Saturday, July 15, 2017

Estudiar derecho en Venezuela: Un acto de rebeldía; por José Ignacio Hernández G.

A mis ahijados de la UCAB, sección 5CD
I
Corría el año de 1816. La guerra de la independencia en Venezuela estaba en pleno desarrollo, luego de los estragos del año 14, cuando según Bolívar, desparecieron tres siglos de cultura. Cerca de Venezuela, en Jamaica, se encontraba el abogado Juan Germán Roscio, uno de los pensadores más notables de nuestra naciente República.
Luego de su destacada participación en los actos fundacionales de nuestra República, Roscio fue apresado junto a los otros “monstruos”, así llamados por Monteverde. Luego de su paso por la prisión de Ceuta, y de un escape que algún día deberá ser narrado con detalles, Roscio alcanza su libertad, y decide viajar a Jamaica, a donde llega aquel año de 1816.
El 26 de noviembre de ese año escribe Bolívar, quien opina que Roscio y sus compañeros deben regresar al “seno de la patria cooperando eficazmente en la construcción del gran edificio de nuestra república”. Pero Roscio no sigue el consejo de Bolívar, y decide quedarse en el extranjero, con un objetivo claro, esto es, librar la batalla más compleja de la independencia: la batalla del pensamiento.
En sus años de prisión, Roscio había llegado al convencimiento de que la independencia exigía un cambio de mentalidad, y que ese cambio se lograba a través de la palabra, que resumiendo los fundamentos jurídicos de la independencia, lograse demostrar las bondades de la República. El “gran edificio de la República”, para Roscio, pasaba por la fundamentación jurídica de la independencia, a fin de contrarrestar el dogma de la obediencia ciega impuesto desde la religión católica, defensora del despotismo.
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