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Amigos, la pelea Trump vs. Nicolás Maduro terminó. La ganó Trump vía nocaut fulminante: Maduro quedó derrotado, humillado, preso, enjuiciado y, más doloroso aún, traicionado por los suyos.
Entramos ahora a una segunda fase del proceso de transición, que estará signada por otra pelea, Donald Trump vs. Diosdado Cabello. Y sólo uno puede ganar.
Permítannos insistir: no existe un escenario en donde puedan ganar tanto Trump como Diosdado. Alguno de los dos será derrotado. Y nosotros tenemos un claro favorito.
Delcy
Delcy no es el actor más relevante en esta segunda fase del proceso.
La escogida por Trump para liquidar a la “revolución” no tiene fuerza propia que la sustente, porque la sentencia de ayer del TSJ, escrita en otra servilleta, es un cero a la izquierda en un país sin ley ni instituciones. El único soporte real que tiene Delcy es Trump, que no es poca cosa, pero tampoco es gratuito.
Delcy es ficha de José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez, pero eso no le servirá de nada en este trance.
En este momento está amenazada por Trump, que le exige iniciar un verdadero proceso de transición, y por Diosdado, que le exige atrincherarse y profundizar el esquema de dominio.
Diosdado
Diosdado representa al chavismo radical, y, mucho más importante, es el jefe de los grupos paramilitares que sostienen a la revolución.
Diosdado va a dinamitar y pulverizar el plan de Trump, o morirá en el intento.
De aquí en adelante, los declaraciones y ruedas de prensa de Diosdado son más importantes que las de Delcy para entender lo que está pasando y calibrar los avances del proceso de transición.
La fuerza armada nacional, o lo que queda de ella
Delcy necesita urgentemente que Padrino y la fuerza armada acaten la sentencia de la servilleta, y le den su respaldo para ejecutar una dolorosa transición tutelada por Washington.
Si acataron la servilleta de Amoroso, más fácil acatan esta.
Esta sería la jugada más fácil para los militares, porque los alejaría del conflicto militar con los norteamericanos, que tanto les debe aterrar. Pero podría, eventualmente, ponerlos en conflicto con Diosdado y los grupos paramilitares.
Trump
El presidente norteamericano se engolosinó con la impactante victoria militar que obtuvo, y ahora va por más, pero se metió en un berenjenal.
Ante el mundo entero, Trump cobró su victoria, pero también se apropió del proceso de transición, de cuyo desenlace ahora es responsable.
Vamos a asumir el manejo de Venezuela para garantizar la transición y que gente como Maduro no vuelva a gobernar, fueron más o menos sus palabras (no es una cita textual).
Trump además desestimó públicamente a María Corina, con lo cual le hizo un favor, al poner un cortafuegos entre el ataque militar norteamericano y la líder de la oposición Venezolana, que salió ilesa de todo esto.
En paralelo, dio un espaldarazo a Delcy, a quien encomendó la transición bajo su tutela.
Quienes se desgastaron criticando a María Corina y a la oposición venezolana por supuestamente pedir una invasión extranjera al país y bla bla, quedaron cortocircuitados. Porque quien ordenó la operación de extracción de Maduro, el presidente Trump, está lejos de María Corina y cerca de Delcy, al menos según él mismo. Deténganse un momento a procesar eso.
La Traición
Seamos breves porque la jugada quedó en evidencia.
El 16 de octubre, el Miami Herald publicó esta nota firmada por Antonio María Delgado, llamada “Jefes del chavismo ofrecieron a Trump una vía para mantener el poder sin Maduro”, en donde cuenta los esfuerzos de los Rodríguez por presentarse como una alternativa “aceptable”:
Un grupo de altos funcionarios del gobierno venezolano, encabezado por la vicepresidenta Delcy Rodríguez y su hermano Jorge, presidente de la Asamblea Nacional, ha promovido discretamente en los últimos meses una serie de iniciativas destinadas a presentarse ante Washington como una alternativa “más aceptable” al régimen de Nicolás Maduro, según personas con conocimiento directo de las conversaciones. Las propuestas, canalizadas a través de intermediarios en Catar, buscaban convencer a sectores del gobierno de Estados Unidos de que un “madurismo sin Maduro” podría permitir una transición pacífica en Venezuela, preservando la estabilidad política sin desmantelar el aparato de poder.
El esfuerzo por potabilizar a Delcy quedó plasmado en un análisis firmado por Anatoly Kurmanaev en el Times, el cinco de diciembre, sobre los posibles sucesores de Maduro, en el cual presentan a Delcy como “la moderada”
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Estas son sólo dos de las muchas evidencias de la “operación serrucho” que quedaron esparcidas en el camino.
Lo relevante aquí es que la administración Trump desarrolló, en secreto y en paralelo a la gigantesca operación militar, una refinada operación política, para asegurar que hubiera calma en las calles luego de decapitar a la cabeza del régimen, y lo logró, haciendo quedar mal parados a los defensores de Maduro y a los enemigos de Trump que pronosticaban “un nuevo Vietnam”.
María Corina
Edmundo González sigue siendo el presidente electo por los venezolanos, y María Corina sigue siendo la principal líder del país.
El cortafuego que puso Trump, la blinda.
Si este proceso de transición sale mal, el costo político será para Trump, que se adueñó del proceso, lo cual, por cierto, es bueno para los venezolanos. Sólo Trump podía extraer a Maduro, y sólo él puede ejecutar esta segunda fase.
Si el proceso de transición sale bien, tendremos democracia plena y verdadera, y en ese escenario gana quien tiene el apoyo popular y los votos.
MCM y EGU están ilesos en medio del terremoto, y listos para jugar el rol que les corresponde en la siguiente fase del proceso.
El gobierno de Trump en Venezuela
Trump designó a Marco Rubio y a Pete Hegseth para controlar el manejo del gobierno en Venezuela junto a un grupo de venezolanos, con Delcy al frente.
Si lo que dijo Trump es cierto, y su palabra se cumple, aquí hay una lista de medidas que esperamos Delcy tome en breve:
Liberar a todos los presos políticos
Permitir el retorno de los exiliados
Cesar toda persecución a la oposición
Cortar vínculos con Zapatero y Pedro Sánchez
Si alguien dice que esas son cosas que no interesan a Trump sino solo a los venezolanos, vamos con una lista de medidas que el gobierno de Trump/Rubio/Delcy debería tomar, que sí importan al movimiento MAGA y al “América Primero”:
Liberación de los rehenes norteamericanos en Venezuela: hace apenas cuatro días el Times publicó esta nota sobre los rehenes en Venezuela
Cortar lazos con China y Rusia o, en caso de que Xi y Putin sean amigos de Trump, cortar lazos con Irán, Hezbollah, y Cuba
Detener la producción y tráfico de drogas, y desmantelar a la narcoguerrilla que opera en Venezuela, comenzando por el ELN y las disidencias de las FARC
Dejar de reconocer al recién extraído Nicolás Maduro como presidente legítimo de Venezuela. Nunca lo fue. Marco Rubio ha sido muy claro en esto
Entregar a los testaferros de Nicolás y Cilia: Nicolasito, Carlos Malpica Flores y Alex Saab controlan una red de testaferros, pseudo-empresarios, cambistas y cripto-wallets, medios de comunicación, periodistas e influencers que no sólo han saqueado el país, sino que han usado el sistema financiero norteamericano para lavar y delinquir. De hecho, ya hay varios enjuiciados en Estados Unidos
Salir de la OPEP: este ha sido un sueño de Trump desde siempre. El petróleo es clave, y debilitar al Cártel sólo aumenta el poder relativo de Trump en el mercado petrolero. Cuando haya un gobierno legítimo en Venezuela, se tendría que reevaluar este asunto
Liberar a los presos políticos argentinos: no son norteamericanos, pero imaginamos que Milei, el principal aliado de Trump en este continente, al enterarse de que hay nueva administración en Venezuela, pedirá a Trump y Rubio liberar al gendarme Nahuel Gallo. Lo mismo aplica para Meloni y los presos italianos.
Bueno amigos, dejemos este “breve” análisis hasta aquí. Esperemos les sea útil en estos momentos de confusión. Y no dejen de compartir sus opiniones en la sección de comentarios.
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