Monday, August 10, 2015

No solo es Merentes el desaparecido, también el Directorio está en mora en materias vitales

EN: http://konzapata.com/2015/08/no-es-solo-merentes-el-desaparecido-tambien-el-directorio-del-bcv-esta-en-mora-en-materias-vitales/

Por José Manuel Rotondaro (Bruselas).­

La pregunta que a Juan Antonio Avellaneda le hizo un analista europeo sobre si Nelson Merentes sigue siendo presidente del Banco Central, hay que extenderla a preguntarse si ese organismo aún tiene un Directorio.

Además de no publicar estadísticas vitales hasta para el propio Estado (el SENIAT requiere el índice de inflación para calcular el impuesto sobre la venta de inmuebles), los directivos del Banco Central están en mora con varias decisiones, algunas operativas, y que están afectando el día a día de la economía:

1) Actualización de las tasas de interés pasivas. Con los depósitos rindiendo en un año lo que los precios suben en un mes, mantener saldos en una cuenta de depósitos es totalmente absurdo desde el punto de vista económico. Los límites vigentes fueron impuestos en 2009, en condiciones monetarias y económicas radicalmente diferentes. Claro, no es que creamos que con unas tasas pasivas superiores a la inflación, ésta va a bajar, pero mantenerlas un límite artificialmente tan bajo aviva el consumo. Igual situación sucede con las tasas activas, pero la demanda en estos momentos es tan baja (no hay motivos para que una empresa se endeude: no invierten, no pueden importar, no expanden la producción) que el techo es irrelevante.

2) Mutis ante la concentración de la liquidez: El BCV permanece imperturbable frente a la acumulación de liquidez en manos de unos pocos bancos oficiales. Esta masa de dinero, directamente ligada al gasto público financiado por el mismo Banco Central, es una amenaza permanente para cualquier intento de propiciar una reducción en la inflación. El trato diferencial que el BCV da a los bancos públicos (menor o ningún encaje, ventana de préstamos con garantías de segunda calidad) es uno de los elementos distorsionadores del mercado monetario actual.

3) Emisión de billetes de mayor denominación: En lugar de estar “vacunando” a los bancos, obligándolos a aceptar billetes que nadie quiere y que impiden montos de retiro en cajeros automáticos acordes con los precios, el Directorio del BCV debería hace tiempo haber dejado su pavor a tomar decisiones sensatas y haber autorizado la emisión de billetes de 200, 500 y 1000 bolívares. Al no tomar esta decisión, no sólo se entorpecen las transacciones diarias y encarece la operación de los comercios, sino que obliga a imprimir mayor número de billetes, un gasto innecesario para el país.

4) Suspensión de la acuñación de monedas: En un entorno de inflación superior a 100%, las monedas pierden valor aceleradamente, por lo que mantener su producción es otro gasto absurdo. Muy posiblemente el valor de las cajas que está adquiriendo el BCV para embalar las nuevas monedas termine siendo superior al valor nominal de las monedas que contenga.

5) Revisión de la política respecto al oro: El empecinamiento en obligar a los productores a vender el oro minero al BCV, en condiciones desventajosas respecto a las que prevalecen en el mercado, ha tenido como consecuencia que las compras de oro hayan caído estrepitosamente. De un pico de más de 5 millones de toneladas en 2010, en los últimos meses las compras no llegan a 900 kilos (0,09 toneladas). Ni siquiera la aplicación del tipo de cambio SIMADI anima a los productores a declarar la producción al Banco Central. El oro, por supuesto, se sigue produciendo, y exportando a través de Guyana y Brasil. Pero el Banco Central igual ha montado todo un aparataje burocrático inoperante en el Estado Bolívar, a la medida de uno de los directores.

6) Actualización de la página web: La versión actual de la página web, al momento de su lanzamiento, presentaba herramientas modernas y un contenido adecuado a las necesidades del usuario externo. La falta de actualización y la enorme cantidad de contenido innecesario, dificultan su consulta, tanto para residentes como para visitantes del exterior. ¿O será que forma parte de una estrategia para ser más opacos?

7) Temor a la discusión de temas económicos en público: El BCV siempre se destacó por presentar un programa de conferencias y foros sobre temas económicos. Ahora sólo ofrece entretenimiento. Ni siquiera hay eventos con temas afines a la visión económica chavista, como ocurrió hasta 2008­2009. No, los directores actuales prefieren que vean al BCV como un lugar donde escuchar guarachas, bailar salsa o ver comedias teatrales, eso sí, de autores del siglo 16, no vaya a colarse algún tema incómodo.

En el fondo, lo que pareciera suceder es que los directores del BCV están pendientes de una sola cosa: el dólar, como el resto del país. Aunque en su caso, lo que los ocupa es ver que se puede raspar de la olla vacía que tienen en Carmelitas para satisfacer las necesidades del señor de Miraflores.

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