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El acuerdo de paz debe verse como un importante escalón alcanzado por las
Farc en su camino hacia el poder. Es un triunfo de la estrategia de lucha
que ideó 'Alfonso Cano'
Plinio Apuleyo Mendoza
El Tiempo
Septiembre 22, 2016
http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/carta-a-mario-vargas-llosaplinio-
apuleyo-mendoza-columna-el-tiempo/16708814
Querido Mario:
Debo confesarte que me sorprendió mucho tu artículo publicado en
El País, en el cual afirmas que si fueras colombiano votarías por el Sí
en el plebiscito. Desde los remotos tiempos de la revista Libre, en
París, hemos compartido las mismas ideas, identificadas con un
pensamiento liberal que defiende la libertad política y económica, y
se opone a las supersticiones ideológicas del marxismo y otras
corrientes totalitarias. Siempre hemos estado de acuerdo. De ahí mi
sorpresa.
En tu artículo confiesas que tras muchas dudas, y luego de leer un
texto de Héctor Abad Faciolince, darías tu aprobación electoral al
llamado acuerdo de paz suscrito por el gobierno de Juan Manuel
Santos y las Farc. Crees equivocadamente que de no ser aprobado,
Colombia seguiría sumida en una guerra que dura más de 50 años.
Tal es la engañosa y dramática alternativa que le serviría a Santos
para alcanzar el triunfo del Sí en el plebiscito.
Sin duda, esa falsa alternativa ha tenido efecto en buena parte de la
opinión internacional, pero no corresponde a la realidad que vivimos
en Colombia. En caso de que ganara el No, el propio ‘Timochenko’ ha
dicho que el plebiscito no afecta el acuerdo final y que no hay riesgo
de que las Farc vuelvan a la guerra.
Debes saber, Mario, que la desmovilización de las Farc no impedirá
que tanto el Eln y el Epl como las bandas criminales continúen sus
acciones terroristas. De modo que hasta ahí llegan las ilusiones de la
paz. También te recuerdo que las Farc constituyen el tercer cartel
mundial de la droga y que no van a renunciar a su millonario
negocio. La prueba es que en los dos últimos años de negociación,
los cultivos de coca se han duplicado en el país, pues el Gobierno
suprimió la fumigación aérea.
Otros hechos que debes tomar en cuenta: los miembros de las Farc
quedarán eximidos del pago de cárcel a pesar de los atroces delitos
que cometieron durante más de 50 años; tendrán 26 curules efectivas
en el Congreso, 31 emisoras de radio, canal de televisión, un
caudaloso presupuesto para la difusión de su plataforma ideológica y
ocuparán vastas zonas de concentración en el país, sin presencia de
la Fuerza Pública, y que de hecho se convertirán en pequeños
estados independientes para propagar su proyecto socialista.
La llamada Jurisdicción Especial para la Paz, convenida
conjuntamente con el influyente asesor de las Farc, el abogado
comunista español Enrique Santiago, será conformada por instancias
extranjeras y tendrá facultades y poderes que sobrepasan los que
tienen las altas Cortes, así como juzgados y tribunales del país. Sus
fallos serán inapelables y no admitirán doble instancia. De ahí los
temores e inquietudes que genera esta justicia transicional.
Por otra parte, el presidente Santos ha obtenido poderes
extraordinarios del Congreso, incluso para reformar la Constitución.
Aunque parezca increíble, son superiores a la arbitraria ley
habilitante de Maduro en Venezuela.
Sin duda, el acuerdo de paz debe verse como un importante escalón
alcanzado por las Farc en su camino hacia el poder. Es un triunfo de
la nueva estrategia de lucha que años atrás ideara su máximo
comandante ‘Alfonso Cano’ cuando debió abandonar para siempre el
mito castrista de una revolución armada después de que sus tropas
fueran diezmadas bajo el gobierno de Uribe. A lo largo de cuatro
años, las Farc, pese a ser vistas en todo el mundo como una
organización terrorista, lograron obtener todas sus exigencias y
ahora, convertidas en partido político, proyectan una real alarma
sobre el futuro de Colombia. Por eso, muchos colombianos
votaremos por el No el 2 de octubre.
De allí, mi querido Mario, que nuestro común amigo Carlos Alberto
Montaner escriba que “a Colombia le espera un futuro atroz,
infinitamente peor y más negro que este presente, incómodo y a
veces sangriento, que hoy padece”. Ya ves por qué el sueño de la paz
puede convertirse en pesadilla.
Plinio Apuleyo Mendoza. (Tunja, Colombia, 1932) Periodista
y escritor colombiano. Estudió ciencias políticas en la
Universidad de La Sorbona de París. Desempeñó el car-go de
primer secretario de la embajada de Colombia en Francia y
escribió artículos periodísticos para varias publi-caciones
internacionales. En 1979 ganó el Premio de Novela Plaza y
Janés con la obra Años de fuga (1979).
De regreso en Colombia colaboró con el periódico El Tiempo,
realizó el programa de televisión Personajes y obtuvo,
compartido con sus hermanas, el Premio Nacional de
Periodismo Simón Bolívar. Otras obras de su pluma son el libro
de ensayos Primeras palabras, el libro de cuentos El desertor
(1974) y El olor de la guayaba (1982), reportaje sobre el
escritor Gabriel García Már-quez, del que es amigo personal,
aunque discrepa con él políticamente. Posteriormente publicó
La llama y el hielo (1984), en la que se narran anécdotas de
cinco per-sonajes conocidos por Plinio Mendoza, y Nuestros
pintores en París (1990).
En 1996 saltó a la fama continental tras la publicación del
Manual del perfecto idiota latinoamericano, un ensayo contra la
clase política hispanoamericana escrito en colaboración con
Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa, del cual se
publicaría en 2007 una continuación: El regreso del idiota. De
1997 es Fabricantes de miseria, so-bre la situación en
Venezuela y Colombia. En 1999, el Ejército de Liberación
Nacional (ELN) de Colombia atentó contra el escritor con el
envío de una carta-bomba a su apartamento, que no llegó a
estallar. En marzo de 2002, Mendoza pidió públicamente
solidaridad internacional con la situación de terrorismo que
vivía el país. Poco después publicó Aquellos tiempos con Gabo,
libro en el que reveló aspectos desconocidos de Gabriel Garcia
Marquez y que tuvo un gran éxito en Latinoamérica.
Trabaja como director del programa de radio La Hora de la
Verdad en la Cadena Súper de Colombia y como columnista
de los diarios El Tiempo, El Colombiano y La Opinión; sus
ideas se inspiran por los intereses de Álvaro Uribe.
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