Monday, May 11, 2026

Editorial El Nacional: Un ejército de ocupación

 EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/05/un-ejercito-de-ocupacion/

En el lejano 2019  -todo queda muy lejos, olvidado, en Venezuela- Moisés Naím advertía a quien lo quisiera oír que este país, nosotros, “no se puede entender sin explicar que es un país ocupado por una potencia extranjera y esa potencia es Cuba”. Una isla quebrada del Caribe que, gracias a Chávez y a Maduro, “ha logrado saquear a Venezuela durante 20 años”. 

La comunidad internacional no percibía lo que Naím caracterizaba como dictadura, menos aún la izquierda y sus gobiernos en la región que eran entonces demasiados aunque cada vez con peor salud. Menos aún compartían que Venezuela fuera una nación ocupada y por eso insistían -del México de López Obrador al Brasil de Lula- que el problema lo debían resolver los venezolanos y que en nombre de la autodeterminación nadie osara interferir. Nadie, salvo las guerrillas colombianas vinculadas a los negocios ilícitos, también células de grupos sirios e iraníes, y la larga mano de cuba “asesorando” la inteligencia represiva con su probada experiencia de 60 años de control, persecución y aniquilamiento. Y que viva la democracia.

Remataba Naím con una verdad como un templo que la dictadura venezolana era “corrupta, sangrienta, inepta e indiferente al sufrimiento de los venezolanos”. No hay duda, ¿verdad?

La ocupación era consentida porque Chávez Frías aunque fracasó por las armas y triunfó con los votos, militar al fin impuso la ley del más fuerte y desde muy pronto empezó con aquello de que no sabía cuántos años iba a estar en el poder -no importa lo que diga la Constitución, su propia Constitución- y que la suya era una revolución pacífica pero cuidadito que tenía las armas.

El espíritu -si se puede usar esa palabra- de ejército de ocupación se importó de los barbados bárbaros de Fidel. Y, después de 27 años, se obtuvo el mismo resultado que en la isla del Caribe: miseria, exilio, población envejecida (consultar Encovi 2025), tortura, desapariciones, muertes bajo custodia del Estado. Crímenes como el de Víctor Hugo Quero Navas. Dolor, solo dolor.

Ahora, desde el 3 de enero, cuando se evidenció sin dudas que las armas de que dispone solo las utiliza contra el pueblo que martiriza, comenzó una operación cosmética con el único objetivo de retener el poder. Ahora se visten de azul y blanco, hablan de convivencia, borran a Maduro y a Chávez de su perorata pero les resulta imposible ocultar la saña: el que “piensa distinto” es un delincuente, como siempre lo han hecho.

¿Mister John Barrett estará tomando nota? Porque en esas estamos, esperando que Estados Unidos, que el gobierno de Donald Trump se deje de pamplinas y concluya su tarea promoviendo lo que los venezolanos en su amplísima mayoría desean: la realización de elecciones generales para la asunción de un gobierno legítimo. La principal fuente de inestabilidad política es el régimen que manda sin votos en Venezuela. 

Los venezolanos fueron a las urnas el 28 de julio de 2025 y lograron una victoria histórica en unas elecciones presidenciales - a pesar del ventajismo y que se impidió votar a 4 o 5 millones de personas- al duplicar los sufragios de quienes apoyaban a Maduro. Solo el fraude descomunal y vergonzoso y la brutal represión impidió el cambio político.

¿Qué más podemos hacer los venezolanos? Volver a votar con garantías de que se respetará el resultado. Lo que hay que potenciar y apoyar es la capacidad del pueblo venezolano y de su dirigencia para tomar el mando y no sobreestimar la acción destructiva de quienes se refugian en el poder de las armas y carecen de sintonía, de afecto y de respeto de la población.

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