Pastor Heydra. Sin Rodeos
Estamos a cincuenta y cinco días de las elecciones
parlamentarias fijadas para el 6-D. Las cartas de la bipolarización están
echadas y dominan el escenario político, con una particularidad: Todas las
encuestas le dan una supremacía al bloque opositor que logró ser aglutinado en
la MUD, con un curioso añadido, la mitad de la población aun no ha definido por
quien votar o simplemente tiene un rechazo hacía las principales partes en la
contienda que representan, en lo fundamental, a los partidos políticos, en
desmedro de una sociedad civil ausente de todas las decisiones en materia de
postulación candidatural
Esta es la realidad. ¿Qué hará la ciudadanía? No es fácil
saberlo, aun cuando se pueden intuir algunas cosas. El descontento es casi
absoluto, abarca a “moros y cristianos” y es de esperarse que de alguna manera
“el voto castigo” se haga presente, ante las ejecutorias de un gobierno que no
acierta, desde hace un buen tiempo, en ninguna de sus decisiones económicas,
internacionales, políticas y sociales. Sin embargo hay que abrir un paréntesis
sobre sus posibles actuaciones. Tienen el poder. Y eso pesa mucho.
El cúmulo de problemas que afecta a la población es
abrumador. Ellos van desde la hiperinflación, las colas que generan la escasez,
el consecuente alza del costo de la vida; la presencia de un desempleo que se
hace cada día más notorio; al igual que la inseguridad, y la deficiencia en la
administración de los servicios públicos.
¿Se reaviva “la anti-política” que, estimulada por
poderosos grupos económicos, quiso emerger en los años 80 y 90? No creo, pero
si surgen muchos nódulos críticos hacia el comportamiento de las jerarquías
partidistas. Estas, en la falsa creencia de que por títulos nobiliarios son
dueñas del monopolio de la política y de los cargos de elección pública que de
ella se derivan, optaron por hacer una escogencia de candidatos reducida solo a
sus militantes.
Sobre esa escogencia son muchos los cuestionamientos que
han surgido. La generalidad de los candidatos solo obedecen de forma fiel las
directrices y caprichos de los jerarcas que los colocaron en esas posiciones,
sin importarles su trayectoria y su arraigo social, su actividad en el período
parlamentario que culmina. El carnet partidista es el único pase de entrega a
ese universo reservado.
Por lo demás, la propia dirigencia partidista no es la
más idónea. La del PSUV, manejando el mayor cúmulo de recursos que tuvo
Venezuela desde 1830, disminuyó el país a una caricatura sin valores y con
corrupción galopante. El fantasma del estalinismo como alternativa al
pensamiento, a la realidad, y a la creatividad se pasea en nuestros espacios
públicos. La de la MUD no se queda atrás ¿Son o no los mismos hombres que
dirigieron los fallidos procesos de 2002, la abstención de 2005 los que están
al frente de la misma, cambiando de línea, como una serpiente muda de piel,
solo que en el reptil es un proceso de evolución natural, y en el nuestro es
una involución que demuestra su incapacidad para conducir los asuntos del país
¿Esto quiere decir que no tenemos opciones viables? No,
solo que deben ser desplazados mecanismos de gerencia política caprichosos y
atrasados, y esperar el surgimiento de nuevas modalidades de entendimiento e
interacción, donde los jerarcas de hoy no son los más idóneos.
La crisis que vive Venezuela es muy profunda. No es un
“slogan” afirmar que sin el concurso de sus mejores voluntades, no sacaremos a
este país hacia adelante en el próximo cuarto de siglo. Japón y Alemania, luego
de la II Guerra Mundial, lograron sus “milagros económicos”, devastados y con
recursos exteriores en ese tiempo ¿Somos menos los venezolanos, con el caudal
de riqueza que tenemos? Hay un requisito “sine qua nom”, darle un vuelco a la
dirigencia enquistada en las posiciones de poder.
pastorheydra24680@gmail.com @PastorHeydra
Via Que pasa Margarita
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