Saturday, December 10, 2016

El cono monetario y la inflación

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Eddy Reyes Torres

El pasado fin de semana, las autoridades del Banco Central de Venezuela sorprendieron a tirios y troyanos al publicar en la página oficial de la institución la decisión de modificar el cono monetario. En específico, el BCV informó que seis nuevos billetes (de 500, 1.000, 2.000, 5.000, 10.000 y 20.000 bolívares) y tres monedas (de 10, 50 y 100 bolívares) se sumarán al grupo de monedas y billetes que circulan legalmente en el país. Igualmente, el mencionado instituto indicó que la ampliación del cono monetario hará más eficiente el sistema de pagos, facilitará las transacciones comerciales y minimizará los costos de producción, reposición y traslado de especies monetarias, lo que se traducirá en beneficios para la banca, el comercio y la población en general. Finalmente señaló que se anunciará oportunamente las características y los elementos de seguridad que identifican a las nuevas especies monetarias, con el propósito de garantizar que la ampliación del cono sea asumida con confianza y facilidad por toda la ciudadanía.
No dudamos de que la decisión fue el triste resultado de la debacle que se ha producido como consecuencia de las erradas decisiones económicas del gobierno de Nicolás Maduro y la disparatada política monetaria que ha ejecutado el propio ente emisor que han terminado por colocar a la ciudadanía en la situación de lidiar con una escalada de precios bestial, producto de la agresiva devaluación de nuestra moneda, al momento en que se experimenta una aguda escasez de billetes de 50 y 100 bolívares, los de mayor denominación hasta ahora. Así, aunque la decisión es correcta, la misma se adopta de manera tardía.
Lo últimamente señalado es especialmente relevante, toda vez que la estructura que tengan nuestras monedas y billetes debe estar siempre asociada a la realidad inflacionaria del país. De no existir esa correspondencia, la decisión que ahora se ha adoptado y que tardará varios meses en hacerse efectiva, se transformará en poco tiempo en un paliativo circunstancial. De allí la necesidad de que los venezolanos entendamos claramente la estrecha relación que hay entre la inflación y el cono monetario.
Nuestro país tiene en este momento el indeseado privilegio de ostentar la más alta inflación del mundo. Se trata de un fenómeno catastrófico que se manifiesta en el aumento continuo y persistente del nivel general de precios que arruina a la mayor parte nuestra sociedad, especialmente a los asalariados y pensionados, beneficiando tan solo a la capa más alta de la población, específicamente a la boliburguesía vinculada al gobierno.
Todos los venezolanos deben saber que el Estado es quien debe velar por un comportamiento sano de la economía y sus diferentes variables. Esa es la razón por la cual el BCV tiene el mandato constitucional de garantizar la estabilidad de los precios y preservar el valor interno y externo de nuestra unidad monetaria (artículo 318). Lamentablemente, quienes dirigen dicho organismo han actuado mayormente al margen de la Carta Magna y la ley que regula sus funciones. Así, por ejemplo, el factor determinante en el deterioro económico, que en las últimas tres semanas se ha exacerbado, ha sido la reciente emisión inorgánica de dinero por la vía de cuantiosos préstamos a Petróleos de Venezuela que ha duplicado la circulación monetaria. Como consecuencia de eso, el volumen de dinero en la economía ha aumentado en mayor proporción y rapidez que los bienes y servicios que se producen, derivándose de ello un aumento significativo de los precios.
Por supuesto que hay otras circunstancias que de una u otra forma también jalonan en el mismo sentido, tal es el caso de la incertidumbre política en materia de elecciones; las constantes manifestaciones del gobierno de que permanecerá en el poder más allá del 2018; la reticencia de cambiar la políticas económicas en general y la incapacidad para resolver los serios problemas en materia de alimentación, seguridad y salud. Por lo tanto, cuando Nicolás Maduro aparece en cadena nacional asignando las culpas de la inflación actual y la subida abrupta del tipo de cambio al imperio norteamericano, DolarToday, los empresarios codiciosos y hasta a los marcianos, le está mintiendo descaradamente al país. La única verdad es que la responsabilidad de esa situación recae en él y las autoridades del BCV.
En resumen, si bien estamos de acuerdo con la decisión de ajustar de manera significativa nuestro cono monetario, no podemos compartir la perversa actuación del BCV de prestar desaforadamente dinero a Pdvsa y, además, no presionar al gobierno a ejecutar una sensata política de ajustes. De continuarse por esa ruta, lo que nos espera es entrar de lleno en la autopista de la hiperinflación, con todos los terribles males que de allí se derivan. Y ahí sí es verdad, señores, que se encarama la gata sobre la batea.

@EddyReyesT

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