Sunday, June 25, 2017

Venezuela: La hora del TOCOCON (Todos Contra la Constituyente), por Javier J. Jaspe

Imágenes pueden verse en el siguiente enlace:

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En pocas palabras. Javier J. Jaspe
Washington D.C. / Análisis Libre
Los designios de la Constituyente
A la hora que escribimos ya no quedan dudas de que la convocatoria efectuada por Nicolás Maduro Moros para instalar una Asamblea Nacional Constituyente Originaria (ANCO) sin consultar al pueblo, no solo es inconstitucional sino además un pretexto para consolidar su dictadura en Venezuela. El dictador Maduro, desprovisto absolutamente de todo vestigio de respaldo popular,  con la complicidad de la mayoría del Consejo Nacional Electoral (CNE) y del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), el apoyo de los cubanos y el celestinaje de la cúpula militar que lo sostiene, se prepara para concentrar todos los poderes y hacer más cruenta la represión contra los que se le opongan a sus designios.
En efecto, las primeras medidas de la ANCO, una vez instalada, le permitirán a Maduro desmantelar la Asamblea Nacional que ahora cuenta con mayoría opositora y destituir a Luisa Ortega Díaz (LOD) de la Fiscalía General de la República (FGR), quien ha decidido oponerse a Maduro y ya ha sido objeto de las decisiones del TSJ en su contra. Estas medidas de Maduro estarán acompañadas con la persecución a los diputados de la oposición, de LOD y los miembros de la FGR y el incremento de la represión a sangre y fuego sobre la protesta popular que se ha mantenido a lo largo de casi tres meses en contra de su regimen  para restituir el orden constitucional, causando ya casi cien víctimas, innumerables heridos y miles de detenidos. Una vez cumplido con este objetivo, la ANCO procedería a reformar la Constitución de 1999, para calcar el modelo cubano y terminar de implementar el castrocomunismo en Venezuela.
La elección de los constituyentistas que serán escogidos entre sus copartidarios ha sido fijada por la mayoría cómplice de Maduro en el CNE, para que ocurra el próximo 30 de julio, una fecha que marcaría el antes y el después en la historia política venezolana, de llegarse a consumar el plan ideado por el dictador para implementar sus nefastos propósitos. La pregunta que uno debe hacerse es si dicho plan se cumplirá efectivamente, a manera de crónica de una muerte anunciada, o si todavía es posible abortarlo en el periodo que falta por transcurrir hasta llegar el penúltimo día de julio. La posición que sostengo es que esto último sí es posible, basado en las consideraciones que a continuación expongo.
El señuelo electoral de Maduro
Lo primero que debo comentar tiene forma de un alerta sobre el intento del dictador Maduro de disfrazar la ANCO con un ropaje electoral a través de tres vías: (i) El uso de lenguaje ambigüo y engañoso en las bases comiciales. En el artículo primero del decreto 2878 del 23 de mayo pasado, contentivo de las bases comiciales, se habla de que los “integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente serán elegidos y elegidas en el ámbito territorial y sectorial, mediante el voto universal, directo y secreto…”. En cambio, el resto de los artículos del mismo decreto está dirigido únicamente a asegurar el ámbito territorial y sectorial de la elección de la ANCO, con lo cual se contradice el principio de universalidad establecido en la Constitución como elemento indispensable de todo evento electoral. Por su propia esencia una elección sectorial es contraria a una elección de voto universal, ya que en la primera no participan todos los venezolanos con derecho de voto, sino que está reservada a los sectores seleccionados y a quienes integran el respectivo sector.
El segundo ropaje electoral viene dado por su promesa de reformar las bases comiciales para que la Constitución elaborada por la ANCO sea objeto de un referendo popular, con el fin de someterla a la aprobación del pueblo. Con este señuelo a manera de trampa “cazabobos”, lo que busca el dictador Maduro, luego de haber desmantelado la AN y la FGR por intermedio de la ANCO, según lo comentado arriba, es legitimar esta última y la Constitución que ella elabore, los cuales son totalmente nulos de toda nulidad, ya que dicha ANCO fue ilegítima e inconstitucionalmente convocada sin la aprobación del pueblo, como lo establece expresamente el artículo 347 de la Constitución. Ésto, sin contar, que la propia ANCO podría dejar sin efecto las bases comiciales de Maduro y decidir que la nueva Constitución no sea sometida al indicado referendo aprobatorio.
El tercer señuelo electoral lo constituye la promesa de convocar a elecciones de gobernadores y alcaldes el próximo mes de diciembre. Estas elecciones debieron haberse celebrado el pasado año y no hay razones para darle un voto de confianza a un personaje tan tramposo como Maduro, de que las mismas sí se celebrarán esta vez en la fecha indicada, máxime cuando el CNE bajo su control o la misma ANCO podrían cambiar de parecer y prorrogar tales elecciones de manera indefinida. Así es que quienes ya se sienten con ganas de optar a cargos de gobernadores o alcaldes, lo aconsejable es que se bajen de esa nube mientras Maduro siga en el poder…
La hora del TOCOCON o Todos Contra la Constituyente
Ésto es algo que no puede decirse en tono menor y coincide con quienes así piensan: ha llegado la hora de que el pueblo se organice para dar la batalla final que impida la elección e instalación de la ANCO y permita salir definitivamente del regimen madurista. El pueblo es el que ha sido agraviado con la conducta ilegítima e inconstitucional de Maduro, al éste convocar la ANCO sin su autorización, luego es al pueblo a quien le corresponde obedecer el mandato que le da el artículo 350 de la propia Constitución de desconocer  al regimen madurista, incluidos los titulares de los demás poderes u organismos públicos que actúan en complicidad con Maduro para que éste se mantenga en el poder a través de la ANCO, llámense CNE,  TSJ, Defensoría del Pueblo, o Contraloría General de la República.
Cuando hablo del pueblo me refiero a todos los ciudadanos del país, los mismos a quienes el artículo 333 de la Constitución impone el deber de restablecer su vigencia cuando esta última ha sido derogada, como lo ha hecho Maduro en complicidad con los organismos públicos antes nombrados. Lo que quiero expresar es que en la labor de descocer al regimen madurista y restablecer la vigencia de la Constitución que ha sido derogada por dicho regimen, el pueblo, todos los ciudadanos del país, investidos o no de autoridad, no tienen escapatoria para mostrarse indiferentes, sino que deben actuar conforme al mandato contenido en los artículos 333 y 350 de la Constitución, los cuales dicen:
“Artículo 333: Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia”.
“Artículo 350: El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”.
El ancla de los artículos 333 y 350
La lectura y análisis de las disposiciones contenidas en los artículos 333 y 350 de la Constitución antes transcritos, permite determinar que tales artículos están llamados a constituirse en el ancla de las acciones del pueblo en el desconocimiento del regimen madurista (Artículo 350) y en el restablecimiento de la vigencia de la Constitución (Artículo 333), como si se tratara de dos caras de una misma moneda, como se ha puesto en evidencia por reconocidos abogados del foro venezolano (ver, por ejemplo: http://americanuestra.com/jose-i-hernandez-como-se-interpretan-los-articulos-333-350-de-la-constitucion/).
Por tanto, teniendo en cuenta su diferente propósito, las acciones del pueblo o sus representantes legítimos, como es el caso de la Asamblea Nacional, quien ejerce dicha representación en virtud de lo dispuesto en el artículo 5 de la Constitución, pueden clasificarse en las que se dirigen a desconocer al regimen madurista (Artículo 350) y las que tienen por objeto el restablecimiento de la vigencia de la Constitución (Artículo 333).
Acciones de desconocimiento de Maduro y su regimen en relación con la ANCO (Artículo 350)
Entre las acciones de desconocimiento de Maduro y su regimen en relación con la ANCO se incluyen las de carácter externo destinadas a promover campañas para motivar a la comunidad internacional, a fin de que manifieste su apoyo a tal desconocimiento, bien se trate de países individualmente considerados u organismos internacionales como la OEA, ONU, Mercosur y otros. Este es un proceso de avance  generalmente lento, como lo demuestra la reciente reunión de la OEA en Cancún, donde no fue posible aprobar una resolución condenatoria del regimen de Maduro y de rechazo a la ANCO.
Habrá que perseverar en el logro del indicado objetivo en futuras reuniones de la OEA. Por su parte, Estados Unidos se ha mostrado últimamente más decidido en sus críticas a Maduro y la ANCO, mientras al mismo tiempo el gobierno de Trump ha modificado la política de apertura que venía aplicándo EEUU desde el gobierno de Obama en relación con Cuba. Son signos alentadores en el arduo camino que debe recorrerse para que aires de libertad y democracia puedan volver a soplar en Venezuela.
Pero sin duda, las acciones más importantes del pueblo son las que deben realizarse dentro del país, como la aprobación de Acuerdos de la AN, donde expresamente se desconozca a la propia ANCO, a Nicolás Maduro y a cada uno de los organismos (CNE, TSJ….) y su decisiones, los cuales le sirven de cómplices en su inconstitucional empeño de convocar y elegir la ANCO. En el mismo orden de ideas, también tendrían justificaciones aquellas acciones destinadas a intensificar y escalar la protesta popular, incluida la realización de paros parciales y hasta de carácter general, en apoyo a dicho desconocimiento de la AN, así como a evitar la elección de contituyentistas y la instalación de la ANCO.
Es de resaltar que algunos comentaristas se han pronunciado en favor de concentrar los esfuerzos del pueblo para realizar una gran protesta o paro nacional el mismo día 30 de julio, fecha en la que el CNE ha programado se efectúen las elecciones para elegir a los contituyentistas copartidarios de Maduro que integrarían la ANCO. Sugiero una segunda reflexión sobre esta idea, ya que reservar las acciones populares de mayor contundencia para esa fecha podría ser demasiado tarde para evitar la elección e instalación de la ANCO. Además,  para ese momento o días antes, todas las escuelas y demás centros electorales estarían tomados por el ejército en cumplimiento del Plan República y la reacción violenta de los militares en apoyo de Maduro podría ocasionar bajas de consideración al pueblo.
Lo que pareciera sensato es continuar con la protesta popular, intensificándola de manera progresiva, sin prisa pero sin pausa, con el objeto de ir directamente en contra de los diferentes componentes del proceso en marcha para elegir a los constituyentistas que integrarían la ANCO. Si se estima que hay condiciones para un paro general, éste debería efectuarse con suficiente antelación al 30 de julio, ya que realizarlo el mismo día de la elección puede ser desaconsejable por las razones antes anotadas.
Acciones en pro del restablecimiento de la vigencia de la Constitución (Artículo 333)
Nicolás Maduro Moros, el Vicepresidente Ejecutivo, Tarek El Aissami, así como los miembros de la mayoría del CNE y los del TSJ que le han servido de cómplices, han sido actores y responsables solidarios en la violación y derogatoria de la Constitución. En este sentido, un Acuerdo de la AN, en representación del pueblo, que decida su destitución, tendría cabida como un medio de restablecer la vigencia de la Constitución, en cumplimiento del deber establecido en su artículo 333. En el caso de Maduro, la AN lo que haría sería reiterar la destitución que hiciera en enero pasado, al declararlo en abandono del cargo (Artículo 233), pero esta vez apoyada en lo dispuesto en dicho artículo 333.
Igualmente, con el fin de favorecer la existencia de condiciones institucionales necesarias para restablecer la vigencia de la Constitución, sería procedente, con base en el artículo 333, establecer mecanismos transitorios que permitan realizar unas elecciones ad hoc para elegir un nuevo Presidente de la República. Estos mecanismos transitorios tendrían que incluir la designación de un encargado de la Presidencia mientras se produce la elección de un nuevo Presidente.
Es de notar, que calificados venezolanos han hecho aportes de gran significación para promover la  necesidad de un gobierno de transición, ante el grave momento que vive la República, como consecuencia del mal gobierno de Maduro y su empeño inconstitucional de convocar e instalar la ANCO (ver, por ejemplo, artículo de SJ. Luis Ugalde, en: http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/gobierno-transicion_188854).
Independientemente de que la propuesta para un gobierno de transición, si en él participaría o no el chavismo arrepentido, por ejemplo, debiera ser objeto de discusión para arribar a acuerdos sobre un programa mínimo de acciones que conduzcan a la elección de un nuevo Presidente, y que incluya, entre otros, la liberación plena de los presos politicos, un canal de ayuda humanitaria para los venezolanos más necesitados y respeto a la independencia de la AN, me parece positivo que dicha propuesta considere entre sus elementos el respaldo de la fuerza armada nacional a tal iniciativa.
En efecto, el concurso de los militares, me refiero al sector institucional que no está comprometido con Maduro,  ni con el cogollito de militares que lo sostiene  o con el estamento cubano que los dirige, sería importante para que un gobierno de transición pueda ejecutar dicho programa mínimo de acciones, sin mayores tropiezos y en la forma necesaria para restablecer la vigencia de la constitución y lograr el advenimiento de la democracia y la libertad en Venezuela. De esta forma, los miembros de las fuerzas armadas nacionales que así actúen se colocarían al servicio exclusivo de la Nación y colaborarían para restablecer la vigencia del artículo 328 de la Constitución, el cual también ha sido derogado por Maduro y su camarilla gobernante, dando cumplimiento al artículo 333 de la Constitución, al cual también se encuentran sometidos en tanto forman parte del pueblo venezolano, en su condición de  ciudadanos investidos de autoridad.
En pocas palabras, en estos momentos ya no quedan dudas de que la convocatoria efectuada por Nicolás Maduro Moros para instalar una Asamblea Nacional Constituyente Originaria (ANCO) sin consultar al pueblo, no solo es inconstitucional sino además un pretexto para consolidar su dictadura en Venezuela. La elección de los constituyentistas que serán escogidos entre sus copartidarios ha sido fijada por la mayoría cómplice de Maduro en el CNE, para que ocurra el próximo 30 de julio, una fecha que marcaría el antes y el después en la historia política venezolana, de llegarse a consumar el plan ideado por el dictador para implementar sus nefastos propósitos. En el artículo se sostiene que todavía es tiempo para abortar este plan y se coincide con quienes piensan que ha llegado la hora de que el pueblo se organice como un TOCOCON (Todos Contra la Constituyente), con fundamento en lo dispuesto en los artículos 333 y 350 de la Constitución, para dar la batalla final que impida la elección e instalación de la ANCO y permita salir definitivamente del regimen madurista….Veremos…….

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