MARIANELLA
SALAZAR.
No quiero generalizar, pero la
propaganda electoral de algunos candidatos de la oposición, aburre. Los
candidatos a diputados están obligados a participar activamente con mucho
arrojo y coraje en esta campaña electoral. Es la hora de los valientes, de los que
no tienen miedo para denunciar las tropelías de un régimen totalitario.
Hay que dejarse llamar las cosas
por su nombre, esto no es un gobierno democrático, es un gobierno dictatorial,
minado por la corrupción y absolutamente incapaz de enderezar sus entuertos.
Algunos candidatos pierden una oportunidad única, y tal vez la última, para
denunciar a un gobierno culpable de una debacle económica inédita en el país,
de señalarlo como el único responsable de la miseria que sufren los
venezolanos, de ser un gobierno inhumano que no se compadece por las penurias
de la población, condenada a la supervivencia para controlarla socialmente.
Se debe exponer que el verdadero
logro de la “revolución” es haber materializado al hombre nuevo en el
“bachaquero”, que se resuelve a costa de especular con la necesidad ajena y los
sanguinarios “picures”, que actúan con impunidad apertrechados sospechosamente
con armamento y explosivos provenientes de la Fuerza Armada Bolivariana.
Venezuela está en caída libre, con un constante deterioro del salario, debemos
estar al nivel de Haití y por debajo de Cuba. Sin embargo, no se escucha de
forma contundente que los candidatos denuncien en sus cuñas electorales a un
gobierno funesto que nos ubicó en el ranking como el país con la inseguridad y
la inflación más altas del mundo y que a pesar de eso, sigue regalando 100.000
barriles de petróleo diarios a Cuba.
No se oye que Chávez hizo entrega
de nuestra soberanía a Cuba, ni que Maduro es un pobre títere de los Castro.
Tampoco se oye nada sobre los narco-soles, ni sobre los incontables recursos
que salen de Pdvsa y de la Fuerza Aérea Venezolana para trasladar a jefes de
las narcoguerrillas de las FARC cada vez que van a Cuba.
Esta campaña electoral está
poniendo a prueba la capacidad de la clase política, no pueden conformarse
con la inevitable derrota que tendrá el gobierno y que revelan todas las
encuestas, los partidos políticos tienen que hacer su trabajo, animar y
movilizar a las masas. Uno espera que la campaña arranque entusiastas aplausos
de los ya convencidos por el cambio y que su mensaje logre modificar
sustancialmente el voto de ese gran porcentaje de chavistas arrepentidos, que
como todos, sufren las consecuencias de la ruina general y sólo les falta un
empujoncito para dar el salto con su voto castigo. Pero eso no lo van a
conseguir los candidatos con mensajes edulcorados como si participaran en una
especie de juegos florales.
A los dirigentes opositores les corresponde la
responsabilidad de que el cambio ansiado no se frustre. Llama la atención que
un hombre como Julio Borges, nada menos que el coordinador general del
principal partido de oposición, lanzó una publicidad sobre los venezolanos que
emigran sin ir a las causas del fenómeno ni a lo sustancial. Pareciera que esa
cuña radial la redactaron en una floristería o en una repostería.
Tic tac
No hubo sabotaje de la derecha ni
de paramilitares en la subestación eléctrica en el Táchira, según nuestras
fuentes, estaba sobrecargada desde hacía muchos años, cogió fuego, incendió otro
de los transformadores y salió de servicio. En cuanto al comando supuestamente
terrorista que entró en la S/E de Güigüe en Carabobo, se trató de unos
malandros que iban a robar herramientas, cables de control, cables y aluminio,
pero como está desabastecida, no se llevaron nada.
Vía El Nacional
Que pasa Margarita
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