El responsable del fabricante
alemán en América garantiza que la compañía asumirá la plena responsabilidad
por el fraude
El
Congreso de Estados Unidos ha exigido
responsabilidades penales a Volkswagen y sus directivos por haber
falseado de manera intencionada las emisiones de sus coches diésel. Michael
Horn, máximo responsable del fabricante alemán para el mercado americano, no
tuvo más remedio que confesar ante los legisladores que conocía el problema
desde hace año y medio. Además, anunció que la compañía retira la solicitud
para el certificado de los modelos 2016.
Los
legisladores en el comité de Energía y Comercio en la Cámara de Representantes
no tuvieron compasión con Horn. El congresista por Nueva Jersey Frank Pallone
fue rotundo al decir que el castigo a la empresa alemana debe ser severo y
espera que se exijan responsabilidades penales contra los individuos, sin
limitarse a sancionar al grupo. "Alguien deberá ir a la cárcel",
disparó. Es la única manera, dijo el demócrata, de "acabar con esta
cultura de negligencia" en la industria.
Uno tras
otro, los legisladores pusieron en evidencia que este engaño fue
"claramente intencionado". Los clientes de Volkswagen, señaló el
republicano Tim Murphy, presidente del comité, compraron estos modelos
anunciados bajo el emblema de "diésel limpio" porque pensaban que
cumplían los límites de emisiones sin que eso afectara a su rendimiento ni a su
eficiencia. "Todo esto está en el aire", lamentó la republicana Marsha
Blackburn mientras el demócrata Peter Welch ponía el fraude a la altura del de
Bernard Madoff y Enron.
"Mi
primer coche fue un Beetle. Confié en este vehículo para que me
transportara", relató Murphy al inicio de la sesión, "hasta el pasado
septiembre". La demócrata Diane DeGette contó también que heredó de su
abuela uno del año 1960. Ambos denunciaron que este caso representa una clara
"violación de la confianza pública". Por eso exigieron que se revele
el nombre de los responsables. Horn afirmó que se les identificará cuando
concluya la investigación interna, aún en curso.
Fred
Upton dejó claro que esta investigación en el Congreso es "solo el
comienzo" y que se la toma muy personal porque considera que
"Volkswagen ha traicionado a toda la Nación". Por eso apoya que se
emprenda acciones criminales contra los responsables. "Es el momento de
limpiar esto o de abandonar la carretera". El Departamento de Justicia
tiene un expediente abierto para depurar responsabilidades. David McKinley
también pidió "tolerancia cero" ante este tipo de mentiras.
Llamada a revisión
Lo más
urgente, en todo caso, pasa por saber qué va a hacer ahora Volkswagen. Horn
explicó que los ingenieros de la compañía están trabajando en una solución, que
pasaría por instalar un sistema alternativo en los futuros modelos diésel. Por
este motivo, la compañía procede a retirar la solicitud para que la agencia
estadounidense de protección medioambiental (EPA, en sus siglas en
inglés) le dé el certificado para vender los modelos de gasóleo 2016.
Eso
significa que no habrá ventas de coches nuevos con ese motor durante meses. En
paralelo se está trabajando en una solución técnica para los coches de
distintas generaciones diésel que ya circulan, que sea aprobada por la EPA. La
intención de Volkswagen es hacer una llamada a revisión en enero para los
modelos más recientes. En el caso de los motores de segunda generación no será
antes de mediados de 2016. Los de primera, el mayor número, tendrán que esperar
un año.
"Quiero
ser claro, asumimos la plena responsabilidad", dijo Horn en su testimonio,
que hizo de forma voluntaria. "Estamos determinados en hacer las cosas de
la manera correcta", añadió, "eso incluye aceptar las consecuencias
de nuestros actos, aportar un remedio y empezar a restaurar la confianza de
nuestros clientes, concesionarios, empleados, reguladores y el público en
general".
La EPA
destapó el engaño el 18 de septiembre. Sin embargo, Michael Horn admitió que
internamente sabían de este problema desde mayo de 2014, cuando se dio a
conocer el resultado de un estudioelaborado por la Universidad de Virginia Occidental
en el que revelaba las emisiones de los coches en laboratorio eran
significativamente inferiores a las que se registraban en condiciones normales
de tráfico.
Secuencia del escándalo
“Cuando
el estudio fue publicado, me dijeron que había un posible incumplimiento de las
emisiones que podía remediarse”, admitió en su intervención, “también fui
informado de que el incumplimiento de las reglas acarrea sanciones”. Pero no
supo hasta el 3 de septiembre de la existencia del dispositivo. A partir de ahí
explicó que a final de 2014 se empezó a trabajar en una solución técnica. El
máximo ejecutivo de Volkswagen para América también subrayó que la decisión de
instalar el dispositivo no fue corporativa, "sino de dos ingenieros".
Volkswagen
calcula que se vendieron 11 millones de vehículos en todo el mundo con el sistema,
de los que casi medio millón en EE UU. Esta primera audiencia en el Congreso se
estructuró en dos paneles. Tras la intervención de Michael Horn fue el turno de
Christopher Grundler, responsable de calidad del aire en la EPA, y Phillip
Brooks, encargado de la supervisión de la Clean Air Act.
La
agencia empezó a investigar a Volkswagen el mismo mayo de 2014 junto a las
autoridades en California. Aunque no fue hasta julio pasado cuando descubrieron
el verdadero motivo de la discrepancia en la medición de las emisiones. En ese
momento se pusieron en contacto con Volkswagen y al mes se amenazó a la
compañía con no dar la certificación a los modelos de 2016 si no había una
admisión pública del engaño.
"Es
una violación muy seria", dijo Grundler. La EPA no estableció aún la
sanción a Volkswagen. La agencia que se encarga de la protección del medio
ambiente, explicaron los dos funcionarios, está examinando en paralelo otros
vehículos diésel para determinar si el sistema de control de las emisiones es
el adecuado y cumple con los requerimientos de la legislación.
El comité
de finanzas del Senado solicita, entre tanto, está buscando la manera ahora de
recuperar los créditos fiscales a la eficiencia de los que se beneficiaron los
clientes de Volkswagen. Se trataría de unos 50 millones de dólares, unos 1.300
dólares por vehículo vendido. Los legisladores buscan la manera de que sean
restituidos al erario sin que eso afecte a los dueños de los vehículos
afectados por el fraude.
Los senadores Orrin Hatch,
republicano, y Ron Wyden, demócrata, consideran que el fabricante europeo
engañó a las autoridades federales al falsear la certificación de sus
vehículos. Así se lo han comunicado por carta a la plana mayor de Volkswagen en
Alemania y en EE UU. La legislación establece que la compañía será sujeta a una
sanción en el caso de que se produzca un problema con la certificación.
Vía El
País. España
Que pasa Margarita
No comments:
Post a Comment