Saturday, January 24, 2026

Laceiba de Ramón Muchacho el 24 de enero

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Saludos,

Tres errores.

Hay muchos análisis circulando que dan por sentado que Delcy se saldrá con la suya.

Esa evaluación no solo es apresurada sino que incurre en tres errores graves.

Primer error: subestimar la voluntad de cambio del país

La inmensa voluntad de cambio del país no nace con el liderazgo de María Corina Machado. Ella la encarna con nitidez en este momento, sí, pero es anterior a ella. Diversos estudios de opinión la venían registrando claramente ¡desde el 2013! Y en las parlamentarias del 2015 tuvo su primera campanada estruendosa.

Esa voluntad de cambio es profunda y resistente. Ha sobrevivido a la represión, el éxodo forzoso, la cooptación institucional y la censura. Pensar que esa voluntad la va a someter Delcy en Miraflores con un guiño de los gringos es no haber entendido la última década venezolana.

Segundo error: atribuirle a Delcy capacidades que no tiene

Delcy es una operadora palaciega. Una funcionaria pública medio capaz en un contexto autoritario como el venezolano. Sus logros académicos los tuvo al amparo del sistema educativo de la democracia puntofijista (UCV y Plan de Becas Gran Mariscal de Ayacucho), pero su ascenso posterior ha sido pura conexión y enchufe.

Ella no es un líder político con arraigo popular, retórica brillante ni carisma. Chávez sí lo fue, lamentablemente. Maduro fue ungido (para nuestra desgracia) como su sucesor en un momento donde “la revolución” aún tenía músculo. La posición que hoy ocupa Delcy, en cambio, huele a triquiñuela y a traición. A los gringos les promete unas cosas pero a lo que queda de las bases del chavismo les dice otras, con voz temblorosa.

Delcy jamás ha ganado un cargo de elección popular (la Constituyente del 2017 no cuenta, eso fue una estafa). Nunca ha dado una rueda de prensa ante periodistas que no sean eunucos del régimen o de la izquierda complaciente.

¿Qué vio la CIA en ella para proponerla de figura interina? No lo sabemos. Es una pregunta que puede tener muchas respuestas. Pero de lo que sí estamos claros es que su liderazgo dentro del país es precario y que la sucesión dentro del chavismo es un nudo sin resolver.

Tercer error: asumir estabilidad donde hay erosión

El régimen no está estable. Está bailando en un tusero geopolítico. Las alianzas que lo sostenían, en particular las de Cuba, Rusia, Irán y China, parecieran hoy fracturadas. Los cubanos expresan su amargura mientras repatrian “asesores”, “médicos” y demás agentes de la satrapía, los rusos ni un radar pudieron poner a punto, los iraníes parecieran desbordados por sus propios problemas (el del agua es gravísimo) y a los chinos ya les dijeron que no habrá más petróleo con descuento, en la mejor versión del chiste aquel de “sin leal no hay lopa”.

Estados Unidos no será un aliado del régimen y más bien, si su plan avanza, que es una especie de suicidio autoasistido, asfixiará la economía criminal que le servía de sustento.

Estos errores u omisiones analíticas que listamos entre quienes dan por descontado que “Delcy ya se quedó”, se ven multiplicados a la N si lo que ha pasado en los últimos días se lee desde el antitrumpismo y el antimaricorinismo. Cada quien es libre de opinar y analizar y discutir, pero es bueno asegurarse de que las premisas de las que uno parte tengan al menos cierta razonabilidad y asidero en los hechos y en la historia.

Y por cierto: sería al menos divertido que alguien le haga llegar a Trump traducido al inglés el audio filtrado ayer de Delcy. Por no dejar, pues.

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