Saturday, October 1, 2016

Gustavo Dudamel: un Venezolano en la Casa Blanca

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Gustavo Coronel


Un venezolano en la Casa Blanca, con el uso de la palabra, frente al Presidente de los Estados Unidos, frente al mundo. Que tremenda oportunidad de referirse al país oprimido, arruinado y humillado. Pero, como decía T.S. Eliot  en “The Cocktail Party”: “Aprendo mucho al observarte y oírte hablar, tomando nota de lo que no dices”.

 Dudamel dijo esto sobre la tragedia venezolana

En mi amado país Venezuela una crisis como esta está sucediendo actualmente. La gente está pasando sus días en busca de alimentos, medicinas y las necesidades de la vida”. Pero, de inmediato se fue por una tangente. En vista de la situación arriba existente, continuó:  “¿cómo podemos financiar la música – las artes – cuando las necesidades básicas no se satisfacen? Un artículo reciente planteó la siguiente pregunta: “¿puede El Sistema salvar a Venezuela?”. Para mí, la pregunta más apropiada sería:¿Puede Venezuela salvar a El Sistema? – que ahora es más importante que nunca para los venezolanos y para su esperanza”. .

Gustavo Dudamel perdió una excelente oportunidad, hablando en ese centro de poder mundial, de decir cuán urgente era lograr el regreso de Venezuela, ayudada por la comunidad internacional, al mundo civilizado, libre, democrático y próspero, donde no solo las artes sino el bienestar físico y espiritual de sus pobladores deba ser la primera prioridad. Añadir eso no hubiera tomado más de un minuto adicional y hubiera sido un gran gesto.  Pero Dudamel, una vez más, guardó silencio frente a la tragedia política venezolana  y se limitó a pedir ayuda para El Sistema. La reducción de la ayuda financiera a El Sistema en Venezuela  llevó a Dudamel a pedir esa ayuda, confirmando lo dicho por Churchill sobre los apaciguadores y colaboracionistas: “ tienen la esperanza de ser los últimos en ser comidos por el cocodrilo”. Y, también, confirmando lo atribuido a Edmund Burke: “Todo lo que los malos requieren para ganar es el silencio de los buenos”.

Ángel Alayón, en http://prodavinci.com/blogs/a-proposito-de-la-peticion-dudamel-por-angel-alayon/  comentó lo siguiente sobre el discurso:

Sólo se me ocurre una sugerencia para Gustavo Dudamel, ahora que entró a participar en el terreno de la política fiscal: no se quede en eso de pedir recursos. Eso es algo que harán todos los afectados por la crisis. Pase más bien a preguntarse cómo hacemos para que en Venezuela los bienes y servicios públicos necesarios se provean en las cantidades y con la calidad adecuadas; cómo hacemos para que no haya niños sin escuelas y para que quienes sí las tienen tengan una educación de calidad; cómo hacer para que enfermarse en Venezuela no sea sinónimo de muerte; cómo lograr que se pueda andar por la calle sin sentir miedo; qué debe hacerse para que las empresas puedan producir de forma abundante y suficiente. Pregúntese cómo hacemos para que Venezuela sea próspera, tanto como para que haya una expansión sin precedentes de inversión privada y nuevos emprendimientos con ambiciones globales. Pregúntese cómo hacemos para que se erradique la pobreza, para que haya democracia plena y para que en verdad, más allá de los discursos, haya oportunidades para todos en Venezuela. Hágalo. Porque en la construcción de ese país no sólo le irá mejor a El Sistema: nos irá mejor a todos.


“Debemos construir nuestra sociedad, sin importar nuestra profesión, con la ayuda de buenos gobernantes (no una narco-mafia!), denunciando a los déspotas que la destruyen. Una vez construida, la sociedad puede ser libre de expresarse con sus orquestas y con una vida artística en general, con el apoyo de todos los sectores. Gustavo vende la narrativa de que la educación musical nos va a salvar, como un opiáceo, para así escapar de una sociedad donde los niños no tienen como soñar. Yo prefiero presentarle a los niños la música como una celebración de una sociedad que hemos construido no solo atreviéndonos a soñar pero también involucrándonos en los procesos democráticos y defendiendo y procurando vivir en democracia.

Ante todo, yo veo a cada hombre, mujer y niño venezolano, como seres igualmente merecedores de ser salvados, sin importar sus habilidades musicales. Mi prioridad, y la prioridad de cada venezolano que conozco, es salvar a nuestra nación. Urgentemente. De hecho, no logro entender cómo alguien puede utilizar la importantísima plataforma de la Casa Blanca para discutir la música, aun cuando yo también soy músico y es de mi evidente interés promover las artes en medio de tanto sufrimiento diario en mi país. Me parece incoherente, disociado, insensible y de muy mal gusto”.




Fue una brillante oportunidad perdida para la Venezuela que anhela despertar de su pesadilla.

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