EN: Recibido por email
Saludos,
Edición elaborada por el Consejo Editorial de Laceiba.
Nada de lo que digan los jueces del Psuv puede sorprender a los venezolanos.
La sentencia, leída por la magistrada de la misma manera como Amoroso leyó aquél primer boletín, es pan para hoy y hambre para mañana.
Maduro celebró anoche. Y quizás lo haga por varios días. En la oscurana, fue felicitado por sus iguales, el dictador Ortega y la dictadura cubana.
Sin embargo, el punto es que la “patraña”, como la calificó el ex presidente Juan Manuel Santos, no le servirá para lo esencial. Su celebración es efímera, porque la derrota popular sigue allí, Maduro no puede borrarla, no hay manera de resetearla, ni de evaporarla.
El panfleto judicial no se traduce en votos para Maduro. No le genera respaldo popular. Tampoco legitimidad, ni reconocimiento interno y externo.
Todo lo contrario, la sentencia lo hunde todavía más en el lodazal.
La sentencia le resta apoyos. Aquél deslave que comenzó antes del 28-J ahora será mucho más profundo.
La sentencia liquida los residuos de una institucionalidad que agoniza.
La sentencia es un epitafio de la muerte del madurismo como proyecto político.
No comments:
Post a Comment