Donald Trump sigue sacando rédito político -al menos a
corto plazo- de sus ataques a los inmigrantes y a México. Una encuesta del
diarioUSA Today lo sitúa ahora a la cabeza de las preferencias de
los electores de la lista de 15 aspirantes a hacerse con la candidatura
republicana para las elecciones presidenciales de 2016.
Pero como todas las encuestas,
sobre todo a tanta distancia aún no solo ya de los comicios, sino incluso de
las primarias que a lo largo de 2016 irán depurando la lista de candidatos, la
letra pequeña cuenta, y mucho. Y en ella la ventaja de Trump se diluye
claramente.
Cierto es que, según el sondeo, en estos momentos Trump lidera el campo republicano con un 17 % de los apoyos.
Su rival más inmediato, Jeb Bush, le sigue con 14 %. Ningún otro de los
aspirantes republicanos consigue un apoyo de dos dígitos.
Pero -y el pero es grande- el
triunfo de Trump no es absoluto, advierte el propio periódico. Para empezar, la
diferencia entre Trump y Bush entra dentro del 3 % de margen de error de esta
encuesta realizada entre mil adultos entre el jueves y el domingo pasados.
Además, cuando se estrecha la
carrera su ventaja sigue achicándose. Sobre todo cuando se le pone frente a la
candidata demócrata más fuerte, Hillary Clinton, el empresario devenido en
político saca la peor nota de los siete aspirantes republicanos más
aventajados: mientras que por ejemplo Bush solo está cuatro puntos por detrás
de Clinton (46 %-42 %) y Marco Rubio a seis, Trump se queda, en el hipotético
caso de que tuviera que enfrentarse en noviembre de 2016 a la exsecretaria de
Estado, a 17 puntos de diferencia (51 % -34 %).
“Hemos visto cómo Donald Trump
logra llegar a lo más alto, pero la cuestión es si podrá seguir en lo más
alto”, dijo al diario David Paleologos, director del Centro de Investigaciones
Políticas de la Universidad de Suffolk que realizó la encuesta junto con el USA
Today. Según recordó, Trump no sería el primer precandidato que luce cual
canción del verano para luego desaparecer del mapa cuando la carrera se vuelve
realmente seria. “En 2012, Michele Bachmann y Herman Cain lideraban las
primarias republicanas pero acabaron desapareciendo”, apuntó en este sentido el
experto.
Por lo pronto sin embargo, Trump
sigue sacando jugo al revuelo creado con su insistencia en afirmar que los
emigrantes que llegan a EE UU a través de la frontera con México son en su
mayoría violadores y narcotraficantes. Al menos parece haberse asegurado
temporalmente la atención mediática, algo nada desdeñable con una lista de
precandidatos tan larga como la republicana. Sobre todo cuando no caben todos
ni siquiera en los foros para discutir sus candidaturas.
La lucha para hacerse con uno de
los limitados puestos en los debates televisados es feroz. Entra el que está
más arriba en las encuestas del momento. Es decir, que Trump se ha ganado un
puesto. Al menos para el primer debate de candidatos republicanos, que
celebrará la cadena Fox el 6 de agosto. Frente a los 15 republicanos que hasta
la fecha han dado el paso al frente para optar a la candidatura de su partido,
solo hay diez puestos en esa primera cita. Trump, que conoce como pocos la
maquinaria mediática -disfrutó de su propio programa, The Apprentice, hasta que la cadena
NBC se unió a la larga lista de empresas que se desvincularon del magnate
inmobiliario por sus ofensivas palabras contra los
inmigrantes- tiene por el momento un asiento seguro.
Vía El País. España
Que pasa Margarita
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