No sé cuánto duró; hay hechos que no se sujetan a la común medida del tiempo. Jorge Luis Borges (1899-1986)
Lo normal es pensar que la historia es un proyecto hacia el progreso. Casi nadie imagina o supone regresiones, cuando en realidad la existencia es circular y el declive el anuncio del fin. Un tal James Bradley (1693-1762), Astrónomo Real de la corona inglesa, al que Borges gusta recurrir para plantear el fantástico devenir desde el pasado hacia el futuro, nos parece una excepción sin popularidad. El siglo XXI es vertiginoso bajo el impacto de las nuevas tecnologías de la información y el conocimiento que delinean la fisonomía de megalópolis futuristas como Nueva York o Abu Dabi por solo nombrar dos. En el caso de la Venezuela bolivariana: el siglo XXI aún está lejos. De hecho, muchos pensamos que hemos retrocedido en el tiempo, y que una pre-modernidad vergonzosa y claudicante nos define. La anormalidad de la situación venezolana no es un accidente, sino que forma parte de un plan sistemático sustentado en el desarreglo para alentar el éxodo de millones de venezolanos descontentos y hundir en el desconsuelo a los que persisten en quedarse o no tienen los medios para huir.....
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