Monday, February 6, 2017

Eduardo Ortiz Ramírez: La economía y la administración Maduro

EN: Recibido por email

.
Eduardo Ortiz Ramírez
UCV Maestría en Economía Internacional
Blog
Enero 31, 2017
https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/159f6babbff97fff

Los numerosos conflictos políticos y económicos que han estado
presentes durante toda la administración bolivariana –ya con más de
18 años- han aumentado y se han agudizado a partir de las
complicaciones políticas y económicas desde 2012. No es
estrictamente asociable esto último, a la desaparición física del
presidente Hugo Chávez, pues en tiempos de sus gestiones se
desarrollaron profusos conflictos, incluido el del intento de golpe de
Estado de 2002. Pasó a coincidir, más bien, con el aumento de la
problematización económica y social, que tuvo su punto mayor en las
crisis de 2014 y en su continuación en base a permanencia de presos
políticos o aumento de acciones de corte represivo. Las mismas
negociaciones económicas que se dieron a partir de 2014 con el sector
privado, cayeron en frustración y en un muy bajo nivel de acercamiento
para llegar a acuerdos. El panorama ha sido igualmente de fracaso,
tanto en lo político como en lo económico, en las negociaciones
iniciadas después de la pensada suspensión del referéndum
revocatorio por parte de la administración Maduro (puede verse de
manera ilustrativa As Venezuela crumbles, the regime digs
inhttp://www.economist.com Jan 28th 2017).
Los procesos de ajuste y estabilización, llevados a cabo en la
estructuración de la política económica antes de la administración
bolivariana –en un periodo de cerca de 20 años-, no implicaron
correctivos estructurales y de permanencia para la economía y la
sociedad venezolana. Parte de la explicación de esto radica en la
profundización del fenómeno del rentismo, pues la mayoría de las
administraciones de tal período –igual que la bolivariana, hicieron el
planteamiento de disminuir la dependencia petrolera y,
contrariamente, la aumentaron. La administración del presidente
Maduro declaró pomposa e irrealistamente el año 2016 como el del fin
del rentismo y el 2017 como el del inicio de un nuevo modelo. Si en el
peso del producto petrolero y no petrolero, así como en sus tasas de
crecimiento, tal dependencia no es siempre evidenciable, en los
mecanismos de difusión, encadenamientos o en la creación de
economías externas y dinámica de la inversión privada o de la misma
pública, si es perceptible como el petróleo fue captando cada vez más
espacios de la economía venezolana.
A la llegada del Presidente Chávez, las exportaciones no tradicionales,
por ejemplo, apartando momentos de los inicios de los años noventa
nunca alcanzaron saltos estructurales contundentes y estables.
Tampoco sucede durante la administración bolivariana y mucho menos
en la fase del presidente Maduro. Contrariamente durante esta, caen en
un estancamiento estructural y definitivamente alterador de cualquier
posibilidad de impulso cómodo. La ausencia de una definida política de
desarrollo de las exportaciones no tradicionales, ha sido la otra cara de
un rentismo no solo no derrotado sino más bien apuntalado.
Debe destacarse la influencia que tienen la dinámica del rentismo y la
elaboración de políticas de control de precios, tipo de cambio y manejo
de los derechos de propiedad así como las poco flexibles hacia la
focalización en cuanto a la consecución del desarrollo económico, que,
por lo demás, desencadenan en el contexto creado en cuanto a críticas
hacia la economía de mercado y al régimen capitalista, como
condicionantes de la propia dinámica seguida en variables como la
inflación, el tipo de cambio y el endeudamiento. Todas estas variables
estuvieron relativamente contenidas, a pesar de su tendencia a la
inestabilidad dentro de la economía venezolana, debido a altos precios
del petróleo de los cuales en -términos absolutos o relativos- dispuso
la administración bolivariana en buena parte de los más de 18 años de
sus ejecutorias. El cambio abrupto en tales precios iniciado en julio
2014, y todavía manifiesto iniciado 2017 (de alrededor de 100$ el barril
para la cesta venezolana a mediados de 2014, promedió 44,65$ y
35,15$ para 2015 y 2016, respectivamente/ http://www.menpet.gob.ve/
30 enero 2017), pasó a catapultar un conjunto de problemas que
habían venido arrancando desde 2012, entre ellos, el déficit fiscal, que
ha pasado a rondar cerca de un 20% del producto, acarreando un
conjunto de compromisos de parte de la nación, con agentes externos
y tenedores de bonos, entre otras figuras, con las correspondientes
particularidades que ha tenido la acción gubernamental de la
presidencia de Maduro en algunas de las últimas operaciones de
bonos.
El mercado cambiario, receptor inmediato del rentismo y de la
concentración en exportaciones petroleras -y de la casi nula oferta de
agentes privados en el mercado de divisas, cuya acción inmediata dado
el contexto va a ser quedarse con la mayor porción de divisas-, no ha
podido ser contenido por los variados regímenes cambiarios ni por la
endilgación de la culpa -por parte de la administración bolivariana- a
páginas en internet, como Dólar Today, que son resultado del
desorden, la escasa información y el férreo y creciente control de
cambios. Entre noviembre/diciembre de 2016 y enero 2017 el mercado
cambiario ha evolucionado desde los alcanzados alrededor de 4.500 Bs
por $ a 2.500 para subir nuevamente a 3.500, con los agravantes de las
innecesarias tensiones e impertinencias en cuanto al billete de 100
bolívares y las acciones sobre las particulares casa de cambios por
mencionar sólo algunos elementos (puede verse el trabajo de R. Balza
¿Por qué cayó (y volvió a subir) el paralelo?
http://masterecointerucv.blogspot.com/2017/01/por-que-cayo-yvolvio-
subir-el-paralelo.html).
Por razones de coyuntura, confluencia o circunstancias, el período de la
revolución sin Chávez presenta entonces un tiempo de complicación de
estas variables y en particular del mercado cambiario tal cual se indicó.
Los niveles del dólar paralelo o negro 2014/2017, superando
numerosas veces a los niveles controlados, bajo sus distintas
denominaciones, solo son entendibles con la aguda desvalorización del
bolívar y la rápida descapitalización de los venezolanos. Los niveles
controlados como el de protección de Bs 10 por $ o los mayores han
entrado en una especie de caja negra y de exclusividad y privilegio
para su acceso. Es así como hay sectores industriales que destacan no
tener casi ningún acceso a los dólares Simadi y que ha venido
superando los 650 Bs por $.
En un contexto de desinversión, inflación de dos dígitos altos para
2013 y 2014 y de tres dígitos para 2015 y 2016 (180,9 % 2015 según
BCV; aproximaciones preliminares 2016 pueden verse The economist ya
citado), controles agudos de precios y escasez de divisas, se generó,
así, el fenómeno de la escasez -primero de bienes básicos y a renglón
seguido de buena parte de bienes y componentes y bienes de
inversión-. Para 2014 y 2015, la distorsión de precios relativos y la
escasez, se convirtieron en un fenómeno estructural muy difícil de
corregir pues crecientemente ha arrastrado aspectos económicos,
psicológicos, de costumbre y de política económica –a pesar de
intentos de modulación como requisas de inventarios, Sistema
Biométrico o compras según número de cédula-. Para 2016 y 2017
puede afirmarse que ningún problema de escasez de productos
variados se ha logrado solucionar a no ser aquellos casos de productos
nacionales o importados –de alimentación o no- cuyos niveles de
precios los vuelven inaccesibles para la mayoría de la población. En la
cifras que maneja Cavidea en el año 2015 un venezolano promedio
estaba consumiendo alrededor de 20kg de alimentos por mes, para
enero-julio 2016 el volumen bajó a 13 kg (se estima que el volumen
promedio mensual adecuado bordea los 30 kg mensuales).
La administración bolivariana, no habiendo solucionado problemas
estructurales, macroeconómicos y sociales, pero si habiendo atendido a
través de las misiones a grupos sociales de los menos favorecidos en la
distribución del ingreso, pasó entonces a presentar el deterioro en las
condiciones de vida de grandes grupos de la sociedad venezolana,
dejando solo la satisfacción para los incondicionales como seguidores
políticos y los acomodados, incluidos los beneficiarios de corrupción.
Este ha sido un proceso extensivo -y según los casos más o menos
intensivos- desde los dólares hasta las bolsas de alimentos de los
Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). Debe
reconocerse que a pesar de los mismos sesgos –y otros problemas
arrastrados o generados- la construcción y distribución de viviendas ha
continuado; con los matices de toda la administración bolivariana y de
la del presidente Maduro en particular.
Desde el punto de vista sectorial, la economía venezolana no habría
logrado superar, por razones de dotación factorial, pero más aún por
ausencia de estrategias de desarrollo de largo plazo, la vocación o
adicción petrolera, a pesar de que la administración bolivariana
siempre ha profesado que si tiene estrategia y que quienes no la tienen
son los grupos que se oponen a ella. La dinámica en otros sectores,
habría estado signada por el estancamiento y pérdida de importancia
productiva, como es el caso del sector agrícola, ya de por si venido a
menos en décadas previas a la administración bolivariana. De haber,
por lo menos acumulado experiencia y relativa importancia –aunque
más no fuese que para el suministro de bienes a nivel nacional-, la
nación, después de más de 18 años de gestión de la administración
señalada, pasó a desarrollar una verdadera agricultura de puertos,
importando bienes agrícolas y pecuarios de distinto tipo, y a ubicarse
cada día más lejos de la idea del presidente Hugo Chávez –acogida,
directa o indirectamente, por el presidente Nicolás Maduro- de
convertir a Venezuela en una potencia agrícola.
No han funcionado ni las ideas ni los 15 motores del presidente
Maduro, ni para la solución de sesgos o problemas estructurales ni
para darle un mejor desempeño a Venezuela en el plano internacional
o de la competitividad. Abastecimiento de productos e insumos,
industrialización y desarrollo de exportaciones siguen siendo tareas
pendientes que cada día requiere más recursos humanos que no están
estrictamente consustanciados con la repetición de ideas del fanatismo
y la demagogia. Por lo demás, nadie viene a desarrollar a nadie:
también lo han demostrado rusos, chinos, brasileños e iraníes; por
mencionar algunos de los que han sido de interés para la
administración bolivariana, pues otros países han sido altamente
beneficiarios directos de una especie de ineficiente o productivo -para
los mismos- subsidio internacional que asimétricamente les ha venido
dando Venezuela.
Para 2015, en cuanto al área industrial, Venezuela ya había acumulado
una desindustrialización considerable, la cual -grosso modo- habría
abatido alrededor de la mitad de los establecimientos industriales.
Ubicándose en una posición donde tendría que industrializarse
aceleradamente en los próximos lustros –al tomar en cuenta
determinados parámetros- para nivelarse y encaminarse por una ruta
de desarrollo que implicase a este sector. Informes de Cavenez
diciembre 2016 ubican como la industria automotriz vendió tan solo
3008 unidades nuevas (Ford Motor, Toyota, Chrysler, Iveco, MMC, y
General Motors) durante el año recientemente terminado, lo cual ubica
a tal industria en un estado de casi paralización. Por otra parte
representantes de la industria de autopartes –otrora área de
importante dinamismo- también a finales de 2016 en actividades de
Conindustria (perspectivas Conindustria 2017) destacaron como están
produciendo a 30% de su capacidad con altos problemas en divisas,
insumos y área laboral, y su situación general es cercana a un colapso.
También desde el punto de vista sectorial y asociado al tamaño de las
organizaciones empresariales y a formas de participación de la
sociedad civil, es importante destacar los pocos avances que -en
términos relativos a otros países de la región- se habrían presentado,
en cuanto a desarrollo de la pequeña y mediana empresa en términos
de gestión o facilidades de financiamiento, entre otros aspectos. Pero
también, el bajo desarrollo del cooperativismo, a pesar de períodos
donde se buscó desde la administración bolivariana aupar el desarrollo
del mismo. La falta de precisión conceptual, así como lo itinerante de
las políticas hacia esta área, permiten observar un abandono de la idea
de estimular el cooperativismo, del lado de la administración
bolivariana.
En zonas como Carabobo las pequeñas y medianas industrias han
venido siendo afectadas por el contexto económico señalado y de
manera muy específica -como también está sucediendo en otros
estados y regiones- por los compulsivos aumentos salariales que
mientras más ha avanzado la administración del presidente Maduro
más conmueven a la población y a los pequeños empresarios, dado
que con tales aumentos no pueden fácilmente trabajar, ocasionándose
los correspondientes despidos y cierres de empresas. Esto último, se ha
visto en la región, se convierte en un nutriente de la informalidad.
Según la Cámara de Pequeños y Medianos Industriales y Artesanos de
Carabobo (Capemiac) más de 50% de los que salen de las empresas
tienen tal destino.
Ante esta acumulación de políticas inestables, imprecisas o no bien
enfocadas, el escenario 2013/2017 se ha tornado conflictivo, y con
resultados significativamente preocupantes en cuanto a la
estabilización del país y a sus efectos para 2017 y adelante. Más aún
porque, a pesar de los altibajos, la mayoría de la proyecciones en
cuanto a precios de del barril de petróleo, desde el segundo semestre
de 2014 hasta entrado 2015, apuntaron en líneas generales a precios
no superiores a 70 $ hasta finales de este último año, lo cual se
cumplió; y a la posibilidad de nuevos precios altos -y no superiores a
100$- para 2016 o 2017 lo cual no se ha cumplido, observándose la
continuidad de precios bajos. Ninguna de las proyecciones recientes
perfila sorpresas en cuanto a aumentos súbitos en los precios del barril.
En este contexto y dada la importancia que el petróleo ha tenido para
la publicidad -y apoyo a países simpatizantes- del proceso de más de
18 años llevado en Venezuela por la administración bolivariana, las
acciones de esta última fueron implicando, desde 2014, la
radicalización del discurso político y la acciones en contra de
personalidades y grupos de opositores, así como fortalecimiento de la
actitud de desdén ante la crítica o ante la profundización de problemas
económicos señalados o políticos y sociales como la corrupción y la
inseguridad.
Las gestiones internacionales de la administración bolivariana han
implicado la búsqueda de adeptos y amigos -directa o indirectamentea
través de la creación de un acuerdo altamente asimétrico entre sus
miembros tal cual se indicó, como lo es el ALBA. También ha implicado
la búsqueda de apoyo político y económico de parte de países como
Cuba, China, Rusia e Irán. En el caso de Cuba y China, las relaciones han
abarcado numerosos aspectos; en cuanto a la primera, se ha construido
una relación de tutela desde los tiempos del presidente Hugo Chávez y
se ha profundizado con el Presidente Nicolás Maduro, siendo, desde el
punto de vista económico, muy beneficiosa para la isla del Caribe; en el
caso de la segunda, se trata de una relación bastante dependiente del
lado de Venezuela a través del Fondo Chino u otras figuras que, ante
los problemas de escasez de divisas, déficit fiscal y necesidades de
financiamiento, las autoridades venezolanas han buscado recurrir a las
mismas en diversas oportunidades. Pero también, en el caso de China,
los suministros petroleros como pago de deuda, las importaciones de
autos, autobuses, alimentos y otros productos como satélites, hacen
que la relación con tal nación se haya venido ampliando de manera
considerable.
Crecientemente Venezuela, desde los inicios de la administración
bolivariana, ha visto irse deteriorando las relaciones de distinto tipo
con EEUU. En el campo comercial y su principal instrumento de vínculo,
que son las exportaciones petroleras desde Venezuela hacia tal nación,
se mantienen en porciones importantes; aunque, indudablemente, en
la medida en que Venezuela ha visto aumentar sus colocaciones en
Cuba por acuerdos variados y en países del Caribe que son
beneficiarios de los arreglos en Petrocaribe y, así también, a
colocaciones diarias en barriles hacia China como medio de pago, los
montos de barriles hacia EEUU han disminuido, aunque esto no
represente una disminución radical de los mismos.
Contrariamente a lo sucedido con Venezuela, en el caso de las
relaciones EEUU-Cuba, se buscó, desde finales de 2014 y comienzos
2015, poder establecer políticas de mejoramiento en turismo, remesas,
establecimiento de embajadas, entre otros elementos. Todos estos
aspectos estuvieron presentes en la VII Cumbre de la Américas
celebrada el 10 y 11 de abril 2015 en Panamá, donde a pesar del
triunfalismo de la administración bolivariana, pudo observarse el
pragmatismo de distintas naciones y la pérdida de apoyos que se han
venido acumulando en relación a Venezuela.
Todo el conjunto de evoluciones referidas, produjo, para el segundo
trimestre de 2015, actitudes más agresivas de parte de la
administración bolivariana, reforzándose una actitud de critica
antiimperialista, antiestadounidense y de disposición salvadora de la
nación venezolana que, ha asumido la dimensión internacional como
intento de canalización de energías, con la implícita desatención de los
problemas locales. Si bien para 2016 y 2017 esa actitud ha continuado,
en la actualidad la administración Trump le genera a Venezuela
interrogantes y desafíos por aproximaciones y afirmaciones vistas en tal
administración. Por otra parte se trata también de un escenario donde
en un acuerdo- Mercosur- en el cual ingresó en 2012, también ha
acumulado problemas en sus desempeños, según todo lo visto con los
impedimentos presentado por otros países del mismo para que
Venezuela ejerciese la Secretaria pro tempore.
En toda esa evolución, si hasta los catorce años con Hugo Chávez en la
presidencia, la administración bolivariana no había avanzado en la
construcción de un socialismo distinto al socialismo rentista y sin
rumbo precisable que se observaba, para lo que llamamos la
administración Maduro -cuatro años- como capítulo de la
administración bolivariana –más de dieciocho años-, la economía y la
sociedad se encuentran crecientemente problematizadas y desviadas
en cuanto a lo que podrían ser las propuestas del socialismo
contenidas en el Plan de la Patria o en las ofertas iniciales de crear una
sociedad más justa, equilibrada y encaminada hacia el crecimiento y
desarrollo. La nación no se ha convertido ni en potencia agrícola, ni en
país de clase media, ni en país del primer mundo, que no son más que
expresiones fáciles para ocultar fracaso y desaciertos.
Todo lo contrario la nación como nunca se vio desde 1958 está
afectada por el hambre, la inseguridad, la falta de oportunidades, las
condiciones difíciles para invertir, conseguir empleo o simplemente
trabajar. Pero tampoco se llegó a observar desde tal año la aparición
extensiva de la pobreza y un agudo deterioro de valores en
instituciones y ciudadanos como el observable en la actualidad.

eortizramirez@gmail.com
@eortizramirez

Eduardo Ortiz Ramírez Economista UCV (1981). M. Sc. en
economía internacional. (1986). Doctor en estudios del
desarrollo. Cendes.(2003). Profesor e Investigador en
Universidad Central de Venezuel. Director de la Escuela
Venezolana de Exportacion (Avex).
Asesor de la Copre, Cordiplan, Instituto De Comercio
Exterior.Funcionario del Sela. Conferencista en eventos
internacionales, nacionales, universidades y en el Instituto
De Altos Estudios De La Defensa Nacional (Iaeden).
Autor de “La política comercial de Venezuela” (1992),
"Venezuela y la economía internacional". compilador. Fondo
Editorial Tropykos 1992. "Apertura y crecimiento en la
economía venezolana". Compilador. Fondo Editorial Tropykos
1994. "La política comercial y el crecimiento económico de
Venezuela" Fondo Editorial Tropykos 1994 y de numerosos
ensayos y trabajos sobre la economía internacional de
Venezuela
Co-autor en varios libros colectivos nacionales y extranjeros.
numerosos artículos en prensa y revistas sobre temas de
economia y economía internacional (habiendo sido
colaborador regular de Economía Hoy y El Globo).
MAESTRÍA EN ECONOMÍA INTERNACIONAL
En 1939, por iniciativa de J.J. González Gorrondona, Arturo
Uslar Pietri, José M. Hernández Ron y Tito Gutiérrez Alfaro,
la Universidad Central de Venezuela funda la Escuela Libre
de Ciencias Económicas y Sociales (FACES).
Desde 1981, FACES, ofrece la Maestría en Economía
Internacional, en respuesta a la creciente demanda nacional
de profesionales en el área económica con formación de
cuarto nivel. La Maestría ha logrado reunir a un conjunto de
docentes e investigadores de alta calificación, que garantizan
la rigurosidad y el éxito del programa.

No comments:

Post a Comment