RAFAEL
M. MAÑUECO / CORRESPONSAL
EN MOSCÚ
Muchos no conciben cómo en una situación como la
que atraviesa el país, por la bajada del precio del petróleo y
las sanciones, se embarque en una guerra de
futuro incierto
El órdago en Siria del presidente Vladímir Putin, a todas luces motivado
por la necesidad de desviar la atención de Ucrania y evitar la caída de Bashar al Assad, encierra enormes riesgos, no
sólo en vidas humanas y en más desgaste para el propio Putin, sino también para
la economía del país. Así el menos lo estiman algunos economistas y los
políticos de la oposición.
Muchos no conciben cómo en una situación económica adversa, como la que
atraviesa Rusia desde el año pasado a causa del descenso delprecio del
petróleo y las sanciones impuestas por la anexión de Crimea
y el conflicto en el este de Ucrania, el Kremlin se embarca ahora en una guerra
de futuro incierto, que acarreará previsiblemente un importante gasto para
mantenerla.
El líder de la formación liberal «Yábloko», Serguéi Mitrojin, ha exigido
al Gobierno ruso que explique a la población el impacto que la
intervención militar en Siria va a tener en sus bolsillos. El ex diputado
reformista, Vladímir Rizhkov, denuncia la falta de transparencia del Kremlin al
respecto y el aumento de los recortes sociales y la pobreza.
El número de pobres en
Rusia aumentó en tres millones de personas en lo que va de año
Según un artículo suyo en el blog
de la radio Eco de Moscú, «el aumento del gasto militar-en relación
con Siria, pero también con las fuerzas desplegadas en el este de Ucrania- se
está llevando a cabo a costa de reducirlos en educación, sanidad e
infraestructuras, que ya de por sí eran irrisorios». Rizhkov cita a la
viceprimera ministra, Olga Golodets, quien acaba de admitir que el número
de pobres en el país aumentó en lo que va de año en más de tres
millones de personas, alcanzando un total de casi 23 millones, sobre un
población de 143 millones que tiene Rusia.
Por su parte, el economista Ígor Nikoláyev sostiene que «los actuales
desajustes entre el sector energético y el productivo, entre las empresas
estatales y las privadas, entre los monopolios y el ámbito en donde rige la
libre competencia, entre la población activa y los pensionistas, unido todo
ello al aumento del desembolso en Defensa (...) harán que larecuperación
económica en Rusia se retrase por lo menos cuatro o cinco años».
Malas
previsiones económicas
El
ministro de Economía ruso, Alexéi Uliukáyev, ha reconocido que el Producto
Interior Bruto (PIB) del país caerá este año un 3,8%, dato que también
corrobora el FMI. Sin embargo, Nikoláyev vaticina que la disminución será aún
mayor. La directora del Banco Central de Rusia, Elvira Nabiúllina no oculta que
«el crecimiento de nuestra economía a corto plazo continuará siendo negativo».
Y es que
siguen descendiendo la extracción de materias primas, la producción industrial
y el consumo. La actual recesión viene atizada por los precios de los
carburantes, pese a que ahora se han recuperado un poco, y el impacto de las
sanciones. El FMI considera que la situación en Rusia, China y otros países
emergentes es la causa de que la economía global no despegue.
Pese a todo, el Gobierno ruso asegura que los ataques aéreos que Rusia
inició en el país árabe el pasado 30 de septiembre, «no tendrán
consecuencias para nuestro presupuesto -de 2016-, no ha habido que
asignar recursos adicionales para la operación en Siria». Estas fueron las
palabras de un alto responsable del Ejecutivo en declaraciones a este periódico
y a otros medios de comunicación extranjeros el pasado viernes. Según la misma
fuente, «el Ministerio de Defensa está recurriendo a su propio presupuesto y lo
compensará reduciendo el número de maniobras (...) la operación además no es
cara y prevemos que dure poco tiempo».
Rusia tiene en Siria
más de 50 aviones y helicópteros y entre 1.500 y 2.000 militares
En un artículo en el bisemanario
«Nóvaya Gazeta», el experto en temas militares ruso, Pável Felgenhauer, dice
estar de acuerdo con la que dice el Gobierno. Según su opinión, «se están
empleando recursos que ya estaban asignados». Felgenhauer cree que el
contingente aéreo ruso en Siria «gasta cada día unos cuantos cientos de
miles de dólares, no es algo desorbitado. La coalición que lidera Estados
Unidos dilapida diez veces más». El especialista afirma que Rusia tiene ahora
mismo en Siria «más de 50 aviones y helicópteros y entre 1.500 y 2.000
militares».
No obstante, el ministro de Finanzas, Antón Siluánov, dijo el viernes en
la reunión del Ejecutivo que la previsión de déficit para 2016
se ha elevado de un 2,8% al 3%, la mayor en los últimos cinco años, debido al
aumento de los gastos militares. Durante la reunión se decidió además devolver
a Defensa unos 2.500 millones euros que se habían recortado inicialmente.
Rusia
compensa en gran parte el déficit presupuestario con el Fondo de Reserva y el
Fondo Nacional de Bienestar, que juntos suman la cantidad de nueve billones y
medio de rublos, unos 135.700 millones de euros. De forma que, de momento, el
Kremlin dispone de margen para mantener la guerra en Siria e incluso plantearse
también el envío de fuerzas terrestres.
El
problema es que, de acuerdo con los cálculos de la Liga Árabe, elfinal de la
contienda no se ve en el horizonte. «No creo que la intervención militar
extranjera en Siria, ya sea de Rusia o de Occidente, decida la suerte de la
guerra que se libra en Siria», advirtió el jueves en El Cairo el vicesecretario
general de la organización, Ahmed bin Heli. Las conflagraciones en Afganistán,
Chechenia y el este de Ucrania también se planearon para concluirlas rápido.
Vía ABC. España
Que pasa Margarita
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