Un delirio faraónico con helipuerto, un rascacielos erigido para ser el símbolo de una poderosa y moderna Caracas. En 1990, la Torre David se concibió como la piedra angular del Wall Street venezolano: la sede de los bancos del grupo Confinanzas, que incluía un hotel y pistas de tenis en un disparatado complejo de 12 hectáreas con seis edificios y una torre central de 190 metros. Tal era el sueño megalómano del multimillonario David Brillembourg, presidente del emporio Confinanzas y apodado el Rey David de los mercados. Desde luego, respondía al perfil: coleccionaba arte (obras de Fernando Botero o Diego Rivera destacaban en su colección privada) y era un amante de la hípica, propietario de dos cuadrillas de crianza de caballos, una de ellas en Estados Unidos.....
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