ENRIQUE
FLOR
Con el
reiterado intercambio de puyazos respetuosos, Hillary Clinton y Bernie Sanders
concentraron el protagonismo del primer debate del martes, en Las Vegas, entre
los aspirantes por el Partido Demócrata para las elecciones presidenciales del
2016.
Clinton,
de 67 años y ex secretaria de Estado, enfiló contra Sanders a quien criticó por
su tibia postura en impulsar medidas para implementar un mejor control al
sistema de venta de armas.
“El
[Sanders] no es duro en el tema de las armas”, dijo Clinton ante la pregunta
planteada por el periodista Anderson Cooper, moderador de la cadena televisiva
CNN, en medio de críticas del público por el reciente tiroteo ocurrido en
Oregón, que cobró la vida de 10 personas y dejó siete heridos. “Es hora de que
la gente se le enfrente a la NRA [Asociación Nacional del Rifle]”.
Sanders,
de 74 años de edad y 25 de experiencia en las dos cámaras del Congreso, rechazó
que busque proteger a las compañías de potenciales demandas.
“Creo que
hay consenso en que las verificaciones sean más serias”, dijo Sanders, a pesar
de que Clinton le reprochó haber votado en varias oportunidades contra la Ley
Brady, la cual exige la verificación de los antecedentes de quienes compran
armas.
Los otros
tres candidatos asumieron un rol intermitente durante el debate de casi dos
horas. Ellos son Jim Webb, de 69 años y ex senador por Virginia que sirvió como
infante de marina en la guerra de Vietnam; Lincoln Chafee, de 62 años y ex
gobernador de Rhode Island; y Martin O’Malley, de 52 años y ex gobernador de
Maryland.
Clinton
aseguró que asumirá una actitud transparente en la investigación que se le
sigue por utilizar una cuenta de correo electrónico privada en vez de una
oficial sujeta a escrutinio público cuando se desempeñó como secretaria de
Estado (2009-2013).
“No fue
la mejor opción”, dijo Clinton. “Pero soy transparente [en la investigación] en
el caso [...] y he pedido testificar en público”.
En este
tema, Sanders respaldó a Clinton y criticó que el debate público se haya
enfocado en parte en un tema que, desde su punto de vista, no impactaba la vida
de los ciudadanos.
“El
pueblo está cansado de hablar del tema de los malditos correos”, dijo Sanders,
lo que provocó que la propia Clinton le extendiera la mano. “Basta de correos
electrónicos, hablemos de los problemas que les interesan a los
estadounidenses”.
Cuando
los candidatos fueron encarados por el tema inmigratorio, Sanders sostuvo que
en el 2007 votó en contra de una reforma por cuestionamientos enfocados en la
invitación de trabajadores “sometidos casi a condiciones de esclavitud”.
“Hay unos
11 millones [de inmigrantes indocumentados] y necesitamos una reforma amplia”,
dijo Sanders. “Tenemos que sacar a la gente de la sombra”.
A su
turno, Clinton dijo que su plan de gobierno apunta no solo a plantear una
reforma migratoria integral sino a facilitarles el acceso a programas de
atención médica.
“Quiero
asegurarme que los niños tengan la atención de salud incluyendo los niños
indocumentados”, dijo Hillary Clinton, quien también se mostró a favor de
facilitarles el acceso a los estudios a los universitarios indocumentados.
O’Malley
agregó: “nuestro país se ha enriquecido con los inmigrantes”.
Clinton
también dijo que su plan de gobierno busca reducir la desigualdad en la
sociedad estadounidense, donde se obligue a los más ricos a que contribuyan “de
una manera justa”, y que “las empresas compartan sus ganancias con los
trabajadores”.
En tal
sentido, Sanders cuestionó que la clase media estadounidense ha desaparecido
progresivamente, y que la riqueza del país se ha concentrado en un pequeño
grupo. Sus críticas también apuntaron a replantear las prioridades de gobierno.
“Tenemos
más gente en las cárceles que cualquier país del mundo”, dijo Sanders. “En vez
de invertir en cárceles deberíamos hacerlo en escuelas para educar a nuestros
jóvenes”.
Los
candidatos coincidieron en enfrentar en sus planes de gobierno la crisis ante
el cambio climático.
Al
abordar el tema de Rusia, Clinton criticó abiertamente al mandatario Vladimir
Putin por los recientes bombardeos a Siria.
“Hicimos
mucho con Rusia, pero cuando Putin regresó al poder, todo cambió”, dijo
Clinton. “No es aceptable que [Rusia] esté bombardeando Siria”.
Vía El Nuevo Herald.
MiamiQue pasa Margarita
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