Friday, December 30, 2016

Las dos mansiones que eran nidos de espías de Rusia en EEUU

Nota del Blog: El presente reportaje viene con fotos que pueden verse en el siguiente enlace.

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Siempre se las conocieron como las mansiones en que los embajadores rusos y su delegación iban a jugar tenis, pasar unos días frente a la playa y descansar. Eran considerados por los diplomáticos como sus refugios, su lugar de diversión. Pero algo diferente ocurría en ellos, según el gobierno de los Estados Unidos: eran “nidos de espionaje” y funcionaron como tales durante años.
Ayer, la administración de Barack Obama decidió poner punto final a esos dos centros de información y expulsó a 35 agentes de inteligencia del régimen de Vladimir Putin del país. Fue en el marco de la investigación que indica que el Kremlin y su ejército de hackers interfirieron en la campaña electoral norteamericana.
Las mansiones son dos. Una está emplazada en uno de los lugares más exclusivos de Nueva York; la otra, en las afueras de Washington D.C. La de Long Island es una tradicional mansión que perteneció en el pasado a George duPont Pratt, un empresario del transporte y filántropo multimillonario. La increíble propiedad de 49 habitaciones está en el exclusivo barrio residencial Glen Cove y sólo está habitada por unos pocos guardias rusos. Rodeada de una gran arboleda es imposible de ver desde el exterior y únicamente unos pocos pueden ingresar allí.
La mansión fue adquirida durante los años de la Guerra Fría por la colapsada Unión Soviética. La administración de Ronald Reagan ya había colocado la lupa sobre ella: denunció que allí se hacían actividades de vigilancia electrónica sobre las industrias tecnológicas radicadas en Long Island. En aquel entonces el condado de Glen Cove le sacó los permisos de estacionamiento en las áreas de playa y otras sanciones menores. Estaban avisados.
El refugio de espías de Maryland es presentado como la mansión del embajador ruso dada su cercanía con Washington D.C. Sobre 20 hectáreas esta “residencia” es utilizada por diplomáticos del Kremlin desde hace décadas. Se ubica en Pioneer Point, donde se unen los ríos Corsica y Chester. La mansión fue adquirida por Rusia en 1972. Perteneció a John J. Raskob, un ejecutivo que pasó a la historia por ser el constructor del Empire State.
Ayer, el gobierno de Obama dispuso la expulsión de 35 diplomáticos rusos que estaban destinados en los Estados Unidos a realizar tareas de inteligencia. Fue en el marco de la investigación que la administración lleva adelante respecto al hackeo que desde el régimen de Putin se habría hecho sobre el proceso electoral norteamericano. Hoy, Rusia respondió de similar manera, echando a otros 35 diplomáticos de los Estados Unidos.

José Guerra: En ningún país se le coloca fecha de vencimiento a un billete

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El diputado de la Asamblea Nacional, José Guerra, aseguró que en ningún país del mundo se le pone fecha de vencimiento a un billete. Asimismo, afirmó que, este año 2016, fue el pero en Venezuela desde 1949 cuando el Banco Central de Venezuela publicó las primeras cifras económicas.
Por: LaPatilla.com
Guerra planteó que se prorrogue la vida del billete de 100 bolívares más allá del 20 de Enero, así como también de todo el cono monetario actual hasta que se distribuya correctamente el nuevo.
Deben “convivir ambas familias de billetes, ya que los cuatro cargamento no llegan a 100 millones”, expresó el parlamentario. Del mismo modo, el militante de Primero Justicia ejemplificó que “cuando se tiene un billete que expira en pocos días nadie lo quiere tener. Es un billete rechazado, malquerido que nadie lo quiere, en ningún país se le pone fecha de vencimiento a un billete”.
Igualmente, el también economista informó que este es el peor año de Venezuela desde 1949 cuando el BCV dio a conocer la primera cifra en su historia. “La caída del PIB fue de 12%. Entre el 2014 y 2016 la economía es 20% menor que en el 2012, el país se encogió, porque las actividades económicas desaparecieron”.
“Estamos endeudados y no tenemos activos. La economía en 2017 sino cambia el modelo será peor”, concluyó.

El euro celebra sus quince años rozando la paridad con el dólar

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El euro, la divisa comunitaria, cumple este 1 de enero 15 años en los bolsillos de millones de europeos, un aniversario agridulce pues al tiempo que se recupera la economía europea la divisa vive horas bajas en su cambio con el dólar.
EFE
El euro, que en los primeros años permitía a los europeos viajar a EE.UU. con una moneda ventajosa, ahora se aproxima a la paridad con el billete verde, que el pasado día 15 cayó a su nivel más bajo de los últimos 14 años (1,0397 dólares por euro).
Según los expertos, detrás de esa depreciación del euro estuvo el anuncio de la Reserva Federal de Estados Unidos de elevar los tipos de interés en 25 puntos básicos, hasta un rango entre el 0,5 y el 0,75 %.
Quince años después de su puesta en circulación real, y dejados atrás conceptos como “troika” y “rescate”, el euro se enfrenta ahora a fantasmas como el “brexit” y las nuevas relaciones de incierta cooperación económica entre Bruselas y Washington, tras la elección de Donald Trump.
La historia del euro empieza con el diseño del proyecto, con el Tratado de Maastricht (1992), que establecía que los quisieran unirse al club monetario deberían cumplir dos claros objetivos: que el déficit nacional no supere el 3 % del PIB ni la deuda el 60 % de la riqueza del país.
Para su vigilancia se firmó cinco años más tarde el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, base de las revisiones presupuestarias y las recomendaciones en materia fiscal a los países miembros.
En 1998 llegó el Banco Central Europeo y se estableció un tipo de cambio fijo de las monedas que desaparecían con el euro.
Aunque los ciudadanos todavía tardarían 3 años en conseguir tocar físicamente la nueva divisa, en 1999 empieza a ser una realidad el euro como unidad monetaria en Bélgica, Alemania, Irlanda, España, Francia, Italia, Luxemburgo, Holanda, Austria, Portugal y Finlandia.
En 2001 se aceptó a Grecia, que previamente había sido rechazada y, diez años después, sería epicentro de la peor crisis existencial de la moneda.
A partir del 1 de enero de 2002, 300 millones de ciudadanos en 12 países de la Unión Europea convierten verdaderamente al euro en moneda real.
Solo un año más tarde Alemania y Francia rompieron el pacto de estabilidad, norma que quedó en suspenso.
Fue sin embargo en 2007 cuando el euro se tambaleó por primera vez por culpa de una crisis que arrancó en EE.UU., la de las hipotecas basura, y que viajó a Europa convertida en crisis de deuda soberana.
La palabra “rescate” pasó a hacerse tristemente popular en las reuniones del Eurogrupo, los encuentros mensuales de los titulares de Finanzas del club de la divisa única.
En 2010, Grecia es el primer país que pidió un buque de salvamento, de 110.000 millones de euros, cuya gestión se confió a la llamada troika, formada por la Comisión Europea, el BCE y el Fondo Monetario Internacional.
Siguieron en la petición de rescate Irlanda, Portugal y Chipre. España recibió igualmente una línea de crédito bancaria.
El peor año para el euro fue 2012, con el segundo rescate para Grecia, que tres años más tarde, tras la llegada al poder del primer ministro Alexis Tsipras (Syriza), casi se convirtió en el primer socio del euro en abandonar el club.
El “grexit”, sumado al toque de atención que significaron los resultados de las elecciones europeas de 2014, con el ascenso del euroescepticismo a izquierda y derecha, se convirtieron en punto de inflexión para que los socios de la eurozona se comprometieran a seguir apuntalando la integración económica de cara a evitar futuros sustos.
Los Gobiernos de países con moneda única se han mostrado convencidos que la unión monetaria no puede sobrevivir sin una verdadera unión bancaria. Pese a los avances en camino, ese proyecto sigue inconcluso a falta de un fondo común de garantía de depósitos, la creación de un Tesoro comunitario, así como un ministro europeo de Finanzas y un seguro común de desempleo.
La división entre ciudadanos de países acreedores y deudores creada en torno al euro y los rescates y exacerbada por las fuerzas eurófobas benefició en gran medida a los partidarios del “Brexit”, uno de los mayores retos que enfrenta la moneda.
Las plazas financieras mundiales, incluido Wall Street, han puesto el grito en el cielo con el resultado del referéndum británico y temen las consecuencias financieras de una salida de Londres de la Unión Europea no solo para la isla sino para el resto de socios europeos.
Aunque Reino Unido no ha adoptado el euro, sí es la City el mayor centro financiero de la zona euro.
Asimismo, la vuelta al proteccionismo acérrimo de Donald Trump y su querencia por el petróleo -que hará aumentar el billete verde para presionar a un euro que lucha por mantener cierta recuperación- no parece que vayan a allanar precisamente el camino de la divisa comunitaria hacia su mayoría de edad.

Caiga quien Caiga: Lo decimos ¿Qué mantiene al CHAVISMO en el Poder?, por Ángel Monagas

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Humberto García Larralde: Enseñanzas del 2016

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¡Primero la partida de nacimiento, ahora la cédula! Los misterios en torno a la identidad de Nicolás Maduro

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La conspiración

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Héctor Faúndez

Con absoluto desparpajo, y con bastante anticipación al Día de los Inocentes, el presidente de la República, Nicolás Maduro, denunció una nueva conspiración en contra de Venezuela, responsable de haber impedido que los bancos dispusieran de dinero en efectivo para atender las demandas de sus clientes, permitiendo que fluyeran las transacciones comerciales de todo tipo, y garantizando que los venezolanos contaran con los medios indispensables para adquirir los bienes y servicios que necesitan. Según nuestros gobernantes, el descalabro en la economía venezolana y el caos en el funcionamiento de sus instituciones solo se explican por la existencia de una conspiración permanente, que este año habría incluido al mismo San Nicolás, que esta vez siguió su camino sin llamar a la puerta de muchos de los habitantes de esta sufrida nación.
Al escuchar a nuestro ilustrado y muy ocurrente jefe del Estado, da la impresión de que quien le ha aconsejado retirar de circulación los billetes de cien bolívares cuando aún no tenía con qué sustituirlos ha sido uno de sus asesores antipatriotas, al servicio de la CIA. Si así fuera, ese lacayo del imperio debe estar muerto de la risa con las protestas y los saqueos que su produjeron como consecuencia de tan genial idea.
Siguiendo la tesis de Maduro, habría que concluir que los tentáculos de esta conspiración se extienden por toda la administración del Estado, incluido el Ministerio de Educación que, por sugerencia de otro agente extranjero, ha propuesto eliminar de los programas de estudio las asignaturas de biología, química y física. Es difícil imaginar tanta estupidez para desmejorar todavía más la calidad de nuestra educación. Pero, según nuestro presidente, eso también es parte de una conjura internacional, empeñada en destruir los logros de la “revolución bonita” y en sugerir, injustamente, que este es un gobierno de tarados.
Para ser consecuentes con la tesis de Maduro, habría que atribuir a agentes extranjeros, infiltrados en la dirección del PSUV y en el gobierno, la responsabilidad de todas las medidas encaminadas a coartar la libertad de expresión, a reprimir las manifestaciones públicas pacíficas, y a encarcelar al alcalde Ledezma y a otras figuras de la oposición, a fin de que esta pueda decir ante el mundo que vivimos en una tiranía. ¡Qué canallada!
Da la impresión de que este régimen está firmemente comprometido con la democracia y es respetuoso de la voluntad popular; quienes han escamoteado el referéndum revocatorio y han suspendido indefinidamente las elecciones regionales previstas en la Constitución son unos agentes extranjeros, infiltrados en la cúpula del CNE, que nunca consultaron con Diosdado Cabello o con Nicolás Maduro. Tal vez, hay que entender que eso también es parte del complot para difamar al gobierno de Venezuela, tildándolo de dictadura.
No es una intriga del imperio el que hayan comenzado a aparecer narcotraficantes, incluso en el seno de la familia presidencial, y que haya hechos, no desmentidos, que permiten afirmar que Venezuela se ha convertido en un narcoestado. Tampoco es la oligarquía la que debe dar explicaciones por las cuentas millonarias, en bancos extranjeros, a nombre de connotadas figuras del oficialismo; son los hechos los que señalan a estos como unos sinvergüenzas.
No hay ninguna conspiración internacional, señor Maduro. Aquí los únicos conspiradores son los que están cómodamente instalados en el Palacio de Miraflores, en el Banco Central de Venezuela, en el CNE y en el TSJ; aquí los únicos conspiradores son los que, desde la televisión del Estado, llaman a desconocer la Constitución nacional. Ellos son los responsables de haber conducido al país a una crisis humanitaria y de haber devaluado el nombre de Venezuela en el exterior.