Monday, May 22, 2017

Alejandro Arratia Guillermo: El escrache y los venezolanos en exilio

EN: Recibido por email

Los venezolanos emigran y como todo expatriado busca formas de contribuir a la lucha.
El exilio encontró un objetivo válido y lo apoyamos: confrontar y denunciar a
funcionarios del gobierno y sus familiares utilizando para ello el escrache, esa forma de
protesta intimidatoria que se realiza en la calle, los domicilios o cualquier sitio donde se
les identifique. El escrache para nosotros es una acción política, un poco de justicia, no
es venganza. Enfrentados a bárbaros de inspiración castro-comunista, debemos
mantener nuestra condición esencial de seres humanos civilizados y estamos obligados a
demostrarlo dentro y fuera del país.

Alejandro Arratia Guillermo
Iberoamericanos (Blog)
Mayo 18, 2017
http://www.iberoamericanos.com.es/escrache-los-venezolanos-exilio/

Canta el pueblo su canción ya no lo pueden detener / esta es la
música del pueblo y no se deja someter. El auditorio, un centro
comercial de Caracas. Masa coral armonizada, el público
desconcertado y maravillado se une a la protesta. Los jóvenes que
pelean todos los días entonan La Canción del Pueblo (Musical, Los
miserables).

Lo recibo en la minúscula pantalla llena de fotos y vídeos
conmovedores, tristes, crueles, bravos, alentadores. El niño que
avanza solo con piedras en las manos hacia el pelotón de policías;
campesinos de un pequeño caserío en las montañas andinas ponen
en jaque a la guardia; malandros motorizados disparando contra
puertas y ventanas de las casas de familia; un grupo de jóvenes
temerarios rescatan a sus compañeros de las garras policiales y lo
celebran alborozados.
Los venezolanos también emigran y como todo expatriado por un
régimen autoritario busca formas de contribuir a la lucha. El exilio
encontró un objetivo válido y lo apoyamos: confrontar y denunciar a
funcionarios del gobierno y sus familiares utilizando para ello el
escrache, esa forma de protesta intimidatoria que se realiza en la calle,
los domicilios o cualquier sitio donde se les identifique. Una acción
política que debe responder a los intereses del movimiento opositor
en el país. No es un simple acto aislado de descargo emocional. La
ventaja de encontrarse fuera de las hordas represoras debe
aprovecharse con gallardía, moralmente lejos, muy lejos de la actitud
miserable que caracteriza a nuestros enemigos. El escrache para
nosotros es una acción política, un poco de justicia, no es venganza.
El lunes 15, entre las cien notas diarias recibidas por WhatsApp llegó
una diferente del abogado Vicente González: “Mensajes y
recomendaciones para los venezolanos que están activos en el
exterior plantándose frente a los enchufados”. No conozco al
firmante. Inmediatamente aprecié de gran importancia las
advertencias y quiero retrasmitirlas agregando consideraciones sobre
el asunto. La experiencia dice que los “consejos” dirigidos a quien se
encuentre en el frente de pelea tienen mala recepción; sin embargo,
aprovecho la intervención de González. Debo confesar que he
disfrutado algunos encaramientos contra personajes del régimen que
viven o hacen turismo en el exterior, al mismo tiempo he sentido
preocupación política por los posibles efectos negativos de esas
acciones.
Como es normal coloco entre comillas las palabras de nuestro
abogado. “Las muestras de rechazo en el exterior deben ser creativas
y no sobrepasar los límites de la legalidad” y nos recuerda la
obligación de respetar el país que nos ha recibo. Me permito agregar,
los escraches incontrolados, que sobrepasen sus fines, afectan la
percepción que los ciudadanos y los gobiernos tienen de la oposición
democrática en Venezuela. “Si se va la mano […] pueden generar
rechazo”. “Tenemos gran apoyo internacional. Que el apoyo
internacional no se vea comprometido por violación de las leyes de
otros países”. Las protestas deben supeditarse al propósito de “Crear
conciencia y solidaridad (internacional) y no cambiar la percepción de
lo avanzado”.
Nos advierte González: “En muchos países los derechos políticos
pueden estar limitados o ser inexistentes para los extranjeros”. En
algunas naciones hay restricciones a la libertad de expresión y exigen
permisos para manifestar. Cuidado con violar las normas, el éxito de
las protestas depende de hacerlo legalmente. Quien está ejerciendo
presión debe cuidarse de no caer en causales para ser acusado por
delitos comunes menores como el acoso. “No necesitamos
venezolanos presos en el exterior. El escrache probablemente no
califique como presos políticos en (algunos) países”; por lo tanto,
debemos conocer la normativa legal y para ello “Consultar abogados
locales sobre los límites que pueden tener las protestas”,
preferiblemente “Especialistas en derecho penal y derechos civiles”.
Entre las primeras recomendaciones estuvo la anotación de que hay
ciudadanos comunes a los cuales los amparan las normas de cada país
sobre la vivienda y la privacidad. Caso aparte los diplomáticos, las
sedes diplomáticas y las residencias de estos funcionarios que gozan
de inmunidad y protección del estado receptor. González llama la
atención sobre “las demostraciones solitarias, espontáneas (que)
pueden ser peligrosas y contraproducentes”. Reiterando, organicen
los escraches y llévenlos a cabo con observación de los parámetros
legales. A las razones que expone nuestro remoto y desconocido
interlocutor, faltaron otras de orden político- humanitario: evitar o
reducir al mínimo las molestias a los niños menores en las casas
objetivo, así como a vecinos, parroquianos o espectadores.
Presiento el reproche en tono severo ¿…combatientes o hermanitas
de la caridad…? Falso dilema. El escrache vengativo, incapaz de
distinguir criminales y corruptos de inocuos partidarios del régimen,
es inconveniente. Pésimo mensaje para los conversos y las fuerzas
armadas. No olvidar: pasaron años antes de que la comunidad
internacional comprendiera y aceptara que en Venezuela hay una
dictadura salvaje, un anclaje de los intereses contrarios a la
democracia y a la civilización occidental. Además -y no es secundario enfrentados
a bárbaros de inspiración castro-comunista, debemos
mantener nuestra condición esencial de seres humanos civilizados y
estamos obligados a demostrarlo dentro y fuera del país. Es la lucha
de un pueblo noble que no se deja someter.

Alejandro Arratia Guillermo. Venezolano, residenciado en
Madrid. Sociólogo por la Universidad Central de Venezuela
(UCV) y magíster en Comunicación en las Organizaciones de
la Universidad Complutense de Madrid. (UCM). Investigador
en Ciencias Sociales. Profesor (J) de Estructura y Teoría
Social en la Escuela de Psicología (UCV). Experto en gerencia
de la administración pública. Jefe de la Oficina Central de
Personal (OCP) de la Presidencia de la República de
Venezuela (1991-1999). Autor del libro, Ética y Democracia
en Fermín Toro. Editorial Monte Ávila, Caracas, 1993.
Coautor del cuaderno de formación, ¿Qué es el seguro de
paro forzoso? Editores INAESIN. Caracas, 1990 y del libro,
Sociología de las Organizaciones Editorial CEATPRO.
Caracas, 2003. Ha publicado artículos en revistas
especializadas que recogen su amplia experiencia, entre
otros: ”Introducción al estudio de la noción Organización”
(2006), “Anotaciones para el estudio del aparato
administrativo público” (2007) y “La ineficaz sabiduría
anticorrupción” (2008). Es miembro de la Asociación
Madrileña de Sociología (AMS) y del Consejo Académico del
Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la
Libertad (CEDICE Libertad). Actualmente se dedica a la
investigación y publicación de trabajos acerca de América
Latina y el Caribe; además, está coordinando la publicación
de un libro sobre la región, en el que participan profesores
españoles y venezolanos.

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