se tomó el régimen para tan solo confirmar que lo tenía detenido. ¿Son estos "los hechos asociados a alterar el orden constitucional”?
Basta de mentiras e hipocresía. Procede la aprobación de una Ley de Amnistía para liberar a todos los venezolanos presos por razones políticos. La amplia mayoría oficialista lo resolvería en 24 horas si el interés fuera sentar las bases para “consolidar la paz en todo el pueblo venezolano”. ¿A qué se refería Jorge Rodíguez cuando dijo el 5 de enero que se quería “identificar con el dolor del pueblo”?
El dolor del pueblo es una herida profunda por los presos políticos, por los perseguidos, por los exiliados. Liberar a los presos es una exigencia, no un agradecimiento al régimen.
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