Luis Vicente León
No estamos para desperdiciar ni una sola oportunidad para sentirnos orgullosos de lo que somos o tenemos. Algunas personas se ponen tensas cuando, en el medio de los gravísimos problemas que tiene el país y el deterioro evidente de nuestra calidad de vida, algunos nos empeñamos en recordar y resaltar nuestras ventajas, nuestras potencialidades, nuestras bellezas y nuestros logros. Entiendo su preocupación, pero no la comparto. Creo, al revés, que mientras más resaltemos nuestros valores positivos, nuestras ventajas comparativas, el valor de nuestra gente y nuestra historia, es más claro el porqué vale la pena luchar por nuestro país. Asumir los retos para provocar el cambio y estar dispuestos a los sacrificios que eso pueda conllevar. Entonces, no se trata de evadir realidades ni minimizar los infinitos problemas que tenemos. Se trata de recordar que frente a esos problemas hay unos venezolanos capaces de provocar los cambios necesarios. Esos, como la delegación de estudiantes de la UCAB y de la USB, que viviendo la misma crisis, son capaces de brillar en las principales competencias del mundo y ganar premios en China, en New York y ahora, de nuevo, en Harvard. Claro que hay que celebrarlos, claro que hay que decirles mil veces lo orgullosos que estamos de ellos y de nuestra universidad, que ha sido capaz de pulir esos diamantes y darles todo su esplendor. Claro que hay que resaltar que somos capaces de competir en el mundo con los mejores y ganar. Porque eso también es recordarles a ellos, y a todos, la responsabilidad que tenemos no sólo de ganar afuera sino sobre todo de ganar adentro la competencia más importante y compleja. La de nuestra propia felicidad. Un abrazo a la delegación venezolana en MUN Harvard por sus logros espectaculares y por recordarnos que Sí Se Puede.
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