RUTH CAPRILES| EL UNIVERSAL
jueves 20 de marzo de 2014 12:00 AM
¿Qué significa vivir en un municipio bajo estado de sitio? El otrora próspero vecindario convertido en ghetto; constreñidas entradas y salidas para los buenos vecinos pero abiertas, de noche o bajo el humo de bombas tóxicas, a los colectivos asesinos que entran por las puertas evanescentes, abiertas por los guardias para que disparen a mansalva, o directo contra jóvenes, vecinos o transeúntes. Asesinos mercenarios; fuerzas paramilitares que hacen el trabajo sucio que los militares no hacen pero autorizan y facilitan.
Hay tres etapas del desarrollo de la paranoia colectiva (s/ L. Zoja, 2013). La primera es el pogrom, el guetto acosado por la violencia colectiva restringida a una comunidad; luego es la expulsión colectiva con masacres y deportaciones; luego el genocidio. Estamos en el 1er. estadio: el guetto constreñido y asaltado, pero con nuestro tumbaíto característico; ese como-si, ese proceder de laíto. El guetto será tropical. Nada de Venecia o Varsovia. Y pa'qué ocuparse con deportaciones que requieren organización. Este será un guetto abierto, con tiendas de campaña verdosas desteñidas, tendidas bajo los chaguaramos quemados sobre las plazas arrasadas, eventos populares organizados por las fuerzas de ocupación, el guetto abierto al pueblo que terminará por convertir el municipio más próspero del país en tierra de nadie.
Sólo puede uno pensar en la posibilidad de impedir que nuestro proceso llegue a la 2da. etapa. Y rogamos por que el mundo internacional se dé cuenta de la gravedad de la situación de los derechos humanos en Venezuela y ayuden para evitar el conflicto.
Mientras tanto, nosotros sólo podemos aferrarnos a esa posibilidad y pensar. ¿Qué hace la resistencia bajo estado de sitio? Las resistencias de la historia universal se re- inventan, dan con nuevas formas de manifestar su protesta; de permanecer dignos, al menos, bajo estado de sitio militar e ideológico. Cosas imaginaremos. Cosas veremos, Sancho. Que estamos en el trópico y aprovecharemos el tumbaíto.
Hay tres etapas del desarrollo de la paranoia colectiva (s/ L. Zoja, 2013). La primera es el pogrom, el guetto acosado por la violencia colectiva restringida a una comunidad; luego es la expulsión colectiva con masacres y deportaciones; luego el genocidio. Estamos en el 1er. estadio: el guetto constreñido y asaltado, pero con nuestro tumbaíto característico; ese como-si, ese proceder de laíto. El guetto será tropical. Nada de Venecia o Varsovia. Y pa'qué ocuparse con deportaciones que requieren organización. Este será un guetto abierto, con tiendas de campaña verdosas desteñidas, tendidas bajo los chaguaramos quemados sobre las plazas arrasadas, eventos populares organizados por las fuerzas de ocupación, el guetto abierto al pueblo que terminará por convertir el municipio más próspero del país en tierra de nadie.
Sólo puede uno pensar en la posibilidad de impedir que nuestro proceso llegue a la 2da. etapa. Y rogamos por que el mundo internacional se dé cuenta de la gravedad de la situación de los derechos humanos en Venezuela y ayuden para evitar el conflicto.
Mientras tanto, nosotros sólo podemos aferrarnos a esa posibilidad y pensar. ¿Qué hace la resistencia bajo estado de sitio? Las resistencias de la historia universal se re- inventan, dan con nuevas formas de manifestar su protesta; de permanecer dignos, al menos, bajo estado de sitio militar e ideológico. Cosas imaginaremos. Cosas veremos, Sancho. Que estamos en el trópico y aprovecharemos el tumbaíto.
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