Lo primero que llama la atención es la forma descarada de meterse en temas ajenos. Un individuo que se queja a diario de la injerencia de los gobiernos extranjeros en asuntos venezolanos se lanza de lleno a la crítica de una situación foránea y a la declaración de sus entusiastas simpatías por uno de los bandos en pugna. Maduro no quiere que las autoridades de otros países opinen o dictaminen sobre política nacional, pero él se arroja a la piscina ibérica como si estuviera en el baño de su casa.
Seguir leyendo,
EN:
No comments:
Post a Comment