Qué suerte tienen algunos. Poder viajar en avión privado a cuerpo de rey es sencillamente extraordinario. Asistir a uno de los desfiles militares más impactantes del mundo, con soldados que parecen de plomo y que marchan de una manera tan peculiar, es maravilloso. La plaza roja de Moscú en verano, nada mejor.
Y pensar que todo esto fue posible porque la cabeza del jefe tiene precio. El mandamás no puede salir de Venezuela porque se arriesga demasiado. Entonces, manda a su canciller. Una de las razones principales para no faltar a este sarao del 75 aniversario de la Gran Guerra Patria es que le deben tanto a Putin que no pueden dejarlo solo en esta conmemoración.....
EN: https://www.elnacional.com/opinion/un-viajecito-a-rusia/
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