Wednesday, December 28, 2016

2017: China pisará fuerte

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Beatriz De Majo

28 DE DICIEMBRE DE 2016 12:34 AM
Hace un mes que se encuentra publicado el segundo papel oficial de posicionamiento político del gobierno chino en torno a Latinoamérica y el Caribe. Evidentemente, al ser un documento de circulación pública sus términos han sido pasados por un cedazo, su lenguaje reviste un tono protocolar adecuado y no se le mete el dedo en el ojo a nadie. Es por ese tono desprovisto de aristas y químicamente puro que el mismo debe ser estudiado con especial cuidado.
No es solo que la gran nación devela sus intenciones en relación con un muy vasto continente en expansión con 625 millones de almas en su interior, sino que, al estar ubicado geográficamente en la trastienda de Estados Unidos, y en el momento de un importante viraje en las políticas externas del gigante norteamericano, la significación de cada palabra proveniente del Partido Comunista chino debe ser revisada dos veces. Es de hacer notar que para el momento en que el mismo fue dado a conocer ya había ocurrido la elección que le dio la victoria al candidato republicano.
Dos cosas son sobresalientes: la primera es que siendo que la relación actual entre las dos regiones tiene un componente comercial protuberante, ese es seleccionado como el eje de las relaciones futuras, aun cuando de soslayo se tratan en él temas como la cooperación, lo militar, lo social y en menos grado lo político.
El documento deja claro que las políticas y acuerdos bilaterales comerciales con países latinoamericanos y del Caribe tendrán una menor importancia frente a los esfuerzos que se harán en áreas multilaterales en donde se privilegiará la consolidación de un grupo fuerte de comercio intrarregional con el pacífico. Este ya existe, y en él China mantiene el liderazgo total: el Acuerdo de Libre Comercio de Asia-Pacífico.
Dentro de lo muy novedoso de este posicionamiento, en comparación con el último emanado del gobierno que data de 2008, es que las inversiones mixtas de capital privado y público revestirán, a futuro, una importancia vital, con énfasis hecho en los sectores de infraestructura y producción industrial. Esta es una práctica que ya viene siendo utilizada en países como Brasil, México, Venezuela y Colombia, pero que ahora se transforma en una política a la que se asignarán gruesos fondos de financiamiento. También lo agrícola y lo agro-industrial ha ocupado un espacio relevante dentro de las nuevas políticas, lo que solo refuerza las acciones que hasta ahora vienen siendo desarrolladas en algunos países ribereños del Pacífico.
Pareciera que es la intención de China disputarle el liderazgo que tradicionalmente Estados Unidos ha ejercido en Latinoamérica. Este deseo explícito de presencia regional más incisiva, unida a las menciones a la cooperación en el frente político, a la interacción militar y temas como la seguridad informática o “no convencional” hacen pensar en un estrechamiento de vínculos en torno a los que la gran nación del norte tendrá una posición que asumir, más temprano que tarde.
Dentro del tablero de fuerzas políticas y económicas que jugarán en la escena global durante el año 2017 a raíz del acceso al poder de Donald Trump, se nos presentarán reacomodos, por decir lo menos, interesantes. La Rusia de Putin jugará un papel relevante, no cabe duda, pero la que comenzará el año pisando fuerte en ese ajedrez de fuerzas va a ser esta nueva China con intereses novedosos y claramente enunciados en un papel oficial.

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