Saturday, November 28, 2015

James J. Buchanan y la elección pública

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James M. Buchanan y la 'elección pública'



José Ramón Álvarez Rendueles
El País

Octubre 22, 1986
http://elpais.com/diario/1986/10/22/economia/530319602_850215.html
La teoría de la elección pública se sitúa entre la economía y la ciencia política y consiste en estudiar, desde el punto de vista del economista, todas las decisiones que se toman en el sector público y en la economía pública, siempre partiendo de la base de que el individuo es quien ha de decidir. Para el autor del artículo, que no puede ocultar su satisfacción por el hecho de que la Academia Sueca haya otorgado a James M. Buchanan el último Premio Nobel de Economía por sus investigaciones sobre la public choice, ésta consiste en un estudio de lo que se ha llamado el intercambio político, en paralelo al intercambio del mercado.

James M. Buchanan, reciente premio Nobel de Economía, investiga en la actualidad en un campo, el de la economía política constitucional, que representa la última fase, por el momento, de una vida académica e investigadora dedicada fructíferamente al estudio de la economía desde una perspectiva nueva, la llarriada teoría de la elección pública, que comenzó aplicando en el, campo de la Hacienda pública al final de los años cuarenta.Conocí las aportaciones de Buchanan sobre el estudio de la deuda pública y sus argumentos sobre la analogía de la

misma con la deuda privada, y su transferencia a generaciones futuras, cuando estudiaba Hacienda Pública en la Universidad Complutense de Madrid, en el curso que impartía mi maestro el profesor Fuentes Quintana. Era el año 1961, tres años después de la publicación de Los principios de la deuda pública (1958), una de las obras de Buchanan cuando éste centraba su atención en los problemas hacendísticos. Su manual Las haciendas públicas, cuya primera edición apareció en 1960, fue para mí de habitual consulta en las clases que comencé a explicar a partir de 1964.

Y el trabajo que me sirvió como tesis para obtener el grado de doctor en Ciencias Económicas (publicado corno libro con el título Valoración actual de la imposición sobre el consumo, IDE, 1973) encontró inspiración y ayuda en varias obras del último premio Nobel de Economía. Tanto mis trabajos posteriores como las explicaciones a mis alumnos se han beneficiado de las aportaciones, abundantes y siempre brillantes y esclarecedoras, del profesor Buchanan.

A finales de 1973 apareció en España la versión en castellano de una obra capital de Buchanan, La Hacienda pública en un proceso democrático, en cuya traducción trabajé durante bastante tiempo, una obra para la que preparé un prólogo con la intención de subrayar el interés y la utilidad del nuevo enfoque para dar un planteamiento más significativo a la Hacienda pública.

Este fue el motivo que me sirvió para entablar una relación directa con James M. Buchanan, y el trabajo que supuso la traducción de su obra citada me convirtió en un defensor de la nueva perspectiva, la de la elección pública, como saben bien mis alumnos y muestran mis publicaciones. Todo lo anterior explica que dedique muy gustoso unas horas del fin de semana a escribir esta breve nota sobre el último premio Nobel de Economía, accediendo así a la amable invitación de EL PAÍS.


La 'public choice'
James M. Buchanan nos ha contado que cuando comenzó a estudiar economía en la universidad de Chicago era un convencido defensor del papel del Estado en la vida económica, un dedicated socialist, como tantos universitarios de su tiempo. Eran los últimos años de la década de los cuarenta, y bastaron seis semanas de explicaciones del profesor F. H. Knight -según ha dicho el propio Buchanan- para que se convirtiera en un firme defensor de la organización de la vida economica a través del mercado.

En 1957 fundó Buchanan el centro T. Jefferson para Estudios de Economía Política, en la universidad de Virginia, junto con Warren Nutter, con el deseo de "preservar el ordenamiento social basado en la libertad individual", no sin despertar algunas sospechas por su sesgo ideológico.

Comenzó entonces un período -lo que se ha dado en llamar la década de Charlotsville (1957-1967)- en el que Buchanan trabajó sobre su nuevo planteamiento metodológico para el estudio de la Hacienda pública (inicialmente expuesto en La teoría pura de la Hacienda pública. Sugerencia de un enfoque, 1949), según el cual el individuo es el demandante de bienes y servicios públicos -no el Estado o un organismo abstracto, como suponía la Hacienda tradicional-, y es esta demanda -o elección- y la demanda colectiva de bienes públicos y su formación, junto con el proceso de elección de las instituciones fiscales mediante las que se van a financiar dichos bienes, lo que ha de estudiar la Hacienda pública en un sistema político democrático. Enfoque que se encuentra ya en la obra de K. Wicksell, de finales del siglo pasado, y en los principales autores de la scienca dellafinanze italiana, desde F. Ferrara hasta A. de Viti de Marco y L. Einaudi, como ha mostrado Buchanan en un trabajo que preparó tras una larga estancia en Italia.

Una obra capital de James M. Buchanan en este período, fruto de su enfoque, fue El cálculo del consenso (1962), que escribió junto con G. Tullock, el segundo gran artífice de la Escuela de la Elección Pública, obra en la que se analiza "la organización política de una sociedad de hombres libres" desde la perspectiva del economista.

A partir de entonces empezó a definirse el nuevo enfoque como "el análisis económico del proceso político", esto es, el estudio de la toma de decisiones sobre la provisión de bienes públicos y sobre el establecimiento de impuestos a partir de la hipótesis -una realidad en una democracia- de que el individuo es el soberano en el campo de los bienes públicos, al igual que en el de los bienes privados.

Y que si bien para estos últimos el mercado funciona adecuadamente, el "sisterna del presupuesto", utilizado para la provisión de los bienes públicos o sociales, debe estudiarse análogamente y con los mismos supuestos, en términos económicos, colocando al individuo en el centro del análisis.

Frente a este enfoque, la Hacienda tradicional ha supuesto que las decisiones sobre bienes públicos e impuestos se toman por el Estado o un déspota benévolo, sin participación directa del ciudadano.

La nueva perspectiva metodológica aplicada a la Hacienda se plasmó de manera brillante en La Hacienda pública en un proceso democrático (1966), obra ya mencionada, así como en La demanda y oferta de bienes públicos (1968), libros escritos en sus últimos años en Charlotsvílle (Virginia, EE UU).

En la costa californiana, en un breve período de alejamiento de Virginia, Buchanan escribió Coste y elección (1969), y pronto fundó un nuevo centro, que ya llevaría el nombre de Elección Pública.

James M. Buchanan y G. Tullock habían fundado la Sociedad de la Elección Pública en 1963, y pocos años después comenzaron a aparecer publicaciones relacionadas con el nuevo enfoque, así como la revista Papeles sobre la Toma de Decisiones en el No Mercado, revista

que en 1968 pasó a llamarse Elección Pública y que aparece desde entonces regularmente.

En 1969, Buchanan y Tullock fundaron el Centro para el Estudio de la Elección Pública en el Instituto Politécnico de Virginia, en Blacksburg, y pronto comenzó la internacionalización del movimiento, del enfoque de la llamada Nueva Escuela de Virginia, de la perspectiva de la elección pública.
Economía y política
La teoría de la elección pública está situada entre la economía y la ciencia política, y consiste básicamente en estudiar con el método y las herramientas del economista el proceso de decisiones que se toman en el campo del sector público, en el campo de la economía pública, siempre partiendo de que el individuo es quien ha de decidir.

Se trata de un estudio de lo que se ha llamado el intercambio político, en paralelo al intercambio del mercado: aquél sirve para satisfacer necesidades individuales públicas o sociales, mientras que el mercado funciona para la satisfacción de las necesidades privadas. De ahí que se estudien materias como demandas individuales y colectivas de bienes públícos, los comportamientos en el campo económico de los partidos políticos, el funcionamiento de los grupos de presión, el funcionamiento de los aparatos burocráticos en la oferta de bienes públicos y, finalmente, la teoria económica de las constituciones o la economía constitucional.

A partir de 1969, el avance de la Nueva Escuela de la Elección Pública ha sido rápido e intenso. Desde 1975, James M. Buchanan ha concentrado su atención en el nivel constitucional, como reflejan sus obras Los límites de la libertad (1975); La democracia, en déficit (1977), escrita en colaboración con R. Wagner; El poder de establecer impuestos (1980), y el último libro, La razón de las reglas. Economía política constitucional (1985), escrito en colaboración con G. Brennan.

El contenido fundamental de estas obras gira sobre la necesidad de establecer límites constitucionales al incremento del gasto público, ante su enorine expansión en estos años, así como introducir limitaciones, también al máximo nivel legal, a las enormes facultades de establecer impuestos que tienen los Gobiernos modernos, en contraste con lo que ocurre en otras parcelas de, la vida económica.

Desde 1983, el Centro de la Elección Pública funciona en otra universidad nortearnericana, también en Virginia, la George Mason University, más próxima a los centros de poder de Washington.

He pensando muchas veces que James M. Buchanan merecía ser galardonado con el Frernio Nobel de Economía. Desde que en 1982 J. R. Shackleton y G. Locksley incluyeron a Buchanan entre los seleccionados para su obra 12 economistas contemporáneos, en función de la originalidad de su contribución y de su influencia en los demás economistas, empecé a ver más próxima la concesión del Nobel al fundador de la Escuela de la Elección Pública. La Academia Sueca ha otorgado por fin el Premio Nobel a James M. Buchanan, y cen ello ha reconocido justamente el trabajo brillante de 40 años y la gran aportación que a la cilencia que John M. Keynes llamara lúgubre ha supuesto la teoría de la elección pública.
José Ramón Álvarez Rendueles (Gijón, Asturias. 1940). Doctor en Ciencias Económicas, con premio extraordinario, y licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. En 1964 ingresa en el Cuerpo de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado, siendo catedrático de Universidad desde 1973. es presidente de 13 Sociedad Española de la Public Choice Society y presidente del Banco Zaragozano.



De la actividad realizada en la Administración Pública cabe destacar su condición de Economista del Estado en el Ministerio de Agricultura y en la Comisaría del Plan de Desarrollo, ha sido Jefe de Gabinete de Estudios de la Comisaría del Plan de Desarrollo, Director del Instituto de Desarrollo Económico, Secretario General Técnico del Ministerio de Hacienda, Subsecretario de Economía Financiera, Secretario de Estado de Economía, Gobernador del Banco de España, Gobernador

Alterno por España en el Fondo Monetario Internacional y en el Banco Mundial.

En el sector privado ha sido Director Adjunto de Estudios de la Confederación Española de Cajas de Ahorro, Presidente del Consejo de Administración de Juliana Constructora Gijonesa de Caudal, S.A., de Corporación Financiera Reunida, S.A. y del Banco Zaragozano. Asimismo ha sido miembro del Consejo de Administración de Uninsa, Ensidesa, Hunosa, Urbis, Banco Exterior de España, Dragados y Construcciones, Hispano Olivetti, Iberduero, Mare Nostrum, Portland Valderrivas, Aristraín, Grucysa, Cofipsa, Duro Felguera, Arbed y Aceralia.

Doctor Honoris Causa por la Universidad Santa María de Caracas, es asimismo Presidente de las Fundaciones Príncipe de Asturias y Patrono del Pro Real Academia Española, del Centro de Estudios Monetarios y Financieros (Banco de España), de la Universidad Pontificia de Salamanca, de la Universidad Complutense de Madrid, de Sanitas y de la Orquesta de la Cámara Reina Sofía. Pertenece al Colegio de Economistas y al Colegio de Abogados de Madrid y es miembro de la Royal Economic Society. Por último mencionar su condición de Académico de la Real Academia de Ciencias y Financieras de Barcelona.


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