La persecución política es a los regímenes autoritarios y despóticos lo que el infierno es a las religiones. El uno va con el otro. Nicolás Maduro ha logrado estructurar en Venezuela una dictadura con atuendo de democracia, aplaudida por los escribas de la izquierda borbónica, amamantada con la renta petrolera. Actualmente existen en Venezuela tanto o más presos políticos que los que hubo cuando Pérez Jiménez entre 1952 y 1957. El número de exiliados sobrepasa a los de la dictadura perijimenista. La figura del exiliado había desaparecido del radar político de Venezuela desde la reinstauración de la democracia en 1958 cuando se vaciaron las cárceles y retornaron los perseguidos. La práctica de la persecución la reimplantó Hugo Chávez y la amplificó Nicolás Maduro, quien con la ayuda de la máquina represiva cubana ha logrado hacer del Sebin, la FAES y la DGCIM cuerpos policiales temibles y siniestros. El general González López ha cometido delitos tan graves como los de Pedro Estrada, el famoso “chacal de Guiria” y el coronel Gramcko Arteaga es hoy una especie de Miguel Silvio Sanz, el tristemente célebre “tabaquito Sanz”, jefe de los torturadores de la Seguridad Nacional, a quien acompañaban Luis Rafael Castro el “bachiller Castro” y Albero Hernández “el loco Hernández”, entre tanto otros esbirros......
EN: https://www.lapatilla.com/2020/08/22/el-exilo-por-jose-guerra/
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