Tuesday, January 6, 2026

Editorial El Nacional: Jorge Rodríguez se olvida de Donald Trump

 EN: https://www.elnacional.com/2026/01/jorge-rodriguez-se-olvida-de-donald-trump/

Sesión de instalación de la Asamblea Nacional para el período 2026-2031 apenas transcurridas 48 horas de la operación de ataque y extracción de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Se estrena en el parlamento oficialista un nuevo bloque de diputados entre quienes destaca Henrique Capriles, atento y de una seriedad inmutable. Como estaba previsto, Jorge Rodríguez fue reelecto en la presidencia del foro legislativo, cuya primera misión, una vez concluida la sesión, fue la juramentación de su hermana Delcy Rodríguez como presidenta encargada de la nación. Había sido designada vicepresidenta por Maduro, quien asumió en enero pasado la presidencia de manera ilegítima, tras el fraude electoral cometido el 28 de julio de 2024. En los hermanos Rodríguez se concentra en este momento el poder del régimen, golpeado sí, pero aún en pie.

De flux negro, camisa blanca y corbata morada, Rodríguez develó un retrato de Maduro y Cilia, a quienes calificó de hermanos, antes de ser juramentado en el cargo. Luego en una brevísima intervención, de una moderación exquisita, prometió recurrir a todas las instancias y a todos los procedimientos para traer de vuelta (no dijo de dónde) a la pareja que ocupaba la primera magistratura del país. El parlamentario, y médico siquiatra, pidió poner una flor roja sobre el asiento vacío asignado a la diputada Cilia Flores.

Habló Rodríguez de las balas y las bombas contra los venezolanos, de la “violencia extranjera” pero, cosa muy extraña en su verbo incendiario y descalificador, en ningún momento identificó a las fuerzas y a las mandos que ordenaron y ejecutaron la incursión militar del pasado 3 de enero; del secuestro de Maduro y Flores, pero ninguna referencia a Estados Unidos, mucho menos a Donald Trump. Ni con el pétalo de una rosa roja. 

La versión 2026 de Rodríguez, tras la captura de Maduro, es de una mansedumbre desconocida aunque no sorpresiva, al trascender que su hermana estaría dispuesta a concretar lo que interese y exija Estados Unidos. Los hermanos Rodríguez actúan al unísono, una junta insuperable y ambiciosa, para disgusto, nada menos, que de Diosdado Cabello, cuya cara es de convidado a un velorio en sus muy recientes apariciones. 

“Es la hora de encontrarnos”, dijo el dirigente oficialista, luego de 27 años de mandato del chavomadursimo que acumula un saldo de 8 millones de exiliados, centenares de presos políticos, miles de venezolanos bajo medidas cautelares y una dolorosa cantidad de muertes y ejecuciones ocurridas en las calles y en las propias prisiones del régimen...“hay que arrimar el hombro (…) después de los terribles días que hemos vivido”, en los que no acusa a nadie, como si se hubiera tratado de un accidente, de un imprevisto evento climático. 

Rodríguez ensayó incluso un mea culpa. “si hemos fallado, pedimos disculpas; habremos fallado en aspectos donde no debimos haber fallado; estamos atentos de nuestros errores, buscaremos más a nuestro pueblo para identificarnos con su dolor…para callarnos la boca y escuchar más”.  ¿Sería por sus fallos que “secuestraron” a Maduro y Cilia? ¿Los “terribles días vividos” tiene que ver con sus errores, no  con una “violencia extranjera”? ¿De que será que se duele el pueblo venezolano? 

La piel de cordero de los hermanos Rodríguez no convence a nadie. No son confiables para encabezar una etapa que conduzca a la transición democrática. Lo que condenan los venezolanos no son “errores” o “fallas”, sino una política sistemática para someter a los ciudadanos, inutilizar las instituciones, perseguir y encarcelar compatriotas, entregar la soberanía nacional a intereses turbios y antipatrióticos y colocarnos en una situación vergonzante nunca vista en la historia contemporánea de la nación, cuando todo pudo solucionarse con la aceptación del resultado electoral del 28J y la negocación respectiva para que dejaran el poder.

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