Wednesday, December 9, 2015

Agarrar el toro por los cuernos

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Gustavo Coronel

Las carencias y crímenes acumulados durante casi 17 años se presentan ante los ojos de la Venezuela que acaba de ganar una importante batalla. ¿Qué hacer ahora, se pregunta? Y cada quien pide la solución de lo que piensa es el problema principal. Unos hablan de la economía, otros de la política, muchos los asuntos sociales, otros del deseo de hacer justicia. Se asignan prioridades.
Cuando Chávez ganó la presidencia en 1998 asignó prioridades. Cometió un doble error: primero, asignar prioridades cuando existían asuntos de igual prioridad; segundo, elegir la prioridad equivocada. El dijo: le dedicaré toda mi atención a  resolver lo político. Luego nos ocuparemos de la economía y de otros asuntos.
Se equivocó porque no hay tal cosa como el poder desdoblar y separar un asunto del otro. Lo político es, por necesidad, económico y es social.  Un líder deberá enfrentar de manera integral los asuntos que forman la vida de la Nación para llevarla al nivel deseado de democracia, libertad, confianza, entusiasmo, credibilidad, educación, salud y armonía social que debe caracterizar a una Nación civilizada y progresista. Una Nación en la cual todos podamos contribuir al éxito común en la medida de nuestras posibilidades y todos tengamos similares oportunidades.
Se equivocó Chávez al pensar que Venezuela era una tienda por departamentos y que primero podría ir a la sección de trajes, luego al de zapatos y después al de enseres domésticos. Un país no es un agregado de sectores, cada cual en su compartimiento estanco. Es un sistema interconectado, un sistema no solo complicado sino complejo, el cual se mueve en su totalidad cada vez que introducimos un cambio en uno de sus componentes. Los caudillos decimonónicos lo intuían así, al decir que Venezuela era un cuero seco que al pisarlo por un extremo se levantaba por el otro.
Por ello, no nos equivoquemos nosotros también. Parecería recomendable enfrentar esta nueva coyuntura nacional de la manera integral que será necesaria para tocar los resortes necesarios de todo el sistema, no solo de algunos componentes del sistema.  Lo venezolanos no podemos darnos el lujo de congelar algunos aspectos de nuestra vida nacional mientras resolvemos otros. No nos es dado decir: “dejemos esto y aquello para después mientras resolvemos esto”. Habrá que actuar en paralelo.
Por esto la cualidad que servirá de sustrato fundamental a la   acción regeneradora de la vida nacional será el liderazgo responsable, inspirador, firme.
La nueva Asamblea Nacional puede y debe actuar con todo el vigor permitido por la constitución para cambiar el rumbo desastroso de un  país en ruinas. Este liderazgo deberá inspirar confianza dentro y fuera del país, tomar todas las medidas posibles para abrir las puertas  a la inversión privada, liberar presos políticos, suspender  las dádivas gubernamentales lesivas a  la Nación, investigar los graves crímenes financieros y de derechos humanos cometidos por el régimen, proceder a enderezar el desastre de PDVSA. ¡Todo en paralelo!

Esta afirmación integral del liderazgo democrático podría conducir muy temprano  a un decisivo enfrentamiento de poderes con los restos del régimen de Maduro y Cabello, quienes ya han tomado medidas totalmente inaceptables y anuncian otras igualmente abusivas.   
No nos desviemos del camino recto.   

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