Tuesday, November 18, 2025

Laceiba de Ramón Muchacho el 18 de noviembre

 EN: Recibido por email

Saludos,

Edición elaborada por el Consejo Editorial de Laceiba.


Los tres chiflados

Que México y Brasil intenten meter sus manos en un eventual diálogo entre Estados Unidos y la banda madurista ya anticipa el mal olor de ese caldo.

Si además metemos a Petro, pues nada mejor para “empichar” el sancocho.

Todos los venezolanos recordamos como nos fue con ese mal afinado trío en las elecciones del 28-J. Se lavaron las manos como Pilatos y aún siguen esperando que Maduro les muestre las actas que les prometió.

La propia Sheinbaum no quiso saber nada de la crisis venezolana en agosto de 2024, cuando María Corina le pidió escuchar a las madres que entonces lloraban por sus hijos muertos o encarcelados. La que hoy se ofrece para un diálogo entonces señaló que no le correspondía opinar y que para eso estaban los organismos internacionales.

Así que mejor sigan en lo suyo. No hay inocentes en este trance.


Mata de nervios

Y es que el problema para Maduro, y sus cómplices, es que el juego está cantado. Aquí todos nos conocemos y afuera también. Las barajitas son repetidas, hasta lucen desgastadas de tanto uso.

Ya se sabe lo que hizo Maduro con los papeles de Doha, lo que por decencia y buenas costumbres no podríamos repetir aquí.

Además, las condiciones ya no son las mismas. Maduro no solo está “perfilado”, es que hoy tiene enfrente a un despliegue militar “gringo” listo para actuar y como hace años no ocurría. Los aviones estadounidenses entran y salen sin que se mueva un Sukhoi para repelerlos.

Si se reanudan los contactos como lo ha anunciado el presidente estadounidense, el portaaviones y todo el arsenal aéreo y marítimo del Comando Sur serán parte del paisaje de esas conversaciones. Ni más, ni menos.

Por eso Cabello habla de “mata de nervios”. Es una confesión valiosa viniendo del mazo, pero también es su forma de intentar impedir que se ponga la talanquera bajita. Imaginen el estado de crispación para que el propio Diosdado llame a la calma.

¡Y eso que aún no les han tocado ni una cutícula!

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