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César Miguel Rondón
Ayer en horas de la noche leí un tuit extraordinario, un tuit que
resumía lo que se había vivido en la muy emblemática Plaza Altamira de
Caracas: “La Plaza amaneció militarizada y atardeció civilizada”. En
efecto, allí se resumía absolutamente todo lo que había ocurrido. Ayer
temprano, recordaran ustedes, comentábamos con algo de estupor la
sorpresa que nos llevamos, al venir a trabajar, encontrar que estábamos
en una ciudad en guerra. Más de 1000 efectivos -en total 1.200-
uniformados, no para disolver manifestaciones, no con mascaras ni
escudos, sino preparados para la guerra, con cascos de hierro, chalecos
antibalas, armas largas. Habían tomado todo el municipio, desde Los
Palos Grandes hasta la Castellana, que fue el recorrido que hicimos.
Todo estaba lleno de militares. Y a esa hora dos Ministros, Miguel
Rodríguez Torres y Delcy Rodriguez, declaraban sobre cómo habían decidió
recuperar -“liberar”- la Plaza Altamira. Las humoradas que no faltan
entre los venezolanos empezaron correr, y en tiempos del tuiter
corrieron mucho más rápido. Elías Pino Iturrieta advirtió que luego de
las Termópilas, la Batalla del Waterloo, la Batalla de Ayacucho, la de
Altamira también estaba entre las grandes batallas de la historia. ¡Por
fin el Gobierno había logrado librar una gran batalla y había liberado
el territorio de Altamira! Trajeron a los obreros de limpieza del Aseo
Urbano del Municipio Libertador para que limpiaran el Municipio Chacao,
con lo cual prácticamente le daban una bofetada al Alcalde Muchacho;
como diciéndole: tú no gobiernas en tu Municipio, nosotros te lo vamos a
Gobernar. El susto inicial, por supuesto, nos llevó a pensar: esto
significa la intervención del Municipio, la intervención de la Policía
Municipal, ¿qué va a ocurrir con el Municipio? Pero aparentemente la
cosa no llegó tan lejos, y luego les transmitimos las declaraciones de
Ramón Muchacho tras haberse reunido con los dos ministros en la plaza.
Trajeron colchones inflables para que los niños brincaran, una especie
como de “Viva la gente” o de Disney en plena Altamira. La imagen a juro
de la paz y la felicidad totales. Pero, eso sí, era una ciudad tomada.
Transeúnte que pasaba, transeúnte que le pedían que abriera el maletín,
que abriera el morral. Todos, pues, pasamos a ser sospechosos -como los
somos desde hace mucho tiempo ya en este país-. Cualquier persona es
sospechosa ¿De qué? De lo que sea. Pero sospechoso en todo caso de no
estar con el Gobierno. Así fueron pasando las horas del día. Entonces,
un grupo de señoras que estaban en la iglesia Don Bosco, bajó rosario en
mano y con unas pancartas colocadas en sus espaldas. Empezaron a rezar
el rosario en la plaza. De nuevo un tuit –herramienta que en estos
tiempos ha pasado a cobrar un valor muy singular-, transmitió las
imágenes de las señoras, y poco a poco se fue acercando más y más
gente. Entre las 5 y 30 y las 6 de la tarde, ya se había hecho un
inmenso S.O.S humano en los alrededores de la plaza. Hasta que llegó el
momento en que la multitud tomó la plaza toda, y, al tomarla, la Guardia
armada tuvo que irse replegando. No es que estaban allí para brincar en
los colchones de aire, como quizás habría soñado el Ministro Rodríguez
Torres y seguramente el Presidente Maduro. No. Estaban allí para
protestarle y reclamarle a los Guardias Nacionales, porque el espíritu
de protesta se mantuvo intacto. Corrió la voz de que Maduro daría una
cadena desde la Plaza Altamira, como para decir: miren aquí estoy,
planté bandera en territorio enemigo. Pero no sólo no pudo hacer cadena
desde la plaza, no pudo o no tuvo ánimos, para hacerla desde ningún
sitio. Eso no es poca cosa.La jornada de ayer evidencia mucho. Evidencia
que hay un ánimo de protesta fundamental que no se va a acabar porque
saque usted todo el ejército a la calle. En segundo lugar, evidencia que
no hay miedo. Ya no hay miedo en los venezolanos frente al Gobierno.
Usted le saca 1.000 hombre armados y vendrán 5.000, 10.000, 20.000
civiles a seguir en las calles. Y eso es muy importante. Y un último
elemento tanto o más importante: la manifestación de ayer en Altamira
fue la más multitudinaria y efectiva de todas las que ha habido en estos
34 días de protesta. Es decir, las guarimbas y su violencia, que según
las últimas encuestas son rechazadas por una inmensa mayoría, no son la
vía. ¿Qué viene después de esa plaza, digamos, recuperada, civilizada,
de ayer? No lo sé muy bien, pero el señor Maduro debe estar bastante
preocupado preguntándose lo mismo.
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