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Victor Salmerón
1. La reaparición. Hace nueve meses que el principal arquitecto de la política económica que Hugo Chávez aplicó durante sus catorce años de gobierno perdió todo el poder. Pero no está dispuesto a permanecer callado e inofensivo, aunque su voz ya no cuente con los amplificadores del poderoso aparato comunicacional del Estado.
Un grupo de unas cuarenta personas, la mayoría de ellos viejos conocidos, se sienta para escucharlo en el antiguo platillo protocolar del Teatro Teresa Carreño. Y algunos recuerdan nítidamente cómo, tras su destitución como Ministro de Planificación, publicó una explosiva carta(Testimonio y responsabilidad ante la historia) revelando desaciertos y falta de correctivos en el campo económico.
Tras este paso, el Presidente Nicolás Maduro lo etiquetó de traidor, aunque sin nombrarlo directamente y señalando que “jamás, bajo ninguna circunstancia, no hay excusa para la traición de nadie al proyecto revolucionario”. Pero Jorge Giordani no esquiva el calificativo e inicia la presentación de su libro Encuentros y Desencuentros en una Construcción Bolivariana (Vadell Hermanos, 2015) agradeciendo a “tanta gente que cuando saluda a un traidor es como saludar a un leproso político”.
Minutos antes Héctor Navarro, expulsado de la Dirección Nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) por solicitar que se discutiera la carta de Giordani y autor del prólogo del libro, había señalado que “Jorge nunca ha sido jalamecate”. Y, fiel a este precepto, el exministro dejó en claro que no bajará el tono en aras de una eventual reconciliación con Nicolás Maduro.
2. La corrupción. En medio de las investigaciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos que apuntan al lavado en la Banca Pública de Andorra de miles de millones de dólares provenientes de ilícitos cometidos por funcionarios venezolanos, Jorge Giordani aborda el tema de la corrupción y el escenario aplaude de pie.
“Hay alguien que me acusa de que estoy en el exterior, que me robé unos reales, que tengo escondidos 500 millones de dólares. Vivo de mi pensión de profesor universitario. Siempre vivo del trabajo. ¿Qué significa el socialismo? ¿No es vivir del trabajo? ¡Y tanta gente que anda robando por allí, en el Gobierno! ¡Y sigue robando, carajo! ¿Y entonces?, ¿Hasta cuándo?”
Eso pregunta Giordani, en un crescendo que lleva la voz al límite.
“¿Por qué lucharon los del 4 de Febrero, los del 27 de Noviembre? ¿Por qué luchamos toda la vida nosotros? Entonces, como primera medida, hay que hacer una ley draconiana contra la corrupción para que salgan todos estos señoritos que están allí, capitalistas y no capitalistas, militares y civiles. ¿Quién se va a oponer a eso? Los ladrones, los sinvergüenzas, los que están disfrutando del poder…”
3. La guerra económica. Giordani no duda en señalar que la economía del país marcha por un sendero peligroso:
“La situación es grave. Y si no se toman decisiones se pone peor y el deber de uno es decir las cosas y decir las verdades: hay que asumir la crisis”
Desde su punto de vista, la administración de Nicolás Maduro es presa de la inacción:
“Los fascistas están haciendo su juego. Guerra económica, claro. Amenaza de los Estados Unidos, por supuesto. Pero si tenemos guerra económica, también tenemos que darle solución a los problemas económicos. ¿Es que acaso la escasez no existe? ¿O es que para explicar la inflación se necesita una ecuación econométrica? ¿Es que acaso que la economía no decrece?”
La decisión del directorio del Banco Central de Venezuela de ocultarle al país los indicadores que dan cuenta de la marcha de la economía no escapa a sus críticas.
“Entonces, ahora tenemos que ocultar las cifras para esconder el sofá. Eso es un error político. Nunca ocurrió con el comandante Chávez. Siempre dábamos las cifras, para bien o para mal, pero ahora pretendemos no decir de cuánto es la inflación. ¿Echarle la culpa al termómetro?”
4. El SIMADI. Invariablemente, durante sus trece años de ministro Giordani esquivaba el intrincado tema del dólar, señalando a los reporteros que “de la política cambiaria no habla ni la reina de Inglaterra”.
No obstante, la decisión del Gobierno de abrir el SIMADI, un mercado catalogado como marginal porque en teoría aporta menos del 2% de las divisas que requiere la economía y donde el billete verde se cotizó el pasado viernes en la cumbre de 189,86 bolívares, le parece tan disparatado que pierde el control. Dice conmovido:
“Ahora la llaman fracción marginal. ¡Pendejo, fracción marcadora! Legalizamos el narcotráfico y estimulamos la corrupción: un Premio Nobel para la economía venezolana”
Se muestra partidario de un tipo de cambio único y explica que:
“En vez de tener una tasa única ahora tenemos varias. ¿Y a quién favorecemos? ¡A la corrupción, carajo! A los funcionarios. ¿Y quién da los dólares? PDVSA, si es que produce, por supuesto…”
Admite que desde 1983 al país le ha sido imposible retornar a la estabilidad cambiaria que disfrutó desde 1919, pero está convencido de que en sus tiempos de Ministro el bolívar caminaba por un piso más firme.
“Teníamos, con el Sicad I, una estabilización. ¿Y ahora cómo tenemos? Ahora legalizamos el mercado negro […] Lo teníamos estabilizado y se nos fue de las manos. ¿Y ahora cómo recogemos la pelota, camarada?”
Afirma y deja que la pregunta flote mientras los asistentes se miran unos a otros con signos de perplejidad.
“Me pregunto: ¿hay direccionalidad en la política económica en este momento? ¿Existe? ¡Ojalá que existiera! Porque los problemas económicos estarían resueltos”
5. Documentos internos. En su nuevo libro, el otrora ministro publica una serie de documentos entregados a Nicolás Maduro que revelan lo que se discutía en el alto Gobierno una vez que, para asegurar la reelección de Hugo Chávez el 7 de octubre de 2012, se llevó “el acceso y uso de los recursos a niveles extremos”.
El 9 de enero de 2013, cuando Nicolás Maduro en su rol de vicepresidente de la República estaba al mando, en vista de que el cáncer le impedía a Hugo Chávez retornar de La Habana, Jorge Giordani le entregó el documento Orientación de la política económica en el inicio de un nuevo período presidencial, donde especifica la gravedad de los desequilibrios. Concretamente indica que:
– Entre 2010 y 2012, el gasto público creció en 12% del PIB.
– El Banco Central de Venezuela debió prestarle a PDVSA en 2012 un 6,6% del PIB.
– Los costos de la seguridad social igualan los aportes petroleros presupuestarios que recibe el Gobierno.
– Los costos de los salarios del Gobierno igualan los aportes que se reciben del Seniat.
– Las distintas formas de cooperación (petrolera) con países amigos bordea los 550 mil barriles diarios.
– Hay fallas en los programas sociales, por lo que se recomienda “racionalización de la cobertura de las Misiones para evitar abusos de ciudadanos de ingresos superiores a los mínimos que se inscriben”.
– Además, Giordani admite que “no existe suficiente contraloría para los recursos que insumen las empresas públicas, los numerosos programas de los ministerios y otros organismos públicos y la demanda de importaciones públicas, entre otros gastos”.
– El Banco Central de Venezuela debió prestarle a PDVSA en 2012 un 6,6% del PIB.
– Los costos de la seguridad social igualan los aportes petroleros presupuestarios que recibe el Gobierno.
– Los costos de los salarios del Gobierno igualan los aportes que se reciben del Seniat.
– Las distintas formas de cooperación (petrolera) con países amigos bordea los 550 mil barriles diarios.
– Hay fallas en los programas sociales, por lo que se recomienda “racionalización de la cobertura de las Misiones para evitar abusos de ciudadanos de ingresos superiores a los mínimos que se inscriben”.
– Además, Giordani admite que “no existe suficiente contraloría para los recursos que insumen las empresas públicas, los numerosos programas de los ministerios y otros organismos públicos y la demanda de importaciones públicas, entre otros gastos”.
Giordani revela que escribió una “carta abierta” redactada pocos días antes de las elecciones del 14 de abril, “cuyo texto fue conocido por algunas pocas personas a quienes alertaba sobre la gravedad de la situación económica y política del país”. Esa carta indica que bajo la conducción de Maduro:
“la situación sufrió grados crecientes de desorganización y falta de un centro de decisiones coordinadas lo que hizo florecer un sin número de presentaciones de medidas de las cuales el equipo económico a cargo de las finanzas se enteraba por los periódicos o la televisión”
Aunque durante el primer trimestre de 2013 el precio promedio de la cesta petrolera venezolana se ubicó en 103 dólares el barril, ya existía escasez de divisas. Dice Giordani en la “carta abierta”:
“Durante el año 2013, PDVSA no ha entregado al erario público cantidades necesarias para enfrentar lo delicado de la situación. Con esta carencia, se disminuyó sustancialmente la asignación de divisas para importaciones básicas, con lo que el previsible desabastecimiento y la aceleración inflacionaria serán inevitables”
A pesar de que ésa era la situación el 14 de mayo de 2013 (es decir: un mes después de haber recibido esta advertencia), Nicolás Maduro culpaba a los empresarios del incremento de precios y la escasez de alimentos, señalando que “hay una guerra para desabastecer al país, para lanzar una inflación descontrolada”.
Vale recordar que en 2013 la inflación se ubicó en 56,2% e informes del Banco Central de Venezuela indican que en septiembre de ese año 16 alimentos se encontraban en la categoría de serios problemas de abastecimiento. Es decir: con una escasez superior a 41%.
6. El Plan no ejecutado. Para enfrentar el ciclo de alta inflación y mínimo crecimiento que ya presentaba la economía al cierre de 2013, en marzo de 2014 Jorge Giordani le entregó al Presidente Nicolás Maduro el documento Propuestas para la coyuntura económica 2014 donde incluye una serie de recomendaciones que curiosamente coinciden con las que han dicho la mayoría de los economistas que el Gobierno considera de oposición. Destacan:
– Auspiciar la convergencia de los tipos de cambio en el mediano plazo.
– Definir y gestionar las importaciones contingentes, necesarias para reducir los niveles de escasez en el corto plazo.
– Ajustar de manera progresiva las tarifas de los servicios públicos (electricidad, agua, telefonía, gas, gasolina, transporte).
– Adecuar los precios de cada uno de los productos, evitando situaciones de desabastecimiento.
– Centralizar la administración de los activos financieros en el BCV.
– Dedicar PDVSA exclusivamente a la producción de petróleo y gas.
– Redimensionar convenios energéticos con Petrocaribe.
– Renegociar la deuda con China en términos de plazos e intereses.
– Definir y gestionar las importaciones contingentes, necesarias para reducir los niveles de escasez en el corto plazo.
– Ajustar de manera progresiva las tarifas de los servicios públicos (electricidad, agua, telefonía, gas, gasolina, transporte).
– Adecuar los precios de cada uno de los productos, evitando situaciones de desabastecimiento.
– Centralizar la administración de los activos financieros en el BCV.
– Dedicar PDVSA exclusivamente a la producción de petróleo y gas.
– Redimensionar convenios energéticos con Petrocaribe.
– Renegociar la deuda con China en términos de plazos e intereses.
Durante 2014 el Gobierno no aplicó este ajuste y la situación continuó deteriorándose, al punto que la inflación saltó hasta 63,4% y la economía cayó en recesión.
Durante la presentación de su libro, Jorge Giordani explicó que lo importante respecto a los documentos es que “las cosas se dijeron en el momento que se tenían que decir y a quien se las teníamos que decir […] Eso es hoy mucho más necesario que cuando salió la supuesta carta desgraciada, porque este país hoy corre muchos peligros que no teníamos hace nueve meses”.
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