Friday, January 5, 2018

Cuadragésima cuarta vez, por Oswaldo Páez-Pumar

Se haría un favor a sí mismo ese juez encargado del caso Lorent Saleh, que ha pospuesto la audiencia con la que se debe iniciar el juicio cuarenta y cuatro veces, si renuncia al cargo. Puede fingir estar enfermo y evitar así la humillación que significa el desprecio que a sus decisiones le dan desde un encopetado general, de esos que no han disparado sino contra ciudadanos inermes, hasta los elementos de tropa de esa institución que caracterizada por su brutalidad se llama a sí misma “servicio bolivariano de inteligencia”.
Con razón el doctor Alberto Arteaga, eminencia de nuestro foro penal, ha caracterizado dentro de la anomia jurídica que el país vive, como la más depravada y degradante situación no la cárcel y las condenas, que son infames, sino el sometimiento a juicio.

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