Friday, September 30, 2016

Yon Goicoechea

EN:

Laureano Márquez

Cuando digo Yon Goicoechea, digo presos políticos de la lucha por la Venezuela democrática en estos tiempos de dictadura. Escribo este artículo desde Berlín en medio de una gira que nunca habría imaginado, porque tampoco pensé nunca que casi dos millones de mis paisanos tendrían que estar lejos de sus amigos, de su tierra y de su hogar. Es la primera vez que vengo a esta ciudad que aún guarda las huellas de su tragedia, las heridas del muro que la dividió y el recuerdo de las vidas “perdidas” tratando de conquistar la libertad.

Cuando veo estas cosas, pienso en los perseguidos  políticos de mi país -y no los nombro porque la lista es larga y alguno se me puede quedar fuera y también algún pillo estafador disfrazado de perseguido se me puede colear-. Veo el monumento dedicado a los judíos en Berlín, hecho con bloques de hormigón para rescatar el respeto a la diversidad y a las diferencias propias del ser humano y me resulta increíble que a estas alturas al ser humano le cueste tanto, después de tan amargas experiencias entender la democracia y la libertad.
Cuando pienso en nuestros perseguidos políticos, los que hoy viven cárcel, maltratos y torturas me pregunto cuántos monumentos tendremos que hacer como los que tiene esta ciudad para no olvidar las atrocidades y para evitar que ellas vuelvan a repetirse. Creo que los seres humanos deberíamos vivir entre memoriales que nos recuerden todas las metidas de pata de nuestros antepasados porque las repetimos con insólita frecuencia.
Cuando uno intenta pensar a Venezuela en la distancia y sobre todo tratar de explicarla a los que no conocen bien las dimensiones de esta pesadilla, cuando comer te hace sentir culpable porque sabes que en tu tierra se pasa hambre, es inevitable terminar en un hondo ¿por qué? ¿Por qué este anhelo de fracaso en una tierra dotada por la providencia con todas las posibilidades para una vida abundante y feliz?
¿Qué clase de absurda ganancia puede haber detrás de la destrucción de la propia patria? ¿Qué insólito afán hace que alguien quiera mantenerse absurdamente en el poder contra la voluntad del 80% de la población? ¿Por qué un organismo cuya misión es lograr que el pueblo exprese su opinión se convierte en el principal obstáculo de la democracia? 
Cuando caigo en cuenta de que son 18 años, una generación extraviada de jóvenes ausentes, de abuelos sin nietos, me provoca tirar la toalla, siento que la democracia es muy endeble cuando los no democráticos la usan justamente para desmontarla. Pero es una trampa creer por ello que la democracia no funciona.
Es el único método razonable que el hombre se ha inventado hasta hoy para cambiar gobiernos, pero requiere elevar la condición cultural de los pueblos, porque la demagogia, que es su perversion, también es un antiguo invento griego. En esos momentos duros de desánimo recuerdo que el desaliento es el arma preferida del demonio: hacerte creer que nada de lo que haces vale la pena y que tus buenas acciones y tu apuesta a la esperanza son vanas.
Es ahí cuando me digo: si no tiré la toalla cuando formaba parte de la minoría que perdía siempre y me la calé, por qué voy a abandonar ahora, justamente cuando estamos ganando, aunque la sensación generalizada sea otra. Que el CNE me va a pedir la huella de los 11 dedos, sí. Como dice Luis Vicente León: ¿cabía esperar otra cosa? No.
¿Vendrán cosas peores? Sin duda. No sé si voy a ver a Venezuela libre, muchos de los que murieron en La Rotunda o en Guasina no la vieron, pero lucharon por ella. Yo voy a seguir, por los que están presos, saldré pacíficamente las veces que pueda y pondré la huella de todos los dedos y hasta de los rayos mi sufijo nominativo, si es menester. Contra la fuerza de la mayoría no se puede, no solo cuando los pueblos se equivocan, sino también -y muy especialmente- cuando deciden tomar el camino de la democracia, el bien y la virtud, el único que ofrece una paz perdurable..
Yon Goicoechea se fue a estudiar, a prepararse para la construcción de una Venezuela mejor de democracia, progreso y libertad. Regresó a luchar por su país y eso en estos tiempos constituye un delito. Vaya con él nuestro mensaje de apoyo y esperanza a todos los presos políticos del país.

The collapse of the biggest Latin American Transnational criminal organization started with Hugo Chavez’s death

EN:


Gustavo Coronel



The U.S. National Security Council defines Transnational Organized Crime as follows:
Transnational organized crime refers to those self-perpetuating associations of individuals who operate transnationally for the purpose of obtaining power, influence, monetary and/or commercial gains, wholly or in part by illegal means, while protecting their activities through a pattern of corruption and/ or violence, or while protecting their illegal activities through a transnational organizational structure and the exploitation of transnational commerce or communication mechanisms. There is no single structure under which transnational organized criminals operate; they vary from hierarchies to clans, networks, and cells, and may evolve to other structures. The crimes they commit also vary. Transnational organized criminals act conspiratorially in their criminal activities and possess certain characteristics which may include, but are not limited to:
·        In at least part of their activities they commit violence or other acts which are likely to intimidate, or make actual or implicit threats to do so;
·        They exploit differences between countries to further their objectives, enriching their organization, expanding its power, and/or avoiding detection/apprehension;
·        They attempt to gain influence in government, politics, and commerce through corrupt as well as legitimate means;
·        They have economic gain as their primary goal, not only from patently illegal activities but also from investment in legitimate businesses; and
·        They attempt to insulate both their leadership and membership from detection, sanction, and/ or prosecution through their organizational structure.

Reading this definition immediately brings to mind a group of Latin American political leaders, which  reached maximum power during the first decade of this century and which is now significantly weakened due to a combination of destiny, political events and the action of justice This group included as main members Venezuela’s Hugo Chavez, Argentina’s Nestor and Cristina Kirchner, Brazil Lula da Silva and Dilma Roussef, Nicaragua’s Daniel Ortega and Cuba’s Raul and Fidel Castro, as well as second-level members Evo Morales of Bolivia, Rafael Correa of Ecuador, Jose Manuel Zelaya of Honduras,  Fernando Lugo of Paraguay and cheer leader Jose Mujica of Uruguay. They put together an alliance, a criminal organization that controlled much of the political power and national wealth in Latin America during the first ten to twelve years of this century, through the illegal use of state-owned companies, large private corporations such as Brazil’s construction companies and Venezuelan financial sector, rogue military institutions and fascist-like civil organizations such as the Piqueteros in Argentina and the Colectivos in Venezuela.

In the course of developing a large and strongly interconnected criminal  network this political mafia frequently linked with terrorist organizations such as the Colombian FARC and Hezbollah, and with rogue governments and failed states in other areas of the world, such as Gadhafi’s Libya and Ahmadinejad’s Iran.     
With the exception of Cuba, leftist or rightist autocratic governments in Latin America largely kept to their territorial boundaries, without  attempting to impose their ideologies abroad.  Fidel Castro’s Cuba engaged in ideologically driven  foreign excursions to consolidate their communist revolution. Castro found much intellectual and sentimental sympathy among the Latin American left but  little echo or real support from regional governments. In fact, the regional democratic forces of the times, led by men such as Romulo Betancourt, John Kennedy and Jose Figueres prevailed over Castro’s efforts, who had to retrench until being, today, at the point of extinction. Other strong, populist, autocrats, such as  Argentina’s Peron, Nicaraguan Somoza,  Dominican Republic Trujillo  or Chile’s Allende and Pinochet never attempted to create a regional school of thought or to form a political alliance to prevail over the region.
In 1999 the coming into power of Hugo Chavez in Venezuela, a military man  with a chaotic ideology,  coincided with a surge in the price of oil that gave him, for about six years, almost unlimited financial resources to buy adepts at home and abroad for his mixture of Marxism, Bolivarianism and Fascism. Continuing where Castro had left off Chavez developed a major geopolitical objective of becoming the voice of the Latin American peoples, even of the world, against the "satanical empire of the north".   To this messianic aspiration he dedicated almost all of his energies and most of the Venezuelan national income. A man driven by inferiority complexes derived from his upbringing and from his undigested Marxist and other type of leftist readings, he rapidly extended his goals of becoming an absolute leader at home by trying to become a main global leader, in the mold of Mandela, eventually settling for Mugabe.
The initial successes of Chavez gave him an image as the successor of Fidel Castro, as the owner of his political legacy. He rapidly generated a large following in the region, which included leaders of several important countries. In succession he created  ALBA and PetroCaribe, economic groups in which  he dispensed prodigal financial handouts and received political loyalty as payment. He also forced his way into Mercosur, due to the lure of subsidized oil.   
As the task of toppling the U.S. became too complex, in spite of the money at hand, this main objective was progressively changed into one of  staying in power indefinitely. In an early stage the Chavez strategy of eliminating Congress in favor of a Constituent assembly  with unlimited powers was adopted by Correa in Ecuador with success and was attempted by Honduras’s president Zelaya with less success. This model was proven to be unsuccessful in countries without the significant amount of money in the hands of the government that had allowed Chavez and, to some extent, Correa, to do their bidding.
The alliance against the U.S. required to stay in power indefinitely, This was the objective that led to the progressive creation of a mafia  controlled economically by Chavez, who, in turn, was politically controlled by Castro’s Cuba. From being a political and economic alliance it rapidly developed into a Transnational Organized Crime Organization.
Examples of concerted, criminal action
Chavez buying Argentinean bonds to bail out Nestor Kirchner, a transaction against the Venezuelan nation and which benefited Chavez banking friends in Venezuela,
Members of the Kirchner governments promoting export deals with Venezuela at gross overpricing, so that members from the Argentinean and Venezuelan corrupt regimes could benefit. No wonder they call Chavez’s daughter “the Rice Queen”,
Venezuelan oil company, PDVSA, sending the Kirchner bags full of money to finance the presidential campaign of Cristina
Chavez’s financing of the first Umala bid for president,
The financing of the presidential campaign of Lopez Obrador in Mexico,
The financing by Chavez of the Front Farabundo Marti in 2008-2009
 The financing by Chavez and Maduro of Castro’s Cuba, at the tune of some $4000 million per year in subsidized oil, some of which was re-exported by Cuba at international prices. Widespread corruption by members of the regimes in the Venezuela in sugar mills, Ports, Housing, Identity documents, Cuban refineries and other joint deals
The business deals between Lula and Chavez, via the Brazilian construction companies such as Odebrecht. Massive corruption by these two criminals is being unveiled in Brazil
The Venezuelan subsidies to Jose Mujica in Uruguay, including the sending of oil and the bailing out of financially broken Uruguayan companies in the agricultural and health sectors
 The visit of Maduro to Paraguay, as Foreign Minister, to promote a military coup to put corrupt Fernando Lugo back in power
The attempts by Foreign Minister Maduro to put Zelaya back in power and his hiring by Venezuela, including the use of PDVSA aircraft
Money transferred by Chavez to Nicaragua’s Daniel Ortega to consolidate him in power. Money dedicated to oil projects that were never built ended up in the pockets of the Ortega family
The deals with Petro Caribe countries, through which the countries could pay oil deliveries in black beans and bananas and pay their debts at 50% of the value, as long as they remained politically loyal to Chavez
The amounts of money given by Chavez to Kirchner’s piqueteros and to the corrupt Mrs. Bonafini, the head of the Madres de Mayo, to act as allies of the “Bolivarian revolution”
 And so on, 
For ten to twelve years this group of presidents and accomplices kept amassing power and wealth and then….
Chavez died, Nestor Kirchner died, Fernando Lugo was ousted, Zelaya was ousted, Lula was accused of grand larceny, Dilma Roussef has been impeached, the OAS has a democratic Secretary General, Cristina Kirchner was ousted, Jose Mujica is out of power, FARC is being forced to simulate a mutation from wolf to sheep, Umala was converted into a democrat and international public opinion has finally recognized the rogue group for what they are, not defenders of the poor but thieves and scoundrels , members of an Latin American mafia.
Mafia pockets still exist. Ortega is stronger than ever in Nicaragua and might pass power on to the Nicaraguan version of Lady Macbeth. Raul Castro is attempting to hypnotize the U.S. into giving the “revolution” a renewed lease on power. Thanks to Juan Manuel Santos the Colombian FARC might survive military defeat with their money almost intact and without fear of retribution for their crimes. Helped by a corrupt high military command, Venezuelan Maduro clings to power, albeit precariously. However, he is a viper without oil money fangs and can no longer poison the region.  

There should be an investigation of this group as an organized mafia and not as individual, unconnected leaders. By acting collectively, as fellow conspirators, they were able to do much more damage to the region than if they had acted individually, as the old dictators used to do.       


Thursday, September 29, 2016

Artículos de Elizabeth Fuentes, Redacción @konzapata, Danny Leguízamo, Pedro Pablo Peñaloza y Pedro Benitez

EN: Estos artículos pueden verse en los siguientes enlaces:



Elizabeth Fuentes:


Redacción @konzapata:


Danny Leguízamo:




Pedro Pablo Peñaloza:


Pedro Benitez:





El Pueblo, la Constitución y el revocatorio

EN:

Fernando Mires
El Pueblo, la Constitución y el revocatorio: tres instancias distintas y una sola Unidad: no más.
A través de esa no santísima trinidad los partidos que conforman a la MUD se comprometieron el 26-S a impulsar el RR16 con el propósito de poner fin no a un simple gobierno sino a una forma de estado; no a un mandato presidencial sino a un régimen; no a una persona sino a un sistema de dominación militar y política. Por esas razones, el día 26-D —probablemente será un día histórico— la MUD exigió que el revocatorio deba tener lugar el año 2016 y no después. No hay ninguna razón técnica ni organizativa que lo impida.
La Constitución especifica de modo claro que la circunscripción correspondiente a un acto de dimensiones nacionales no puede ser otra sino la nación y no los estados de la nación. Y si aún subsistieran dudas, existe en todas las legislaturas del mundo el peso de los casos precedentes. Durante Chávez los plebiscitos siempre fueron llevados a cabo sobre la base del principio de la nación como circunscripción territorial única. La trampa tendida por las rectoras fue tan grotesca que ni siquiera constitucionalistas afines al gobierno se han atrevido a avalarla.
De hecho, antes del 26-S no era difícil percibir dentro de la MUD posiciones discrepantes con relación a la actitud a asumir frente a la violación constitucional cometida por las rectoras del CNE. Esas diferencias fueron finalmente ordenadas en dos frentes.
A un lado quienes, con muy buenos argumentos, opinaban que la MUD no podía avalar una violación constitucional tan flagrante como la cometida por el gobierno. Al otro quienes, también con muy buenos argumentos, afirmaban que la MUD no debería abandonar la ruta trazada por el RR16, aún en las condiciones planteadas por el régimen.
Las dos opciones reclamaban para sí el principio de la legitimidad. Unos la legitimidad que procede de la letra de la Constitución. Otros la que proviene de una noción básica de justicia, noción derivada de un principio natural que precede a toda constitución.
La pregunta que deben haberse hecho los defensores de la primera opción pudo haber sido la siguiente: ¿Cómo vamos a presionar a un gobierno para que acepte el mandato constitucional si nosotros mismos no lo acatamos al pie de la letra? A su vez, la pregunta que se hicieron los representantes de la segunda podría haber sido: ¿Vamos a desperdiciar la oportunidad histórica que se nos ofrece para desacreditar gracias a nuestra inmensa mayoría electoral a un gobierno que dice representar al pueblo?
No se necesita demasiada clarividencia para imaginar que algunos líderes de la MUD sentían tener un hierro caliente entre las manos. Fue tal vez esa la razón por la cual, con muy buen criterio, decidieron tomarse un tiempo para debatir. Podemos imaginar, además, que ese debate interno no fue versallesco. Es imposible que en estos casos la emocionalidad, antiguos rencores, desavenencias mantenidas, no asomen en medio del intercambio retórico. Por eso, lo asombroso no es que hubieran discutido duramente entre sí, sino que al fin hubieran podido llegar a un acuerdo. Más asombroso todavía es que ese acuerdo logró integrar de un modo lógico y armónico a ambas posiciones en una sola.
El documento —dado a conocer por Chúo Torrealba en el Complejo Deportivo Parque Miranda de Caracas frente a una expectante multitud— es una muestra de como, cuando impera la hegemonía de la política, la unidad en la diversidad y la diversidad en la unidad dejan de ser nociones filosóficas para transformarse en imperativos políticos de gran relevancia.
Efectivamente. La MUD ha aceptado el desafío del gobierno. Llama a votar durante los días fijados: el 26, el 27 y el 28 de Octubre. Pero no convoca a votar como se vota en comicios normales. Esa votación asumirá el carácter de una insurgencia electoral cuya única arma es el voto. A la vez —quizás es lo más decisivo— la oposición desatará en los días que preceden a la fecha revocatoria, una intensa movilización cuyo objetivo será presionar al gobierno para que retire los elementos anticonstitucionales inscritos en el texto electoral, sobre todo el punto referido al 20% por Estado. El día 12-O asoma ya como un nuevo 1-S. Tal vez más duradero, tal vez más combativo, tal vez más profundo.
El hecho de que la declaración de la MUD integre a dos posiciones que parecían ser antagónicas no debe hacer creer de que estamos frente a un documento ecléctico. Todo lo contrario. Los dirigentes de la MUD lograron entender que ambas posiciones no son excluyentes sino, además, interdependientes entre sí. Cada una es la condición de la otra. Así la lucha por la defensa de la Constitución no puede llevarse a cabo si es omitida la lucha por la realización del revocatorio. A la vez, esta última adquiere una nueva dimensión cuando se convierte en lucha por la defensa de la Constitución.
Antes de que las cuatro rectoras emitieran su escandaloso comunicado, el revocatorio aparecía como un simple procedimiento constitucional. Después del comunicado ha llegado a ser algo más. A través de la defensa del revocatorio lo que está en juego es la propia Constitución. O en otras palabras, antes del comunicado oficial, el RR16 era constitucional. Después llegó a ser constitucionalista. Eso quiere decir que a partir del 26-S, con la declaración de la MUD hecha después de haber consultado a diversas organizaciones civiles y religiosas, el pueblo se constituye como pueblo político en defensa de la que ha llegado a ser “su” Constitución.
De este modo, entre el pueblo, la Constitución y el RR16 ha sido formada una relación dialéctica difícil de entender  por las ideologizadas cabezas de Maduro, Cabello y Rodríguez.
Como Ceausescu, Castro (da igual cual de los dos) o Gadafi, los mandatarios venezolanos no logran entender que el pueblo ya no son “ellos”. Sin duda, algunos, intuyendo que con su revocación no tendrán ninguna posibilidad de retorno, no vacilarán en recurrir al único argumento que les resta: el de la fuerza bruta. Pero lo que tampoco saben es que hechos históricos han demostrado hasta la saciedad que el poder —contrariando a los desvaríos de Mao Tse Tung— no nace del fusil. Nunca una tiranía ha podido en contra de una mayoría políticamente organizada.
¿Y si el régimen logra de todos modos cerrar con su fuerza represiva a la vía revocatoria? Aún así. Si lo llegara a lograr quedará tan debilitado, incluso ante su propia gente, que ya no podrá sostenerse más sobre sí mismo.
El revocatorio, visto así, aparece no solo como un trámite electoral. Es, o ha llegado a ser, un movimiento social y político. Esa es su lógica. Esa es su dinámica.

Del mismo autor puede verse:


Sobre la decisión de la MUD

EN:

Luis Vicente León

La MUD tomó una decisión racional: actuar sobre aquello que puede controlar. Ir a recoger sus firmas. Llenar el país de gente por tres días mostrando su mayoría. Defender que el 20% relevante es el nacional, tal como establece la Constitución, y convertir esa recolección en la demostración de que el pueblo quiere cambio. Y cuando un pueblo quiere cambio, más tarde o más temprano, lo consigue.
Más allá de las diferencias que se puedan tener sobre la metodología usada para reaccionar a la decisión del Consejo Nacional Electoral, la oposición no puede dejar de presionar la ejecución del Referendo Revocatorio, incluso a sabiendas de que el gobierno hará todo lo posible por evitarlo, mediante el control institucional que todavía tiene.
Se puede perder una batalla… pero peleándola.
Sería un error abandonar el campo y dejar espacios libres para que el adversario gane por forfait. Y hay que aclarar que esto no se trata de aceptar las violaciones de los derechos constitucionales: se trata de defenderlos, se trata de mantener la presión necesaria para que esos derechos se puedan ejecutar y así elevarle el costo a la estrategia del adversario. Y eso sólo se logra cuando no se baja la guardia ni un segundo en ese intento de ejercer el derecho, incluso contra los más poderosos obstáculos que pongan para bloquearlo.
Todos debemos hacerle ciertas preguntas a quienes creen que la ruta no es ésta, sino enfrentarse al gobierno ya mismo por la fuerza para presionar y “no regresar hasta llegar a Miraflores”. ¿Con cuál liderazgo? ¿Con cuáles armas? ¿Con cuáles militares? ¿Con cuánta gente que vaya a arriesgar la vida? ¿Con quién en la primera fila para atravesar el fuego antimotines? Es facilito escribir o decir que “se va porque se va”, pero lo realmente importante es construir una fuerza verdadera que se enfile hacia un objetivo común y sea capaz de defenderlo en su ejecución.  Y esa fuerza verdadera es algo más que la mayoría de los votos.
Sin embargo, la oportunidad de tener a la mayoría de los venezolanos persiguiendo un objetivo común en plena calle y mostrar su mayoría, mostrar su deseo de cambio, no tiene precio. Recoger las firmas y manifestaciones de voluntad, pese al evidente abuso de poder con el cual el gobierno intenta complicarlo todo, es en sí misma una actividad de movilización. Y el hecho de que la presión de calle sea la consecuencia natural de esa búsqueda y que el país se una para defender ese objetivo activamente evitará el temor a que la acción se frustre, se atomice y se enfríe. Si se hace bien, una acción unificadora sería imparable y quien se le atraviese a una avalancha como ésa la va a pasar muy mal.
Obligar al adversario a mostrar su desespero, no porque sea mayoría sino precisamente porque no lo es, hoy es la estrategia correcta.
Y de eso se trata: de seguir la lucha sin descanso, de entender que el camino es largo y que se enfrentarán muchas tentaciones y cantos de sirena para tomar atajos, de saber que sólo siendo consistente con tus posibilidades reales y más inteligente que tu adversario podrás lograr lo que estás buscando.
♦♦♦
QUE DIJERON LA MUD Y SUS VOCEROS SOBRE LAS CONDICIONES IMPUESTAS POR EL CNE Y EL REFERENDO REVOCATORIO
Lea aca el documento donde la MUD establece sus condiciones ante el CNE y sobre el Revocatorio

A propósito de "La Petición Dudamel"

EN:

Ángel Alayón
Decidí estudiar clarinete porque en la casa no había un piano. El Sistema me dio un instrumento marca Yamaha con el cual comencé mis clases con el Maestro Eduardo Salazar, en el Conservatorio de la Orquesta Simón Bolívar del callejón Sanabria, en El Paraíso. Con ese instrumento El Sistema también me dio una oportunidad para formarme. Allí estuve desde los ocho años de edad hasta que cumplí los dieciocho, en 1990.
Aquella experiencia fue enriquecedora y formativa. Hoy me alegra que El Sistema se haya expandido como lo ha hecho, aunque no deja de parecerme curioso el rebranding del cual ha sido objeto al convertirse en un programa social.
Existe evidencia de los efectos positivos del estudio de la música en el desarrollo cognitivo de los niños. Y, quizás más importante aún, también existe evidencia de los efectos positivos de la música y la práctica orquestal en habilidades no-cognitivas, como la capacidad de trabajar en equipo, el liderazgo, la disciplina y otras características esenciales para el desempeño académico, profesional y ciudadano de un ser humano.
Algunos de esos efectos positivos del estudio de la música se derivan del uso del tiempo de los niños y jóvenes: siempre será mejor que pasen las tardes en una escuela de música que en la calle, en medio de un entorno desestructurado. La literatura que existe sobre el impacto de la música es incipiente y se están investigaciones importantes sobre el tema. Y aunque el impacto de los programas sociales debe ser evaluados específicamente, menciono esto porque creo que, basado en la evidencia, el estudio de la música tiene un efecto positivo en los niños, así que no será ése el punto a discutir en lo que resta de este texto.
Gustavo Dudamel dijo recientemente, durante su discurso como Orador de Orden en la ceremonia de entrega de la Medalla Nacional de Las Artes y Humanidades 2015, que antes la crisis económica estaba en desacuerdo con que se disminuyeran las asignaciones públicas al estudio y práctica de las artes. Se refirió al caso de Venezuela y de El Sistema, en estos términos:
“En mi amado país Venezuela una crisis como esta está sucediendo actualmente. La gente está pasando sus días en busca de alimentos, medicinas y las necesidades de la vida.
Los mismos argumentos existen – ¿cómo podemos financiar la música, las artes– cuando las necesidades básicas no se satisfacen? Un artículo reciente planteó la siguiente pregunta: ‘¿Puede El Sistema salvar a Venezuela?’. Para mí, la pregunta más apropiada sería: ‘¿Puede Venezuela salvar a El Sistema?’, que ahora es más importante que nunca para los venezolanos y para su esperanza. Yo trabajo todos los días para asegurarme que una vez que Venezuela supere esta crisis, El Sistema pueda continuar ayudando a crecer y fortalecer a aquellos quienes, de alguna otra manera, no tendrían algún sueño”
Este planteamiento de Dudamel es llamativo y no deja de ser interesante. Pero no es original. Cuando un país recorta sus asignaciones públicas, todos los grupos de interés manifiestan, en nombre de la importancia de su sector, que no deben sufrir reducciones presupuestarias. Dudamel lo dijo sobre la música, pero pudimos haber escuchado una declaración similar de algún representante del sector educativo o de la salud o incluso de algún vocero del béisbol profesional.
La petición Dudamel se enmarca, desde el punto de vista de la teoría de la elección pública, en la llamada competencia por recursos entre grupos de presión.
Para entender las consecuencias de “La Petición Dudamel”, imaginemos que una ciudad tiene solamente cuatro tipos de gastos: seguridad, educación, salud y música. Si le dedican todos tus recursos a seguridad, habrá menos homicidios y la gente se sentirá más segura, pero nadie podrá asistir a las escuelas ni a los hospitales y los conservatorios estarán cerrados.
Digamos que no nos gusta este resultado y que decidimos que los cuatro sectores de gastos reciban una asignación en el presupuesto. En este caso, todos los sectores estarán funcionando de acuerdo con los montos asignados. Pero ahí hay un detalle: ahora tendremos más asesinatos en la ciudad. Para decirlo de manera directa, en honor a Gary Becker, cuando se decide un presupuesto público, se decide cuántos homicidios habrá, cuántos niños se quedarán sin escuelas, cuántas operaciones médicas no se realizarán.
Es una manera dura de recordar que los recursos son escasos y tienen un costo de oportunidad. Eso y que decidir qué se hace con las políticas públicas siempre implica decidir sobre la vida o la muerte.
Hagamos otro ejercicio: supongamos que tenemos un millón de dólares y queremos hacer el mayor bien posible con ese millón de dólares. Obviemos la definición de “bien” para no desviarnos y respondamos estas peguntas: ¿en qué usaría usted ese millón de dólares en la Venezuela actual? ¿Lo dedicaría a la compra de medicina para los pacientes oncológicos? ¿O compraría alimentos a los niños que no van a la escuela por falta de alimentación? ¿Se lo daría a El Sistema o a alguna otra causa? Podríamos formular infinitas preguntas como éstas, tan infinitas como nuestros deseos y preferencias, pero los recursos son limitados y beneficiar a un grupo en materia de presupuesto siempre implica perjudicar a otro.
Dudamel está en su derecho de solicitar más recursos para El Sistema, pero los educadores, los médicos, los pacientes y sus familiares también. El problema es cómo se dilucida el uso de los recursos escasos en una sociedad. Ésa debería ser una discusión en la que se aborden cuáles son los sectores que justifican la asignación de recursos, cuál es impacto real de cada bolívar gastado en esos sectores y cómo tomamos, de la forma más racional y transparente posible, las decisiones presupuestarias.
Y ésa es una discusión que desafortunadamente no tenemos en Venezuela desde hace muchos años.
Sin embargo, sí sabemos que el gasto público en Venezuela ha respondido a intereses partidistas, un hecho que Jorge Giordani, el zar de la economía durante la era chavista, confesó en una carta pública.
⁠⁠⁠Sólo se me ocurre una sugerencia para Gustavo Dudamel, ahora que entró a participar en el terreno de la política fiscal: no se quede en eso de pedir recursos. Eso es algo que harán todos los afectados por la crisis. Pase más bien a preguntarse cómo hacemos para que en Venezuela los bienes y servicios públicos necesarios se provean en las cantidades y con la calidad adecuadas; cómo hacemos para que no haya niños sin escuelas y para que quienes sí las tienen tengan una educación de calidad; cómo hacer para que enfermarse en Venezuela no sea sinónimo de muerte; cómo lograr que se pueda andar por la calle sin sentir miedo; qué debe hacerse para que las empresas puedan producir de forma abundante y suficiente.
Pregúntese cómo hacemos para que Venezuela sea próspera, tanto como para que haya una expansión sin precedentes de inversión privada y nuevos emprendimientos con ambiciones globales. Pregúntese cómo hacemos para que se erradique la pobreza, para que haya democracia plena y para que en verdad, más allá de los discursos, haya oportunidades para todos en Venezuela.
Hágalo. Porque en la construcción de ese país no sólo le irá mejor a El Sistema: nos irá mejor a todos.
♦♦♦
Dudamel 640

Aristeguieta Gramcko a Capriles: El RR y la nacionalidad de Maduro van de la mano

EN:

El presidente de Venezuela Soberana, Enrique Aristeguieta Gramcko, envió este miércoles 28 una comunicación al gobernador Henrique Capriles,  en la cual le expone que el Referéndum Revocatorio y la solicitud de presentación, por parte de la Asamblea Nacional  de la Partida de Nacimiento de Nicolás Maduro, no son excluyentes sino que se complementan. 
En la misiva, Aristeguieta Gramcko esgrime tres motivos para que los parlamentarios se  aboquen a promulgar un decreto legislativo que remueva del cargo de presidente a Nicolás Maduro, “por incumplir con los requisitos que exige la Constitución” y destaca que: “denunciar la nacionalidad colombiana de Maduro ayudará a obtener el respaldo de los militares, puesto que ellos deben negarse a obedecer a un Comandante en Jefe extranjero”. 
A continuación el texto completo de la carta.

Ciudadano
Henrique Capriles Radonski
Gobernador del Estado Miranda
Presente.-
Estimado Amigo:
 Recientemente, usted se refirió de nuevo al tema de la nacionalidad colombiana de Nicolás Maduro, calificando como “pérdida de tiempo” exigirle la presentación de su partida de nacimiento, puesto que “solo el pueblo puede sacar a Maduro”.
Sin embargo, como le explico a continuación, el revocatorio y la nacionalidad de Maduro no se oponen, por el contrario, se pueden complementar muy bien.
 Como es del conocimiento público, pienso que, dado que Maduro es comprobadamente colombiano, la vía más rápida y eficiente para lograr un cambio de gobierno sería promulgar un decreto legislativo que lo remueva del cargo, por incumplir con los requisitos que exige la Constitución; y luego sacar el pueblo a la calle como medida de respaldo a la decisión de la Asamblea. Pero como usted propone utilizar únicamente el camino del revocatorio, le daré tres motivos para incorporar en su propuesta el asunto de la nacionalidad de Maduro:
Primero, la condición de usurpador de Maduro servirá para conquistar muchas más firmas y votos para el revocatorio, incluso dentro de los sectores chavistas. Segundo, el tema de la nacionalidad servirá para presionar al Gobierno, a fin de que permita la realización del RR este mismo año o, de lo contrario, amenazarlo con destituir a Maduro por colombiano. Y tercero, denunciar la nacionalidad colombiana de Maduro ayudará a obtener el respaldo de los militares, puesto que ellos deben negarse obedecer a un Comandante en Jefe extranjero.
 Cómo usted sabrá,  el apoyo castrense es de suma importancia para el éxito del revocatorio. En este sentido, sería de mucho provecho que usted reconozca públicamente el valioso papel que jugaron los militares institucionales en las elecciones parlamentarias del año pasado. La nacionalidad colombiana de Maduro es el tema más candente dentro de las Fuerzas Armadas, ¿No cree usted que  eso hay que aprovecharlo al máximo?
Aunque ya le escribí en el pasado una carta pública sobre este tema, es mi obligación insistir, para que el revocatorio que usted propone se lleve a cabo exitosamente este mismo año, para beneficio de todos los venezolanos.
Si usted lo desea, podemos reunirnos para ampliar los criterios aquí expuestos.
Atentamente,

Enrique Aristeguieta Gramcko 
Presidente de Venezuela Soberana