Sunday, May 10, 2026

Laceiba - edición especial: Padrino López ya fracasó en Agricultura y no lo sabe

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Como ahora es ministro de Agricultura, el hombre anda con una chiva. Liberado de la disciplina del soldado, Vladimir Padrino López porta una barbita tan incipiente como su conocimiento sobre el agro venezolano.

Un empresario del sector comenta que en las reuniones, que califica como “buenas”, el general en jefe reconoce sus limitaciones. “No ha llegado atropellando. Al contrario, confiesa que no tiene experiencia y pide ayuda”, destaca. Un alivio para los productores que se llevaron las manos a la cabeza al enterarse de su designación.

Antes que con los agricultores, el flamante ministro ha preferido sentarse a conversar con la agroindustria, “en especial la enchufada”, afirma un conocedor de los encuentros. Otra fuente consultada, que cuenta con una larga trayectoria en estas lides, advierte que mientras el funcionario no constituya un verdadero equipo técnico, en nada se avanzará.

Mientras levanta su ejército de expertos, la generala del organismo es la viceministra Mariana Moronta, quien ocupa un puesto clave: la dirección del Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral (Insai). Moronta, además, es ficha del viceministro de Economía Productiva, Saúl Ameliach, hermano del diputado Francisco Ameliach.

Ya se sabe que el “nuevo momento político” tiene mucho del viejo. Siguiendo la estela de sus predecesores, la presidenta encargada reenganchó a Padrino López aplicando la fórmula conocida: Mantener a los militares en el negocio de la comida.

Del campo de batalla al de la siembra, donde todos recogen pingües beneficios. Lo sabe muy bien el decano Wilmar Castro Soteldo, con sus múltiples emprendimientos familiares y cuyos socios hoy son los grandes protagonistas de la feria ovina y caprina, que se desarrollará esta semana en La Carlota, con su Proyecto Ubre y su restaurante Cordero.

Los uniformados también han convertido en su trinchera el Ministerio de Alimentación, desde 2019 en manos del mayor general Carlos Leal Tellería. Por allí también desfiló con sus charreteras Carlos Osorio Zambrano, antiguo hombre de confianza de la pareja Maduro-Flores, hoy desaparecido de escena.

Padrino López confiesa que no tiene experiencia, pero quizá sí tuvo una que preferirá no recordar. Hace exactamente diez años, el general en jefe recibió la responsabilidad de dirigir la Gran Misión Abastecimiento Soberano.

Aquello terminó siendo un fracaso rotundo que lo único que produjo fue chistes porque al final estaba el general del huevo, el general de la yuca, el general de la mortadela y hasta el general de las toallas sanitarias, que seguro provenía de la Aviación por las alitas protectoras.

“Más de 500 militares por cada rubro. Esto pasa de lo ridículo a lo dramático, pues están muriendo venezolanos de hambre”, alertó en 2018 la ONG Control Ciudadano, que exigía rendición de cuentas porque a dos años del lanzamiento de ese programa ya se había perdido la “guerra económica” y la escasez ascendió de mayor a general.

En descargo de Padrino López, puede argumentarse lo que en su momento señaló Control Ciudadano: “Los militares no tienen competencias legales ni la preparación para ejercer la tutela del abastecimiento de los alimentos”.

Por eso su verdadera derrota se registró en su propio terreno, tal como lo explica un productor: “Aquí guerrilleros colombianos y venezolanos, así como ‘trenes’ y grupos criminales de todo tipo se meten en fincas, extorsionan a ganaderos y agricultores, se pasean por las calles exhibiendo armas largas, cruzan las alcabalas sin que los molesten, y ni militares ni policías hacen nada para evitar los abusos”.

¿Qué dirá el nuevo ministro de Agricultura sobre la incapacidad del antiguo ministro de Defensa para imponer el orden y combatir a los grupos irregulares que azotan el campo venezolano?

Quien no supo defender la soberanía territorial ahora se dispone a conquistar la soberanía alimentaria.

Se perdió esa cosecha.

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