MARIANELLA
SALAZAR
En el
documento de la Conferencia Episcopal Venezolana del 9 de julio, en el que se
aborda sin anestesia la grave crisis del país, se exige restituir el control
del Estado en las mal llamadas “zonas de paz” y las considera inaceptables: “En
ellas los cuerpos de seguridad del Estado no pueden ingresar ni actuar sin
orden superior. Extensas zonas de algunos municipios están actualmente bajo el
control de bandas anárquicas y delictivas que actúan allí impunemente. Eso es
inaceptable y en esos sectores debe restituirse el control del estado y de la
ley”. El papa Francisco al finalizar su reciente gira expresó que “la CEV
trabaja para fomentar un poco de paz en el país, pero no existe ningún tipo de
mediación”. Es lamentable que Maduro no escuche a la Iglesia, que no hace otra
cosa que impartir valores y lecciones de dignidad. La violencia desatada el
lunes en la Cota 905, entre el hampa y los cuerpos de seguridad, que arrojó al
menos 15 muertos y más de 130 personas detenidas, alcanzó niveles nunca vistos
en el mundo civilizado. El ministro de Relaciones Interiores, mayor general
Gustavo González, afirma que por instrucciones del presidente Maduro ese
operativo de seguridad –Operación de Liberación del Pueblo (OLP)– “se hace para
liberar al pueblo de las bandas criminales”. Todos los enfrentamientos
sucedidos en cadena durante los últimos meses y semanas demuestran el
estrepitoso fracaso del Movimiento por la Vida y la Paz, en el que aparece como
responsable el ex viceministro de Seguridad Ciudadana José Vicente Rangel
Ávalos, quien entró en comunicación con los líderes de las bandas criminales
como si se tratara de aliados revolucionarios y les ofreció salvoconductos, con
la garantía de que los cuerpos de seguridad no podían entrar a las zonas
comanches que ellos controlan. Allí está el resultado, hasta la caravana
blindada de un ministro – Pedro Infante, titular de la cartera de Deportes– fue
atacada a tiros y tuvo que protegerse en un cuartel de la policía de Caracas.
Entonces es cuando el gobierno apela a operativos efectistas y esporádicos. Por
uno similar en octubre del año pasado, en el que murieron algunos líderes de
colectivos en el edificio Manfredi de Caracas, fue destituido el ministro
Rodríguez Torres. Los colectivos pidieron su cabeza. En ésta oportunidad, los
jefes de las bandas y los pranes ¿pedirán la salida del actual titular de
Relaciones Interiores?
Tic
tac
Perla del
Caribe: según fuentes de inteligencia, el negocio secreto que manejaban Rafael
Ramírez y Fidel Castro –autorizado por Chávez–, con la venta de petróleo a
países de Petrocaribe, consistente en un dólar de comisión por cada barril
recibido, ahora estaría en manos de Raúl Castro, con el supuesto visto bueno de
Cilia y Diosdado.
Corte de
patas: después de su fracasado intento de ser recibido en el Vaticano y de que
el papa incluyera a Venezuela en sus giras, Maduro quiere entrevistarse con
Francisco cuando visite Cuba en septiembre. Los cubanos no lo permitirán, así
como impidieron que el papa Benedicto, en su visita a La Habana, saludara a
Hugo Chávez cuando agonizaba en Cuba. Y eso que se lo rogó a Raúl.
“Misión evangélica”: el castigo a los licoreros
con un alza de 300% a 500% sobre los altos precios de hoy conduce a la quiebra
del sector, expone a 400.000 empleados a quedarse sin trabajo y convertir
millones de consumidores en abstemios. En la nueva legislación de impuestos al
alcohol metió la mano un sector evangélico fundamentalista del Ministerio de
Finanzas y de la Fuerza Armada que quieren acabar con el supuesto pecado
etílico.
Vía El Nacional
Que pasa Margarita
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