El presidente de la institución
Jim Yong Kin alerta de la tentación de recortar en educación
En Latinoamérica, al ritmo en que
crece la desigualdad, hay una estadística mareante: dentro de 10 años un 1% de
ricos tendrá más que el 51% de todos los habitantes de este continente. Son
datos de un informe de la ONG Oxfam, cuyo presidente, Juan Alberto Fuentes Knight,
participó el miércoles en un debate sobre igualdad, oportunidades y prosperidad
en la reunión anual del Fondo Monetario Internacional, en Lima (Perú). Antes de
los porcentajes de Fuentes, Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial, había
asegurado que el objetivo proyectado por su institución de erradicar la pobreza
extrema del planeta en 2030 puede lograrse. En 2012, esta franja de la
población constituía el 12,8% de la población. Ahora ha bajado
al 9%. La tercera persona que participaba en la conversación, la
costarricense Rebeca Grynspan, secretaria general iberoamericana de la ONU,
estuvo de acuerdo en el pronóstico pero puso una condición para lograrlo: “Es
necesario para eso rebajar la desigualdad”.
A veces, estos dos conceptos no
van unidos. A este respecto, Yong Kim recordó el ejemplo revelador chino: “En
China, en los últimos años, se ha incrementado la desigualdad, pero el
crecimiento benefició a todos, incluyendo a los más pobres. El desafío es
conjugar crecimiento y desigualdad”. Grynspan pidió la palabra para precisar
que, precisamente en Latinoamérica, eso se había conseguido en los últimos
años, en la década que va desde 2002 a 2012. Pero alertó: “Aunque también es
cierto que el exceso de desigualdad conduce al exceso de pobreza, porque hay
grupos que se unen políticamente para proteger sus privilegios y no quieren
hablar de redistribución”.
Después, el presidente del Banco
Mundial metió el dedo en la llaga y advirtió de lo que, a su juicio, puede
convertirse en una catástrofe en la región latinoamericana: “El retroceso
económico no puede servir de excusa para que los Gobiernos dejan de invertir en
educación, en sanidad o en programas sociales.” Fuentes añadió que en
Latinoamérica hay 200 millones de personas a las que calificó de “vulnerables”,
esto es, susceptibles de, a la primera sacudida macroeconómica, volver a la
extrema pobreza de la que han salido hace años. “Por eso es importante seguir
invirtiendo en la gente, como se ha dicho aquí, en educación y en programas
sociales. En los buenos tiempos, cuando las materias primas iban a buen precio
y China nos compraba mucho debíamos de haber hecho más redistribución, pero no
lo hicimos”. El presidente del Banco Mundial respondió a una pregunta también
clave que le hizo la moderadora, Patricia Janiot: “¿Es bueno y productivo a la
larga dar sufragar a los más pobres?” Y Jim Yong Kim lo tuvo claro desde el
principio: “Es bueno auxiliar a los pobres siempre y cuando se les impongan
condiciones”. Entre esas condiciones, Yong Kim citó el que los niños vayan a la
escuela, como se hace, por ejemplo, con el programa Bolsa Familia en Brasil. A juicio de Yong
Kim, todos estos programas tienen un efecto positivo no sólo en la vida de los
pobres sino en el sistema económico de los países que los llevan a cabo. “Y
además”, añadió Grynspan, “en su gran mayoría, este tipo de programas no
constituyen mucho gasto, a apenas el 1% del presupuesto, pero claro, para que
triunfen tiene que haber, previamente, escuelas, es preciso anteponer ciertas
cosas primero”.
El presidente del Banco Mundial
añadió que la oportunidad duerme en los jóvenes, y que un país, cualquier país,
no puede permitirse el lujo “de dejar que sus niños no vayan a la escuela, que
no se desarrollen”. Y Grynspan volvió a apostillar: “Las dos terceras partes de
los universitarios latinoamericanos son la primera generación de sus familias
respectivas que van a la universidad. Esto constituye un progreso social enorme,
pero tenemos que dar oportunidades a esos universitarios para que consigan
alcanzar un trabajo acorde con sus estudios”.
La última de las preguntas era
clara: ¿Qué puede hacer la sociedad civil para cambiar las cosas? Grynspan fue
clara: “Claro que se pueden cambiar. Que los jóvenes crean en la política, que
se metan en política, así se cambiarán las cosas”. Fuentes recordó que procede
de un país, Guatemala, cuya sociedad civil forzó, el pasado septiembre, la
destitución del presidente Otto Pérez Molina. Y Jim Yong Kim concluyó: “Pido
que no nos fijemos sólo en el crecimiento del PIB”.
Vía El País. España
Que pasa Margarita
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