Tuesday, August 23, 2011

El teniente coronel en su laberinto

En: http://www.eluniversal.com/2011/08/23/el-teniente-coronel-en-su-laberinto.shtml

DAVID UZCÁTEGUI |  EL UNIVERSAL
martes 23 de agosto de 2011  11:37 AM
En estos días extraños del gobierno chavista, con el ruido que hace en el ambiente la situación aún no suficientemente aclarada de la salud presidencial, se ha hecho más presente que nunca ese aire militarista que tanto le gusta, que tanto le preocupa, a este proyecto político.

Fueron ellos mismos quienes abrieron esas peligrosas puertas que parecían definitivamente clausuradas, con su irrupción a tanquetazo limpio en la historia venezolana el 4 de febrero de 1992, haciendo de la boina roja y el uniforme de campaña íconos partidistas que buscaban resucitar la presencia de lo castrense en la política, algo que con mucho trabajo se estaba quedando atrás tras hacer tanto daño al país. Un fantasma siempre presente en el continente de los cachuchazos.

Seguramente fueron los hoy arrepentidos y renegados asesores extranjeros -desde el fallecido Norberto Ceresole hasta Heinz Deiterich- quienes aconsejaron exacerbar el morbo castrense como empaque para una revolución sin mucho contenido pero con necesidad de hacer ruido para prolongarse en el poder.

Y fue así como comenzamos a ver pulular militares en los cargos públicos, como el camaleónico mandatario se ponía, se quitaba y se volvía a poner un uniforme que ya no le correspondía, como se volvió show y espectáculo la estética militar en cuanta cadena improvisada e impuesta ha llenado esta década ya larga.

Y hoy, una vez más, se vuelve a lo militar como eje de la discusión. Y es el mismo gobierno quien lo pone en la agenda.

Le interesa decir que la Fuerza Armada está con él, le interesa ponerle el apellido de bolivariana para partidizarla y atemorizar a todo aquel que cometa la osadía de estar en la acera contraria. Le gusta asumirla como una guardia personal, y por supuesto teme que alguien piense en la deslealtad o la institucionalidad del componente militar.

Es imprescindible en este momento para el gobierno mantener este tema en la agenda de discusión pública. O al menos así lo ven ellos. Y es que piensan que no hay mucho argumento más para defender esto que vivimos. Porque, en contrapartida, la infraestructura del país se cae a pedazos. Los apagones continúan, la vialidad se desmorona, Caracas bate récords de asesinatos, trabajadores de todas las áreas protestan, no se consiguen los alimentos y el sueldo se lo come la inflación.

Como corolario de esto, aparece en escena la misteriosa enfermedad del Presidente. Unos dicen que lo ayuda, que la compasión gana votos. Otros creen que el mostrar su vulnerabilidad ha despojado de aura al hombre que una vez pareciera fuerte y predestinado, para mostrarlo sin más alcance que cualquier otro ser humano.

No hay manera de negarlo, la revolución se deteriora por todos los flancos. Perdió el brillo y la euforia que la excusaba de trabajar. Y con casi tres lustros en el poder ya es inocultable que no hizo lo que debía hacer. Se le pasó su cuarto de hora.
Y entonces la revolución vuelve a sus orígenes. El argumento que le queda es "la Fuerza Armada está conmigo". No sea cosa, no vayan a pensar.

Es triste que un gobierno que llegó al poder democráticamente, al cual se le perdonó su pasado de asonada con las armas de la República, termine desempolvando de nuevo un expediente que nunca ha terminado de engavetar porque siempre es bueno tenerlo a mano por si acaso.

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