Saturday, February 25, 2012

La inesperada inocencia de un niño

En: http://www.noticierodigital.com/2012/02/la-inesperada-inocencia-de-un-nino/

Fausto Masó


El Presidente no inventó su enfermedad para colocar en segundo plano los 3 millones de votos en las primarias, pero no perdió la oportunidad de aprovecharla políticamente y concentrar la atención del país sobre su destino personal.
Repite también el melodrama del pasado año, otra vez apela a los santos, la Virgen, los dioses de la llanura. Vivimos una telenovela que conmueve al pueblo, en la que el propio Chávez se deja llevar por la trama, se le notaba la presión emocional en el semblante la noche del pasado jueves, inevitablemente lo afecta la posibilidad de su propia muerte, a pesar de sus bravuconadas.
Todo terminará con el lanzamiento a última hora de un candidato, o con seguir soñando con una vuelta triunfal a la patria, otra peregrinación a un santuario, un discurso en el Balcón del Pueblo. Pero, con el cáncer, segundas partes nunca fueron buenas.
La enfermedad presidencial acapara la atención del país, en una especie de telenovela política que amenaza con volverse tragedia. Chávez juega con su salud, descuida su recuperación. ¿Mejorará el cáncer la aceptación popular de Chávez, de forma similar a lo que ocurrió en 2011? Sólo que demasiados ministros, generales, jefes chavistas apenas ocultan su confusión.
Los ataques chavistas contra Capriles copian una estrategia fracasada, la crítica de los radicales en las primarias: presentarlo como un imitador de Chávez y pretender desenmascararlo, mostrarlo como el representante del Departamento de Estado.
¿Quién desenmascarará a quién? Cualquier debate con Chávez pondrá en evidencia que sus buenas intenciones, la superación de la pobreza, labran el camino del infierno: la degradación del país, la peor inflación del mundo. ¿Cómo sacar de la miseria a un venezolano? ¿Hay recursos para que todos seamos empleados públicos? ¿Quién progresa más?, ¿Perú o Cuba?, ¿Brasil o Venezuela? Esa discusión mostrará la verdad del proyecto chavista, lo revela como la continuación de los grandes fracasos de los experimentos políticos del siglo XX.
La representación dramática del pasado jueves se puso en escena con gran cuidado. Ese niño que se acercó a Chávez, enviado por su madre para conseguir una vivienda, de pronto frente al país volvió a la realidad a los millones de telespectadores, cuando a la pregunta de Chávez sobre su familia contó que a uno de sus hermanos lo habían matado, víctima de la inseguridad. Por un segundo, Chávez se quedó sin respuesta, hasta que llamó a una ministra para que se ocupara de conseguir la vivienda que pedía la madre.
Igual le sucede a Chávez con la manipulación política de su enfermedad, la puesta en escena ha sido hasta brillante, pero deberá aceptar la realidad al final e intentar una maniobra desesperada como aprovechar su agonía para imponer electoralmente a un sucesor.
Todo es posible de aquí en adelante, sólo que Capriles ha estado a la altura de las circunstancias y le presenta una opción al país, frente a la locura política le propone a los venezolanos contar con un buen administrador, con alguien que se ocupe, eficazmente, de los más necesitados.
Chávez quiere que la revolución lo sobreviva, pero, ¿cómo lograrlo?, porque la revolución es Chávez, no el PSUV. Algo intentará a última hora, en medio de una situación personal agobiante. La desesperación es mala consejera.

Los mitos de la ignorancia

En: http://www.noticierodigital.com/2012/02/los-mitos-de-la-ignorancia/

Antonio Sánchez García

25 Febrero, 2012
Son los mitos de la ignorancia. La falsa sabiduría de los imbéciles. La tontería de los negociantes del periodismo. Desaparecido Hugo Chávez se verificará al pie de la letra y a pesar de las lamentaciones y pronósticos de estos brujos mediáticos del subdesarrollo la sentencia milenaria comprobada cada vez que desaparece un autócrata: “muerto el perro, se acabó la rabia”.
Corren los amanuenses y propagandistas del régimen, abierta o solapadamente interesados en la entronización del caudillo y la destrucción de nuestra República, a levantar el mito de la insustituible infalibilidad del teniente coronel. “Chávez es el único factor aglutinante en la Venezuela de hoy, tanto del PSUV como de la oposición”. Lo dice un fablistán de autoproclamada independencia de criterios. Lo cierto es que se equilibra en la cuerda floja de la medianía, intentando agarrar los frutos de ambos huertos. Despreciado por ambos bandos. Como si en medio de este duelo mortal fuera posible coquetear con los puñales de unos y otros.
Lo mismo aseguraban los adulantes y beneficiarios del general Augusto Pinochet. La salida del dictador provocaría un Apocalipsis irremediable. Él y sólo él era capaz de mantener unido el cuerpo que había contribuido a fracturar. Seguían sus asesores la reproducción del mito de la infalibilidad de todos los tiranos. ¿Quién no recuerda los terrores del franquismo ante la proximidad de su muerte? ¿Quién sería capaz de unir a los españoles una vez desaparecido el Caudillo de España por la Gracia de Dios?
Hitler contaba con el 99% del respaldo popular. ¿Quién sería capaz de reconstruir la Alemania vencida tras la muerte de Hitler y la derrota total de la Alemania nazi? En Venezuela eran las angustias a la muerte de Gómez, a la caída de Pérez Jiménez. Como en Colombia ante la desaparición de Rojas Pinilla o en Argentina a la muerte de Perón.
Todos estos agoreros de mercado persa han tenido que tragarse sus lenguas o metérselas por parte pudenda. En todos esos casos, sin excepción de ninguna especie, se cumplió al pie de la letra la vieja sabiduría popular de que el muerto al hoyo y el vivo al bollo. En vez de hundirse en el abismo de la catástrofe anunciada, todas esas sociedades florecieron, progresaron y se convirtieron en prósperas comunidades civilizadas una vez que sus indispensables e irreemplazables autócratas se hundieron en el polvo de la muerte. Para todas ellas, la muerte del causante de sus males liberó las potencialidades estranguladas, asfixiadas y ahogadas por los tiranos que amenazaban con el caos si no se les complacía el capricho de la entronización ad aeternum.
Son los mitos de la ignorancia. La falsa sabiduría de los imbéciles. La tontería de los negociantes noticiosos. Desaparecido Hugo Chávez se verificará a pesar de las lamentaciones y pronósticos de estos brujos mediáticos del subdesarrollo, al pie de la letra la sentencia milenaria comprobada cada vez que desaparece un autócrata: “muerto el perro, se acabó la rabia”.

El viaje anunciado

En: http://www.confirmado.com.ve/Noticias/Zona-3/El-viaje-anunciado.aspx

Editorial El Nacional

El mandatario nacional no es médico ni Fidel Castro tampoco, de manera que los diagnósticos que han pronunciado a dúo en público sobre el padecimiento del jefe del Estado venezolano no han sido sino engañifas, mentiras teledirigidas desde La Habana con el único y exclusivo afán de enturbiar las aguas y negarle a los ciudadanos de este país el conocimiento de la verdadera condición de la salud presidencial.
 
Si el Presidente está enfermo, como cualquier ser humano, pues no se va a acabar el mundo; y si, como está comprobado, sufre de cáncer debe someterse a un tratamiento de largo plazo que pueda devolverle la salud y sus plenas facultades. No se va a curar de la noche a la mañana. Miles de venezolanos han pasado por este trauma y por esta cercanía de la muerte cuando se les ha informado que tienen un tumor maligno. Muchos han vencido esa condición y otros lamentablemente no han corrido con tan buena suerte, pero lo que sí es cierto es que no han hecho de su enfermedad un carnaval, con saraos y desfiles públicos.
 
El cáncer es más bien un motivo de preocupación privada, que obliga a una actitud firme, serena y seria. Si por alguna razón la persona que lo sufre tiene una relevancia pública, pues lo correcto es no andarse por las ramas y dar por sentado, desde un principio, los alcances de su enfermedad sin alharacas ni shows mediáticos. En estos casos funciona la solidaridad inmediata de los venezolanos. Pero, si la persona que la está enferma usa su padecimiento para manipular a los demás o sacarle provecho político a algo tan serio como el cáncer, esta situación se puede convertir en un bumerang de consecuencias imprevisibles. Una cosa es la solidaridad y otra muy diferente la de sentirse utilizado por la maquinaria de propaganda oficialista.
 
Y eso es lo que está sucediendo en este caso, para desgracia del Gobierno y del propio enfermo. El Presidente se marcha al exterior en medio de una fanfarria que desconcierta al país, que obliga a pensar a los ciudadanos hasta qué punto está consciente el mandatario de los peligros que su enfermedad conlleva.
 
Parte como quien va de vacaciones y no en calidad de enfermo, de ser humano que, como todos, estamos expuestos al azar de la vida y de la muerte. Se va dentro del más insólito desprecio por los profesionales de la medicina en Venezuela y en América Latina. Ni siquiera confía en Brasil, país de su íntimo aliado Lula da Silva.
 
Se pone en manos de los médicos cubanos que dejaron lisiado para siempre a Fidel Castro, algo que no logró ni la CIA luego de tantos y tan frustrados intentos. Y lo que es peor: ya en sus anteriores intervenciones quirúrgicas en La Habana, al mandatario nacional le hicieron una escabechina que lo obligó a nuevos y sucesivos tratamientos.

Lástima y necrofilia

En: http://www.lapatilla.com/site/2012/02/24/david-moran-bohorquez-lastima-y-necrofilia/

David Morán Bohórquez

El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) condenó el 17 de oct de 2011 lo que llamó “política necrofílica” de la oposición al presidente del país, Hugo Chávez, a la que le achacó la propagación de nuevos rumores sobre el cáncer del gobernante. “Vemos cómo continúa la política necrofílica, el morbo de la ultraderecha, que tiene sus laboratorios de guerra sucia para montar ollas, para montar manipulaciones, para envenenar, para tratar de desmoralizar a un pueblo“, señaló la entonces diputada Cilia Flores (hoy Procuradora General de la República), de la dirección nacional del partido que preside Chávez.  Luego del anuncio del 21 de febrero de 2012 de Hugo Chávez de tener una “lesión” en el “mismo sitio de la anterior”, el animador de VTV, Pérez Pirela catalogó como “necrofílica” esta obsesión de la “derecha venezolana” en abordar todo lo relacionado con la salud del Mandatario. Recordó, no obstante, que la llamada “Extrema derecha necrofílica” está matando a Fidel Castro y a Chávez desde hace muchos años. “Todos los santos días los están ‘matando‘”, dijo.
A principios del año 2007, el propio Hugo Chávez introdujo en la política venezolana el lema Patria, Socialismo o Muerte, copiado del castrista Patria o Muerte.
Cuando realizó el anuncio de su nueva “lesión”, el presidente Hugo Chávez agregó “Lamento informarle al pueblo venezolano porque yo…así como muchos se alegran, yo sé que la mayoría sufrirá por esto…yo les pido perdón, para nada quiero hacer sufrir a mi pueblo…pero es la verdad
Obviamente quiere su enfermedad cause dolor, tristeza, lamento. Quiere causar compasión entre sus seguidores y sus adversarios.
Dolor y tristeza ha causado su gobierno, cuando las industrias de las drogas, de la delincuencia, del contrabando y del lavado son las principales del país. Asombro causa su apoyo a Estados Delincuentes conforme a las resoluciones de la Organización de Naciones Unidas. Venezuela a través del gobierno de Chávez  entrega en propiedad sus yacimientos petroleros y mineros, sus tierras, infraestructura, aduanas y puertos, su sistema de identificación a gobiernos extranjeros; endeuda irracionalmente al país para subsidiar su subimperialismo en la zona; hipoteca un tercio de su producción petrolera, y la mitad dela del hierro y aluminio.
Nos lamentamos cuando vemos y sentimos como abarata a través de las devaluaciones e inflación el costo de la mano de obra y facilita la compra del país a precio de gallina flaca. Ha promovido el éxodo de más de un millón de venezolanos al exterior, que es la pérdida de talento humano más dolorosa que ha sufrido el país en toda su existencia.
Estimula la inseguridad y la delincuencia a través de sus policías y Guardia Nacional Bolivariana responsables de un tercio de los delitos que se cometen en el país así como del contrabando fronterizo.
Ante los reclamos de la oposición venezolana, que es mayoría, su respuesta es calificarla como que “chilla como cochinos”.
El oficialismo pretende que el pueblo se compadezca de un hombre, mientras que en Venezuela mueren por delitos violentos, un venezolano cada media hora. Desde la tarde del martes 21 cuando anunció su nueva “lesión” hasta la cadena de despedida del viernes al mediodía, pudieron haber muerto por la violencia unos ciento cuarenta y cuatro “Hugo Chávez” anónimos.
El interés por la muerte la tienen precisamente quienes la invocan en sus lemas políticos. Quienes la manosean en “batallas” interminables, en “tierras arrasadas” en luchas “antiimperialistas”.
Lástima sienten aquellos que comprenden cómo se tiraron por el inodoro de la historia 13 años de oportunidades de convertir a Venezuela en tierra de progreso y paz.
El asunto de la enfermedad de Hugo Chávez y su gravedad dejó de ser “venezolano”. El propio Chávez se lo entregó a los Castro y a un equipo anónimo de médicos cubanos. Quizás los tiranos Castro sientan compasión y dolor. Pero eso también es un secreto de Estado.
Es un imposible sentir lástima por lo desconocido.

El alto costo de los Presidentes-Payasos

En: http://www.lapatilla.com/site/2012/02/25/carlos-alberto-montaner-el-alto-costo-de-los-presidentes-payasos/

Carlos Alberto Montaner

Cuánto cuestan los presidentes-payasos? Primero, ¿qué es un presidente-payaso? Se trata de esos tipos que tienen una idea circense de la función pública. Creen que han sido elegidos para entretener, no para servir y cumplir con las leyes. Hablan nueve horas, cantan, insultan, dicen barbaridades.
Fidel, por ejemplo, cuando actuaba en la pista mayor del gran circo habanero, acusó a Estados Unidos de desviar los huracanes hacia la Isla. Muchos años más tarde, su discípulo Hugo Chávez aseguró que el terremoto que destruyó medio Haití fue un arma secreta probada por el Pentágono en el Caribe. Todo vale para salir en los papeles y para generar noticias.
Uno de los rasgos más notorios de los presidentes-payasos es su candorosa irresponsabilidad. No advierten, o no les importa, el daño que les hacen a sus países. Viven tan pendientes del aplauso y del titular de primera plana, que son incapaces de calcular o prever el costo de sus acciones. Incluso, sucede algo más grave: sus compatriotas suelen reírles las gracias sin percatarse de las adversas consecuencias económicas generales que acarrea tener como rostro visible de la sociedad a un presidente-payaso.
Un caso reciente es el del presidente ecuatoriano Rafael Correa. Correa acaba de armar un espectáculo absolutamente mediático con su demanda triunfal de cuarenta millones de dólares contra un respetado diario, El Universo de Guayaquil, que acabará confiscado o clausurado por una crítica columna de opinión publicada por Emilio Palacio.
Los propietarios del diario, además, como el autor del artículo, fueron condenados a tres años de cárcel y tuvieron que exiliarse antes de acabar tras las rejas. Durante las semanas que duró el sainete, Correa mantuvo en vilo al país y a la prensa internacional, generando una enorme cantidad de información, culminada en una manifestación muy fotogénica encabezada por él el día de la sentencia, con velas incluidas.
¿Qué fue lo que trascendió de este lamentable show? Muy sencillo: que Ecuador es un país poco fiable en el que no vale la pena invertir. Es una sociedad amable, desgraciadamente administrada por un gobierno poco serio. Se trata de una nación “bananera”, de acuerdo con el editorial del Washington Post, en la que “tras cuatro cambios de jueces, un magistrado temporal asume el caso, ordena una vista, y 33 horas después emite una resolución de 156 páginas, probablemente escrita por un abogado de Correa”.
A los dos días de la trágica payasada contra El Universal, un panel especial administrado por la Corte Internacional de Arbitraje de La Haya, emitió un laudo provisional a favor de Chevron, a reserva de un fallo posterior, para detener una sentencia ecuatoriana que condenaba a la empresa petrolera a pagar miles de millones de dólares como compensación por un discutido daño ecológico infligido al país hace varias décadas por otra compañía.
Chevron, según su testimonio, descubrió pruebas de fraude, corrupción y, como en el caso de El Universo, que la sentencia había sido escrita por los demandantes y no por el juez encargado de dictarla. El sistema judicial ecuatoriano, presumiblemente, estaba podrido y funcionaba como un brazo de los deseos y caprichos de la presidencia de la República y como una fuente de enriquecimiento ilícito dentro de las alcantarillas del poder.
Todo eso es carísimo. En los tiempos de la globalización y de la información instantánea, los presidentes están obligados a cuidar la marca-país con el mismo celo con que los empresarios tratan de proteger el prestigio de las compañías que dirigen y los productos que manufacturan.
Los países y las ciudades proyectan ciertas imágenes muy importantes para la toma de decisiones. Existe un baremo internacional ( TheAnholt-GfK Roper Nation Brands Index) que mide y contrasta la calidad de la imagen de las naciones y, lógicamente, Ecuador aparece por los suelos. Por eso los capitales se refugian en Zurich y huyen de Quito.
Ello significa que cuando Rafael Correa gana 40 millones de dólares por medio de detestables trucos legales –aunque luego los asigne a una causa caritativa–, no sólo arruina a una familia y a centenares de trabajadores de El Universo, sino, además, perjudica a todos sus compatriotas. Con esos escándalos, los ecuatorianos pierden miles de millones en inversiones que nunca se van a hacer, o en negocios que no se llevarán a cabo, porque nada hay más importante que la seguridad jurídica para cualquier inversionista serio del planeta, y en Ecuador no hay siquiera vestigios de ese fundamental clima institucional.
Los payasos, sin duda, son criaturas adorables, pero es muy conveniente mantenerlos alejados de la política. Cuestan demasiado.

La lista infame

En: http://www.eluniversal.com/opinion/120225/la-lista-infame

FRANCISCO OLIVARES |  EL UNIVERSAL
sábado 25 de febrero de 2012  12:00 AM
Acuartelamientos, reuniones en los más altos niveles, grupos comandos en Venezuela y La Habana, despliegue mediático para seguir a Chávez, reuniones en Cuba para afinar escenarios. Todo ello indica que las cosas no andan bien para el Gobierno. El reconocimiento de una nueva operación, largas cadenas y aumento de un lenguaje agresivo anuncia tiempos tormentosos. Este nuevo evento está encadenado al de las primarias opositoras.

En medio de la crisis el Presidente no pierde de vista que, en este momento, su peor enemigo no es su entorno que ha construido un superpoder económico, sino la posibilidad de que puede perder las elecciones.

Por eso arremete contra Capriles, contra la MUD y desde el despacho presidencial da órdenes al TSJ, llama por teléfono a Tibisay Lucena y exige una investigación contra la MUD. Lo que molesta es cómo millones de votantes salieron desde las barriadas a poner su voto sin miedo. De allí el reclamo a Lucena por permitir la quema de los cuadernos electorales.

Pero allí está la historia grabada en video, el recuerdo de aquella lista infame a la medida de un gobierno indigno, que apela a la amenaza, a la mentira, como mecanismo para permanecer eternamente en el poder.

"El que firme contra Chávez ahí quedará su nombre registrado para la historia, porque va a tener que poner su nombre y su apellido, su firma y su número de cédula y su huella digital"... eran las palabras de Chávez contra quienes activaron el referendo revocatorio de 2004.

El propio Presidente explicó cómo él mismo ordenó al CNE que entregara la lista con las firmas: "yo recuerdo haber firmado hace varios días un oficio enviado al CNE , bueno, solicitando las copias de todas las planillas que entregó la oposición (Aló Presidente número 180).

Luis Tascón, quien colocó la lista en su página Web reconocía: "apenas el CNE aprobó que nos iban a dar las planillas que recogieron para activar su referendo, salieron pegando gritos por todos los medios de comunicación".

Tibisay Lucena, rectora del CNE, intentaba resguardar el supuesto equilibrio del organismo señalando: "estamos en contra del uso inadecuado de esas listas puesto que eso no salió del CNE".

Con la lista comenzó una persecución política en todas las instituciones del Estado, y como muestra allí están las declaraciones de Roger Capella, quien entonces era ministro de Salud: "un traidor no puede estar en un cargo de confianza y este Estado tiene una política en correspondencia con el Gobierno, donde no hay espacio para los traidores... Los que hayan firmado están botados". Sobren las palabras.

Cáncer y transparencia

En: http://www.eluniversal.com/opinion/120225/cancer-y-transparencia

ADOLFO P. SALGUEIRO |  EL UNIVERSAL
sábado 25 de febrero de 2012  12:00 AM
Por fin el Presidente entendió -o se vio obligado a aceptar- que el tema de su salud no puede ser un secreto de Estado sino que es un asunto que interesa al colectivo, tanto más en la medida en que se va definiendo un escenario electoral en el cual él aspira ser una de las opciones.

Lo anterior revela que en un mundo como el de hoy la información fluye de manera incontenible por más que se le quieran imponer diques o barreras a quienes la difunden. Ello se vio ya en los casos de Irán, Egipto y Siria donde sus gobiernos inútilmente pretendieron silenciar las redes sociales. En Venezuela la ola de rumores sobre la salud presidencial descrita como "la canalla" por el ministro Izarra, obligó a explicar -con medias verdades ciertamente- la desafortunada circunstancia que afecta al jefe del Estado, a su familia, a sus partidarios y a los venezolanos en general, así sea por razones y motivos diferentes.

Queda aún por develarse el diagnóstico completo de la enfermedad, el resultado de los exámenes y los pronósticos de los profesionales que intervienen en el caso. Eso es exactamente lo que se hizo con la presidenta Cristina Kirchner en circunstancia similar y que, por fortuna, resultó con la buena suerte -que ojalá se repita- que el tumor era benigno para felicidad de todos. Transparencia es la consigna y el derecho que tienen los ciudadanos de saber.

Lo que sí es insólito es que quien padece una enfermedad tan seria como es el cáncer, aun cuando las perspectivas puedan ser alentadoras, esté solicitando al pueblo un nuevo mandato constitucional de seis años de duración en cuyo transcurso es estadísticamente probable que ocurran inconvenientes que pudieran afectar la labor del jefe del Estado y/o hasta impedirla en forma parcial, total o definitiva. Esta preocupación se torna más grave aún teniendo el cuenta que el poder político de Chávez es muy personalizado porque se funda en su estilo, liderazgo y carisma que no es endosable a cualquiera. Además en Venezuela el Vicepresidente, en quien pudiera recaer la conducción nacional en los supuestos constitucionales, no es elegido popularmente sino por el dedo todopoderoso del caudillo lo cual bien pudiera generar dificultades de gobernabilidad nada deseables.

Lo anterior causa una incertidumbre que el propio Chávez debiera dilucidar incluyendo avisar su decisión de continuar o no con la candidatura, su capacidad o no para participar en la campaña que se avecina, la "unción" del elegido o el método para elegir a quien portará el estandarte revolucionario, etcétera.

La oposición ya tiene un candidato y un programa de gobierno cuya legitimidad ha sido ampliamente despejada el 12 F. Solo resta pedir que quienes son o creen ser actores políticos de relevancia no pongan la torta de romper la unidad como algunos hicieron en las parlamentarias de 2010. ¡Quien lo haga merece ostracismo definitivo!

Este columnista deja claro que mantendrá a Chávez genuinamente en sus oraciones pidiendo por su restablecimiento y -si no fuera esa la voluntad divina- entonces que tenga la fe y fuerza para aceptar lo que el Altísimo le haya reservado.