EN: https://www.elnacional.com/2025/12/fin-de-ano-la-lucha-sigue/
Esta de hoy es una fecha para los buenos deseos y la esperanza. Los venezolanos, esparcidos por el mundo como nunca antes en nuestra historia, tendremos con seguridad una variedad de propósitos para el año que en unas horas comenzará, y, compartiremos un sentimiento que nos traslada desde donde estemos hacia la patria, el terruño, donde crecimos y donde están nuestros afectos más caros y nuestros recuerdos más vivos. Desde el país, las familias tendrán en su pensamiento la reunificación familiar, todos sentados a la mesa para compartir comida y bebida en este día especial, que cada año nos promete un reinicio. A todos, los que vivimos en Venezuela, y los que están afuera, feliz año y que en 2026 celebremos juntos una vida nueva, de alegría y reencuentro, de convivencia, progreso y paz amable y verdadera.
Por las circunstancias en las que han transcurrido estos 27 calendarios que hoy se completan, desde la llegada al poder de Hugo Chávez y la promesa calenturienta de una revolución, los venezolanos hemos tenido que prestar nuestra máxima atención y tiempo a ocuparnos en la tarea cotidiana de ganarnos la vida, un día a la vez. Es la consecuencia de un propósito deliberado desde el poder de que los ciudadanos no dispongamos ni del ánimo ni del espacio para atender los asuntos públicos, comunes, que condicionan nuestras vidas. Además, a quienes se ocupan de ese interés público, de reclamar mejores condiciones de vida y de respeto, los castigan severamente. Aun así, la llama inconforme de un vivir mejor para nosotros y nuestros seres queridos sigue siendo un anhelo irrenunciable.
Durante más de dos décadas y media, los venezolanos hemos mantenida viva la esperanza de un cambio político que suponga tan solo media docena de asuntos: libertad de movimientos y pensamiento, respeto a las leyes, rendición de cuentas de quienes ejerzan los poderes públicos, funcionamiento adecuado de los servicios públicos, educación de calidad y acceso a la sanidad pública y privada de calidad de acuerdo con la capacidad de cada quien, trabajo productivo y remunerado justamente...y nada de eso han podido ofrecer los que ahora disfrutan de un poder ilegítimo, que burló con descaro la voluntad de la amplísima mayoría de los ciudadanos.
Ha sido una lucha compleja, difícil y dolorosa. Con períodos, como sabemos, de desesperanza y de pérdida de rumbo. La meta final está clara: recuperar la vida en democracia, los caminos sin embargo pueden ser torcidos. Los hemos probado todos. Unos más exitosos que otros, siempre que asumamos que el éxito raras veces suele ser total. Se mueve con lentitud, y es la suma de pequeños y constantes avances lo que nos acerca a la meta. En la ruta transitada, por el disímil mundo opositor, ha habido logros innegables: la formación de la Mesa de la Unidad Democrática que organizó la primaria de 2012 y dotó el cambio político de propuestas e ideas para recuperar al país más allá de aquel limitado “Chávez vete ya”; el triunfo en la Asamblea Nacional de 2015; la primaria de 2023 y la elección del 28 de julio de 2024.
Del lado opuesto, el del régimen, se ha consolidado con desvergüenza una conducta contraria al diálogo, a la negociación sincera y real, con tal de mantener un poder que lo que ofrece a los ciudadanos es irrespeto, miseria, incertidumbre, persecución, exilio. Una realidad que congela el futuro. Una reproducción de la triste historia de Cuba, nación con la que siempre nos han unido lazos muy fuertes, ensombrecidos hoy por la complicidad de su anquilosado régimen interesado en la explotación de nuestro país y en la preservación de un sistema inhumano, impresentable, que lastima hasta los tuétanos lo que la Venezuela democrática soñada desde las primera décadas del siglo pasado significó en la vida de los venezolanos, y de los inmigrantes recibidos en el país, en el lapso desde fines de los años cincuenta hasta el fin de siglo.
Durante los últimos cinco meses, el régimen de Nicolás Maduro ha estado sometido a presiones nunca vistas, que ha incluido, como sabemos, el despliegue de una potente fuerza militar estadounidense, que a la vez que se aplaude se cuestiona. El régimen ha pretendido, con escasísimo éxito, presentarse como un defensor de la patria agredida. Primero, ellos no representan al país aun cuando ocupen Miraflores; segundo, la agresión es contra sus relaciones y negocios turbios e ilícitos, que someten al pueblo venezolano, y representan un riesgo para la seguridad regional, de lo que hay suficientes demostraciones.
En su absoluta irresponsabilidad, el régimen en lugar de cumplir con el mandato del 28J, ha llevado al país, y a su población, a una situación inimaginable de tensión e impredecibles consecuencias. Maduro y quienes los rodean agreden al propio pueblo venezolano, al que le han negado la posibilidad de una vida digna y de los instrumentos para cambiarla. Se han apoderado de todos los resortes del país para nada, solo para su provecho personal y el de su grupo de “enchufados”.
Solo la perseverancia, de la que hemos dado suficientes ejemplos, nos permitirá dejar atrás esta pesadilla y recuperar a Venezuela y enrumbarla hacia un futuro de trabajo, solidaridad, progreso, paz y entendimiento. Que entre nuestros deseos de este año, ese sea un claro anhelo para el 2026.
No comments:
Post a Comment